Diario del Cesar
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“No vamos a permitir ni a los narcotraficantes”: indígenas del Cauca

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Con la muerte del integrante de la guardia indígena Gersaín Yatacué Escué, en medio de un ataque armado registrado en Caloto, Cauca, se evidenció de nuevo la guerra contra de esta estructura nativa por parte de grupos armados y narcotraficantes.

En el mismo hecho también atentaron contra la vida del coordinador general de guardia del territorio ancestral de Toribío, quien salió ileso de la agresión.

Puesto que en los municipios del norte departamento existe un comercio de grandes proporciones de marihuana creepy y de coca, entonces las amenazas por parte de las organizaciones criminales son constantes contra la guardia, más cuando está última debe cumplir el mandato de los comuneros de evitar estos fenómenos.

“Las autoridades indígenas del norte del Cauca están muy preocupadas por las constantes amenazas y agresiones en su contra, todo porque están ejerciendo control territorial. Están expulsando a los actores armados así como a los delincuentes que desarmonizan a las comunidades, esa sería una explicación a lo que se vive en estas localidades”, explica el senador Feliciano Valencia tras registrarse el asesinato de este representante comunero de 25 años de edad.

Así pues, desde principios de este 2019 arreció la violencia contra los representantes de estas comunidades como lo demuestran las cifras: 23 nativos asesinados y más de 95 casos de amenazas contra ellos, mediante panfletos y mensajes en las redes sociales. El último apareció precisamente tras el asesinato de Yatacué.

Ahora bien, este fenómeno se visibilizó aún más porque los nativos permiten que las autoridades gubernamentales enfrenten la producción de alucinógenos en estas áreas, o en otros casos, dicen no los narcotraficantes, como en el caso de Jambaló, donde la orden es no permitir la siembra de marihuana. También porque luchan para evitar que a sus territorios lleven secuestrados o vehículos hurtados.

Para Harold Secué, consejero de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca, Acín, el temor es que ya tienen detectado que sí existe un plan pistola contra sus guardias y autoridades por parte de los disidentes de las Farc. Portar un bastón de mando, una chonta o una pañoleta del Cric es prácticamente una sentencia de muerte.

“Nos está matando por separado, atentan contra nosotros cuando nos ven solos por los territorios y no cuando estamos reunidos, como el caso del amigo Gersaín Yatacué por eso la orden es reforzar la presencia de la guardia en los caminos que van a nuestros espacios en Caloto, Toribío, Jambaló, Miranda y Corinto, ellos no van imponer su ley, acá el mandato lo tiene la comunidad, se van o se ajustan a nuestras autoridades”, relata Harold Secué al exponer que 12 los cabildos del nororiente caucano están en máxima alerta.

Según los integrantes Asociación de Cabildos Indígenas de Toribío, Tacueyó y San Francisco, Proyecto Nasa, en el oriente caucano delinquen, además de las disidencias de las Farc, Los Pelusos y bandas armadas al servicio del narcotráfico.

De hecho, a comienzos, en la vía Toribío Santander de Quilichao, la Policía incautó tonelada y media de marihuana creepy rotulada con las fotografías de Pablo Escobar y Osama Bin Laden, muestra que los delincuentes no van a permitir que organizaciones como la guardia afecten este rentable negocio ilegal.

Por eso, y tras el asesinato de Gersaín Yatacué Escué, en estos momentos se reúnen todas las autoridades ancestrales indígenas de la Acín Cxhab Wala Kiwe, donde evalúan cómo van enfrentar esta realidad.

Cauca (Colprensa).