Con su silencio sospechoso, Cepeda se ha convertido en el gran cómplice de la progre-mafia.
Esta semana, un líder empresarial me hizo ver en Barranquilla cómo, con ingenuidad, los medios de comunicación han aceptado, por años, referirse a la corriente liderada por el presidente Gustavo Petro con el pomposo título de ‘progresismo’. Y así, la antigua Colombia Humana rebautizada como Pacto Histórico y sus aliados de diferente especie se autodenominan “fuerzas progresistas”. El candidato presidencial Iván Cepeda, formado en la más anticuada vertiente del marxismo-leninismo, la misma que hundió en la miseria y la represión a miles de millones en el mundo, en vez de reconocerse como lo que es —un comunista— se cubre con el maquillaje de “progresista”.
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Progresismo alude a progreso y, si nos atenemos al diccionario de la Real Academia, progreso es sinónimo de avance, mejoría, crecimiento y auge. ¿Acaso alguno de estos conceptos define lo que ha pasado en los 44 meses que Petro lleva en la Casa de Nariño? La economía, que creció en 2022 más del 7 % y en este siglo promediaba más del 4 % anual, en la era petrista (2023, 2024 y 2025) ronda un lánguido 1,6 %.
Cuál progresismo puede haber cuando la inversión privada, que marcaba 20 % del PIB, bajó a 16 %, cuando las exportaciones llevan tres años de estancamiento y cuando la producción industrial viene cayendo desde diciembre. Cuál progresismo cuando los homicidios superaron los 14.000 el año pasado (2.000 más que cuando Petro llegó al poder) y cuando, en el primer bimestre de 2026, siguieron al alza con casi 5 % más que en el mismo período del año pasado. Cuál progresismo cuando, bajo el mandato petrista, las denuncias por extorsión se triplicaron y la impunidad en ese frente supera el 90 %.
De qué progresismo hablan los susodichos progresistas cuando el mandato petrista acumula más escándalos de corrupción que cualquiera de los gobiernos anteriores: decenas de miles de millones de pesos de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), saqueados por los aliados del Presidente; Ecopetrol, cuyo presidente, Ricardo Roa, en buena hora separado del cargo, enfrenta un proceso penal en la Fiscalía por la sospechosa compra de un lujoso apartamento; una treintena de congresistas investigados por la Corte Suprema por beneficiarse de sucios contratos en Invías; los contratos de RTVC por $ 23.000 millones, que favorecen, entre otros, al maquillador de la primera dama; $ 60.000 millones en oscuros contratos de Colpensiones con la misma RTVC, y muchos más: se vuelve cansón enumerarlos.
Cuál progresismo puede haber cuando la inversión privada, que marcaba 20 % del PIB, bajó a 16 %, cuando las exportaciones llevan tres años de estancamiento y cuando la producción industrial viene cayendo desde diciembre
Y prepárense para los meses finales del mandato ‘progre’: el exalcalde de Medellín Daniel Quintero, llamado a juicio por la Fiscalía en un caso de corrupción, es el nuevo superintendente de Salud: nombrar un vampiro para vigilar un sector que se desangra eleva los niveles de cinismo de Petro hasta alturas nunca vistas. Y para rematar, al frente de la Nueva EPS, el Presidente designa al exalcalde de Cali Jorge Iván Ospina, otro conocido de autos, y no precisamente de carreras. Esto no es progresismo, esto es progre-bandidismo, progre-dumbre.
¿Y el candidato del progresismo, Iván Cepeda, dice algo al respecto? Por allá en uno de los discursos que incluyó en su programa de gobierno —que nada tiene de programa, pues es una aburrida y pobre recopilación de lo más selecto de su verborrea—, hizo una mención al caso de la UNGRD. Pero de lo demás, ni pío. Cepeda calla, se escurre, mira para otro lado, se hace el gringo, él que es tan antiimperialista.
Con su silencio, con su renuencia a ir a debates, con su rechazo patológico a los micrófonos de los periodistas, Cepeda —el callado, el escurridizo, el omiso— se ha convertido en el gran cómplice de la progre-mafia, muchos de cuyos más conspicuos representantes lo acompañan en sus giras de campaña. Por fortuna, parece claro que una mayoría de votantes está lista a derrotarlo, a él y a la progre-dumbre que lo respalda, en las próximas elecciones./Tomado de El Tiempo
*Exministro de Estado