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Esta situación reduce el margen de maniobra del país, situando la vida útil de las reservas actuales en un punto de quiebre: “Si no hacemos nada para reponer esas reservas que nos hemos venido consumiendo… esa última molécula se acabaría a los 5.9 años”.
La situación del abastecimiento de gas natural en Colombia ha entrado en una fase crítica. Según el más reciente informe de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), las reservas probadas han sufrido un deterioro constante que pone en riesgo la autonomía energética del país en el corto plazo.
En diálogo con Mañanas Blu, Luz Estela Murgas, presidenta de Naturgas, ofreció un panorama detallado sobre la gravedad de las cifras y las acciones necesarias para evitar un desabastecimiento generalizado.
El declive de las reservas probadas
La presidenta de Naturgas fue enfática al señalar que la reducción de la disponibilidad de gas no es un fenómeno reciente, sino una tendencia sostenida. “Las reservas probadas de gas natural por 5 años consecutivos han observado una caída. El valor acumulado de la caída es del 46%”, explicó Murgas.
Esta situación reduce el margen de maniobra del país, situando la vida útil de las reservas actuales en un punto de quiebre: “Si no hacemos nada para reponer esas reservas que nos hemos venido consumiendo… esa última molécula se acabaría a los 5.9 años”.
A pesar de la alarma por la caída del 17% en el último reporte de reservas probadas (1.717 gigapiés), Murgas aclaró que el país posee un vasto potencial que aún no ha sido aprovechado. Existen más de 10.000 gigapiés cúbicos en recursos identificados que podrían transformar la oferta nacional.
No obstante, este gas permanece “atrapado en el subsuelo” debido a la falta de licencias ambientales, consultas previas y contratos de producción.
“El problema de Colombia es que nos falta velocidad para desarrollar esos proyectos estratégicos que permitan garantizar el abastecimiento”, puntualizó.
Dependencia de las importaciones y el Fenómeno del Niño
La pérdida de la autosuficiencia ya es una realidad palpable. Murgas recordó que, desde diciembre de 2024, el gas producido localmente dejó de ser suficiente para cubrir la demanda total, obligando al país a recurrir a mercados externos. Actualmente, el 32% del gas natural que consume Colombia es importado, destinado tanto a la generación eléctrica como a la industria, hogares y vehículos.
Esta dependencia se vuelve especialmente peligrosa ante la llegada del Fenómeno del Niño. Para evitar niveles críticos en los embalses, es necesario encender las plantas térmicas, las cuales requieren gas de manera intensiva. Murgas hizo un llamado urgente al Ejecutivo para priorizar trámites administrativos: “Cualquier demora en la entrada de esas dos plantas [de almacenamiento de gas importado] va a implicar que se estrecha aún más el mercado”.
Con el cambio de administración en el horizonte, Naturgas ya ha iniciado diálogos con el equipo del presidente electo, Abelardo De La Espriella. Según Murgas, el nuevo mandatario tiene como bandera garantizar la seguridad energética para reducir la pobreza y cerrar brechas de desigualdad.
“El presidente electo… fue contundente en que requiere atraer inversión para poder dinamizar un sector como el sector de hidrocarburos”, afirmó la dirigente gremial, subrayando que el desafío del Fenómeno del Niño es una prioridad que debe revisarse incluso antes de la posesión oficial el 7 de agosto.
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