Diario del Cesar
Defiende la región

Pagando los platos rotos

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Es un hecho que las tensiones comerciales están lastrando la salud de la economía global, que va crecer a su ritmo más lento en una década. Los estudios muestran que el impacto de los conflictos comerciales están provocando daños generalizados y que los países deben estar listos para responder con un aumento de la liquidez. La comunidad internacional en 2019, espera un crecimiento más lento en casi un 90% del mundo. La economía global está en una desaceleración sincronizada y desde luego muchos son los países que terminan pagando los platos rotos, como el nuestro

La nueva directora gerente del FMI dijo que esta desaceleración generalizada implica que la economía mundial está creciendo a su tasa más baja en una década. Advirtió que el FMI va a recortar sus previsiones de crecimiento para este año y para el próximo, que la entidad había previsto en una expansión de 3,2% para 2019 y de 3,5% para 2020. El FMI tiene previsto difundir sus previsiones actualizadas el 15 de octubre.

Para la economía global, el efecto acumulativo de los conflictos comerciales podría significar una pérdida de 700.000 millones de dólares en 2020, equivalentes a cerca del 0,8% del PIB, indicó, una previsión más severa que las primeras advertencias del Fondo.

La guerra comercial lanzada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra China implica mayores aranceles sobre cientos de miles de millones de dólares en intercambios bilaterales, pero también hay tensiones con otros socios.  Incluso si el crecimiento resurge el próximo año, algunas de las “fisuras” que ya provocó el conflicto comercial “podrían generar cambios que duren durante una generación”, como los cambios en las cadenas de suministro, explicó.

En un momento en que muchos países delegan en los bancos centrales y las bajas tasas de interés para apuntalar la expansión económica, la directora gerente del organismo advirtió que mantener los tipos bajos durante demasiado tiempo puede provocar que los inversores adopten comportamientos de riesgo.

Los expertos han dicho que si la “guerra comercial” entre Estados Unidos y China se agrava, la economía colombiana podría recibir el impacto y con ello disminuiría su crecimiento entre 0,1% y 0,3%

En efecto, el gremio de los banqueros  dijo que “nuestras estimaciones sugieren que una pérdida de tracción en el crecimiento de los Estados Unidos y China de un 1 punto llevaría a que la economía local se desacelerara entre 0,1 punto y 0,3 punto porcentuales en un semestre”.

En su informe semanal, el sector bancario indica que “este escenario ampliaría el déficit en cuenta corriente a un nivel superior al 4,2% del PIB que estimamos para 2019, suponiendo así una mayor vulnerabilidad externa”.

Apunta además que ante este panorama la volatilidad de los precios del petróleo constituye una variable relevante para la estabilidad económica colombiana. En efecto, el promedio del precio del crudo de referencia Brent en el primer semestre del año en curso bordeó los US$66 por barril, cifra superior a los estimativos del gobierno para 2019 (US$63).

En lo que resta del año no se espera un significativo deterioro en la cotización, si se tiene en cuenta que existen presiones alcistas generadas por el conflicto diplomático entre Estados Unidos e Irán y que los miembros de la OPEP extenderán el acuerdo que restringe la oferta de crudo. En esta línea, la agencia americana de energía (EIA por sus siglas en inglés) pronostica una relativa estabilidad en la cotización en los siguientes meses que llevaría a que el promedio del año se acerque a los US$65,1 por barril.

Sostiene Asobancaria que “el desempeño de la economía colombiana en el primer semestre del año, en línea con nuestras expectativas desde comienzo de año, da muestra de la consolidación del proceso de recuperación pese al entorno de mayor riesgo global y la falta de dinamismo de sectores como el de edificaciones. Factores como el anclaje de las expectativas inflacionarias, las condiciones expansivas de la política monetaria y la consolidación de la actividad productiva, han atenuado los riesgos macroeconómicos que se exacerbaron en 2016, diferenciando el panorama actual al de otros periodos como el de la crisis financiera internacional de 2008 o el posterior al choque petrolero de 2014”.

Señalan que “cabe anotar que el comportamiento de la actividad económica, cuyo crecimiento estaría bordeando 3,2% en 2019, se encuentra expuesto a riesgos asociados a un menor crecimiento de nuestros socios comerciales y el escalamiento de las tensiones comerciales, la ampliación del déficit en cuenta corriente, principalmente asociado a un menor dinamismo de las exportaciones, el deterioro del mercado laboral y la volatilidad en los precios del petróleo”. Y lo peor es que no guardamos ahorro alguno.