Ya se encuentra en el país. Era cuestión de días que nos tocara lidiar con lo que se ha convertido en una tragedia Global. Ahora enfrentamos los desafíos que nos impone el coronavirus, que ya está oficialmente en nuestro suelo. Si bien hay un alarmismo indeseado alrededor del tema, la preocupación ahora es si el sistema de salud está preparado para atender ordenada y eficientemente una eventual epidemia, la cual no es descartable
Entendemos que nuestras autoridades sanitarias, siguiendo lineamientos de la OMS en cabeza del Ministerio de Salud y el Instituto Nacional de Salud, han convocado a una gestión de prevención, promoción y vigilancia epidemiológica. Sin embargo, la prudencia recomienda que se afinen las medidas y que las autoridades den suficiente información sobre los aspectos más sensibles dentro de la lista de preocupaciones más comunes de los ciudadanos legos en estas materias. Suponemos que no son desacertadas preguntas que claman prontas respuestas, como las siguientes: ¿Ante la detección de un caso sospechoso en puertos o aeropuertos o en una IPS, cuál es la ruta a seguir? ¿Y cuál, en el caso que un ciudadano entienda que está enfermo de este virus?
Conocemos que existen IPS que tienen la percepción que no cuentan con respaldo, apoyo ni orientación suficiente por parte del gobierno. ¿Qué hay de cierto en ello?
La presencia de un virus, que se transmite de persona a persona, aún sin una vacuna que lo controle y cuya diseminación en un mundo interconectado, casi que se ha transmitido, minuto a minuto, país por país, sin duda genera angustia e incertidumbre. No es para entrar en pánico ni para horrorizarse por informaciones distorsionadas e irresponsables, como las que circulan en las redes sociales.
En este momento es clave estar informado a través de fuentes confiables: Ministerio de Salud, Instituto Nacional de Salud, secretarías y seccionales de salud de cada ciudad o departamento, EPS, IPS y profesionales de la medicina.
La llegada del mal a Colombia, con millones de personas moviéndose diariamente entre países, era casi de esperar. No obstante, haberlo detectado y aislado a la paciente antes de que tuviese contacto con un alto número de personas es positivo y prueba de los avances de la ciencia médica para contrarrestarlo.
De hecho, desde la semana pasada el país había establecido el “Plan de respuesta ante el ingreso de coronavirus a Colombia”, por lo cual se impartió la orden a todos los territorios de activar sus programas de contingencia frente a este reto en salud mundial.
Contrario a otras epidemias y males que han azotado a la humanidad en toda su historia, con millones de víctimas fatales, países y ciudades devastadas (peste negra, viruela, gripa española, tifus, sífilis y otras, la tasa de letalidad del coronavirus Covid 19 es baja.
Sobre el virus y su posible control los logros de la comunidad científica mundial, cada vez más colaborativa y menos individualista, son importantes. Se sabe que no es producto de laboratorio, que hay cómo detectarlo, tipo de poblaciones que más afecta y la manera de neutralizarlo. El reto está en crear una vacuna, en la que según la OMS, se han dado pasos claves.
No obstante, estamos frente a un problema de salud pública global, con presencia comprobada en 89 naciones y dura afectación en la economía mundial, sobre todo en las aerolíneas, cuyas pérdidas este año, por el descenso de pasajeros, se calculan en 113.000 millones, según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (Iata).
A falta de una vacuna especializada, la primera vacuna es el autocuidado: lavarse las manos con agua y jabón repetidas veces (por un mínimo de 20 segundos) o gel antibacterial si tiene más del 60% de alcohol. Los tapabocas solo protegen el 8% mientras lavarse las manos con frecuencia protege el 50%. Conocer los síntomas del Covid 19 es importante, seguir las noticias de medios confiables también, pero ante todo es no crear pánicos, no divulgar noticias falsas y mantener el polo a tierra sobre la verdadera dimensión de esta situación que científicos han calificado como una gripa fuerte. Los miedos lejanos a los hechos solo crean pánicos con nefastas consecuencias innecesarias.