Diario del Cesar
Defiende la región

La solidaridad de la comunidad internacional

300

Luego que el ala narca de las extintas Farc regresaran a lo que siempre han hecho, narcotraficar, la comunidad internacional se ha solidarizado con Colombia expresando su rechazo al reame promovido por alias ´Iván Márquezp, secundado por quienes como él han estado en el negocio del tráfico de drogas, su principal combustión.

Sobre esta premisa no hay, pues, que desviar la atención frente a circunstancias ya sabidas como que el proceso entre el gobierno Santos y las Farc ha terminado en un resultado en buena medida parcial, puesto que finalmente el jefe negociador de esa guerrilla y varios de sus compañeros retornaron a sus andanzas subversivas. Así las cosas, las llamadas disidencias de las Farc, que desde el principio se mostraron en desacuerdo con los diálogos de La Habana y que, según los expertos, contarían con cuatro mil efectivos, distribuidos entre 1.500 hombres-arma y el resto de milicianos, tienen ahora un aliciente en el nuevo alzamiento armado de ‘Iván Márquez’, ‘Santrich’, ‘El Paisa’ y varios integrantes más del ala militar de la antigua guerrilla.

A ello se suma, asimismo, el hecho de que el Eln, a través de algunos cabecillas regionales, le ha dado una bienvenida inicial a la propuesta de reunificación a través de una supuesta “coordinadora guerrillera”, idea planteada por ‘Márquez’ en su amenazante manifiesto de ayer, donde afirmó que retomaría las banderas de Manuel Marulanda y en el que se opuso a cualquier intervención militar en Venezuela.

La denominada paz integral que alcanzó a anunciarse durante la administración anterior, ha quedado sometida única y exclusivamente a lo que pueda seguir adelantándose con los desmovilizados que tienen curules en el Congreso y los excombatientes aglutinados en los llamados “Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación (ETCR)”.

Tiene hoy Colombia, de otra parte, un teatro operativo diferente al que existía cuando se inició el proceso de paz de Santos. En primer lugar, la dictadura venezolana, encabezada por Nicolás Maduro, ha dejado de lado cualquier pudor democrático y es clara su intención de desestabilización colombiana, protegiendo a los cabecillas de la guerrilla. Ya no es, pues, la época de los “mejores amigos” de Santos, sino una plataforma geopolítica completamente diferente, inclusive con la masiva migración de venezolanos los últimos dos años.

De otro lado, el auge de los cultivos ilícitos continúa siendo uno de los grandes lunares heredados del proceso de paz, que está aún por resolverse. La cifra impensable de 208 mil hectáreas de hoja de coca sembrada, permanece como el combustible fundamental para que en Colombia prospere el terror y la inestabilidad. Precisamente, muchos de los líderes sociales que han venido cayendo en diferentes regiones del país terminaron atenazados en las pugnas por los corredores estratégicos del narcotráfico. Hoy en día lo que se requiere es la unidad total en torno del jefe del Estado  y las Fuerzas Militares, en el propósito de afrontar el difícil escenario que se ha venido fraguando como sustrato de la desestabilización institucional colombiana. No se trata, en esta dirección, simplemente de crear unidades militares específicas en el propósito de capturar y reducir a los agentes armados desestabilizadores, sino de que exista un copamiento integral del territorio colombiano, tanto por cuenta de las autoridades competentes, como por las acciones estatales en beneficio de la incorporación de tantos colombianos marginados en esos territorios, a través de los planes de educación, salud y vivienda respectivos.

La respuesta del presidente Iván Duque mostró su “compromiso con quienes están avanzando genuinamente en el proceso de reincorporación” y expresó con firmeza la decisión de combatir a los que de nuevo pretenden vestir de política el terrorismo expresado en el video que se comenta. Cabe ratificar entonces que la unión es requisito esencial para triunfar sobre el desafío de quienes negociaron y firmaron un acuerdo que ahora traicionan sin pudor alguno.