Diario del Cesar
Defiende la región

Inflación: Complejo panorama para último trimestre

0

La curva alcista del costo de vida en Colombia no desacelera. Prueba de ello es que en septiembre la inflación anualizada volvió a subir, cerrando en 6,29 %. A este ritmo la posibilidad de que termine 2026 por encima del 6,5 % o incluso cerca del 7 % es cada vez más posible.

No es un hecho aislado. Desde febrero pasado, con la única excepción de julio, dicho indicador se ha mantenido incrementándose de forma sostenida. Esto resulta aún más evidente si se compara con el dato de septiembre de 2025, que era del 5,18 %.

Tampoco resulta sorpresivo. Ya se intuía desde finales de septiembre, cuando la junta directiva del Banco de la República decidió aumentar sus tasas de interés de referencia del 12 % a 12,25 %. Es más, esa no fue una decisión unánime, ya que mientras cuatro de los codirectores votaron a favor del mencionado reajuste, dos más se inclinaron por dejar quietos los tipos, en tanto que el restante proponía incrementarlos en 50 puntos básicos.

Incluso, el Emisor advirtió que, si bien las expectativas de inflación de los analistas económicos para fin de 2026 se moderaron en el primer trimestre gracias a los incrementos de la tasa de interés de política monetaria, a partir del segundo retomaron su tendencia alcista hasta situarse en 6,8 % en la encuesta de septiembre. A lo anterior habría que sumar que para el Banco es claro que el entorno financiero internacional “se ha tornado menos favorable ante las perspectivas de una política monetaria más restrictiva por parte de los bancos centrales de las economías avanzadas. Ello ha estado asociado con depreciaciones frente al dólar de las monedas de economías emergentes, incluida Colombia”.

Así las cosas, el aumento del costo de vida en el noveno mes del año no cogió fuera de base a los analistas, algunos de los cuales incluso habían previsto que el alza sería superior. Otros, por el contrario, señalaron que el hecho de que en estos últimos dos meses el precio de los combustibles no se haya reajustado por decisión del nuevo gobierno, era un elemento que ayudaría a disminuir la presión inflacionaria al cierre del tercer trimestre.

Esta última tesis se confirma porque, según el reporte ayer del DANE, más allá de algunas variaciones estacionales en los meses recientes, al analizar cuáles han sido los rubros que empujaron el encarecimiento de la canasta familiar en el último año, se encuentra que fueron los arriendos, agua, electricidad, gas y otros combustibles, así como alimentos y bebidas no alcohólicas, restaurantes y hoteles, transporte y educación… Se trata, como se ve, de productos, bienes y servicios de un alto impacto en el bolsillo de las familias, sobre todo de las de menores recursos, que siempre son las más afectadas por el incremento del costo de vida.

¿Qué puede pasar en el último trimestre? Como ya se dijo, muchos sectores económicos, gremiales, empresariales y centros de estudios advierten que al cierre de 2026 la carestía no dará tregua.

Incluso, la propia junta directiva del Emisor recalcó que seguirá en su conocida senda de cautela y ortodoxia en cuanto a aumentar o disminuir la cantidad de dinero circulante. Puntualmente advirtió que “mantiene una política monetaria restrictiva, consistente con la perspectiva de una senda de inflación decreciente en 2027. La información futura sobre los efectos del fenómeno de El Niño, el proceso de recuperación después del terremoto y las medidas de política fiscal, serán importantes para las próximas decisiones de política monetaria”.

Indudablemente, la inflación a septiembre resulta vital para los análisis preliminares en las primeras reuniones de la Comisión de Concertación de Políticas Laborales y Salariales con miras a definir el aumento del sueldo mínimo para el próximo año. Terminado dos meses atrás el mandato de izquierda, su ruinosa política económica y fiscal, así como los reajustes desaforados al salario básico determinados por la demagogia y el populismo rampante e irresponsable, empleadores y empleados deben apostar para 2027 por un incremento de la remuneración ponderado y realista, atado al dato de inflación y a una productividad que, se prevé, sería muy baja o incluso negativa…

Como lo indicamos semanas atrás: la marcha económica empieza a sincerarse. Fuera ya del escenario el inédito rol del Estado como principal motor del costoso boom burocrático y clientelista, finiquitado el desmedido y antitécnico alud contractual y cerrándose el grifo de subsidios politizados y a manos llenas, el aparato productivo empieza a ajustarse a sus realidades y a evidenciar sus falencias, ya sin disfraces discursivos gobiernistas ni conclusiones acomodaticias o delirantes. Ese ajuste no será fácil ni rápido. Eso es claro.