Diario del Cesar
Defiende la región

Saldo en rojo

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En las siguientes 72 horas el Presidente de la República Iván Duque Márquez  completará un año al frente de los destinos de la Nación, la misma a la que ofreció gobernar bajo los postulados de la Legalidad, el Emprendimiento y la Equidad. Desafortunadamente ninguno de los tres ejes se han cumplido de manera satisfactoria o al menos hayan despegado en tal sentido. El balance de este primer año tiene más sombras que luces.

Cuando se posesionó como presidente de Colombia, Duque, envió un mensaje de construcción de un nuevo país, de reconciliación, sin mirar hacia atrás, no revanchas y superar la polarización. Y lo que vemos es que peor no podemos estar: un espejo permanente y hasta mezquino; auspiciador de revanchas políticas y polarización al máximo. Nos ofreció ´un país donde quepamos todos´, pero parece ser que los únicos que caben son los de su partido, el Centro Democrático y es evidente

que 365 días después, en Colombia aun no cabemos todos, o que lo digan los 2,3 millones de colombianos que están sin trabajo según cifras del Dane.

El desempleo es la dificultad más crítica en la actualidad para el gobierno. Según la última encuesta de Invamer el desempleo se posiciona como uno de los peores problemas de los colombianos. Seguido por la corrupción, la inseguridad, el servicio de salud y la migración venezolana.

Pero detengámonos en el desempleo. Cuando un ministro de Hacienda como el señor Alberto Carrasquilla confiesa que no sabe ni por dónde va tabla el país en materia económica y reseña que no se explica por qué el desempleo va galopante, es una muestra inequívoca de que este país va manga por hombro como ya lo hemos dicho. El señor Carrasquilla puede ser muy habilidoso pero para sus negocios particulares, como los ´Bonos de Agua´ por ejemplo.

Pero lo más delicado de todo es que las alarmas en el país están encendidas por el deterioro de la economía que todos observamos, menos el Presidente y su equipo de Gobierno que pareciera estar gobernando en otro planeta y el panorama que nos advierten los expertos se podría complicar. Por eso, cuando en su momento el Gerente del Banco de la República de manera valiente y certera le hizo las observaciones al Gobierno quisieron comérselo vivo, empezando por el  Ministro negociante y luego por un Presidente soberbio que se negaba a aceptar la realidad del país que conduce.

Recientemente, otra vez el Emisor y con sano criterio indicó que luego de analizar el desempeño del primer trimestre, revisó su pronóstico de crecimiento para el año 2019 a 3,0%, una cifra muy por debajo a la proyección anterior cuando se había dicho que la economía crecería 3,5%.

En cuanto a los proyectos claves, la reforma tributaria o ley de financiamiento, salió pero se convirtió en el primer traspiés legislativo porque la Ley salió pero coja, le dieron una cipote ‘peluqueda’ que al fin y al cabo se desnaturalizó.

La parafarnelia que se ha dispuesto para hoy por parte de la señora Vicepresidente, Marta Lucía Ramírez, convocando al sector empresarial para  firmar 14 Pactos por el Crecimiento del país es una muestra de desespero para enderezar el camino.

Ha dicho el Gobierno que con estos acuerdos se buscará impulsar el crecimiento de la economía nacional y la generación de empleo, mediante el apoyo al emprendimiento y la internacionalización en sectores como: cacao, carnes, azúcar, alimentos procesados, industrias agroforestales, químicos, plásticos, pinturas, cosméticos, moda, construcción, turismo, Software-TI, y Economía Naranja. Ello se debió haber hecho desde el inicio y no un año después.

El modelo de las nuevas relaciones de Gobierno y Congreso impuesto por Duque, no solamente es acertado, sino novedoso, pero cometió el grave error de estigmatizar unas relaciones que en toda democracia es válida como son las de vincular a representantes de los partidos en la ejecución de un programa de Gobierno que compartan. Aquí los únicos buenos y aceptables para orientar las políticas públicas del país son los del Centro Democrático, o los afines a la administración Duque. Nadie más. Y eso desde luego se puede hacer, pero cuando la realidad política se lo permita. De ahí que en el Congreso no lograra sacar adelante reformas constitucionales de la justicia y política, que se necesitaban, pero se hundieron a falta precisamente de ese apoyo que se requiere.

Tuvo un desgate en la firma de la Ley Estatutaria de la JEP que suscitó el mayor epicentro de los problemas. Desde la Casa de Nariño se aupó toda clase de leguleyadas lo que finalmente no les dio rédito, sino todo lo contrario, terminó firmándola pero ya con el daño hecho.

En política internacional la apertura de convenios comerciales con varios países ha sido la constante de las giras del presidente Duque, llevando como sparring y su verdugo a Venezuela y el dictador que la conduce. A parte de las millas acumuladas en los peregrinajes que ha hecho, poca connotación de resultados eficaces y efectivos para el país se ha tenido.

A lo que bien se le puede abonar al Gobierno fue  la ley de punto final en el tema de las deudas de salud, la que otorgó mecanismos sancionatorios a la Superintendencia de Salud, e incluso el Plan Nacional de Desarrollo y la Ley de las TICs.

En materia de seguridad las dudas son mayores y la deuda es enorme. La legalidad no se ve por ninguna parte y mucho menos el emprendimiento. Hoy las ciudades son más inseguras, hay más crímenes, hurtos, robos, asaltos y la gente se siente casi que secuestradas en sus propios hogares. El balance en ese sentido es pobre, como pobre hay muchas otras áreas que este espacio resultaría insuficiente para tratarlas.

Muy seguramente el 7 de agosto nos pintarán el país de Alicia y las mil maravillas, solo esperamos que ustedes no traguen entero.