Diario del Cesar
Defiende la región

Las voces que narran las historias detrás de las marchas

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POR: EDUARDO MOSCOTE SIERRA

El mal funcionamiento de los servicios públicos, problemas en la educación, las amenazas a líderes; el mal sistema de salud y vulneración de derechos laborales,h an sido las causas de la mayoría de las protestas en Valledupar.

El inclemente sol vallenato y las míticas calles valduparenses se han convertido en testigo de los hechos: en lo que va corrido del año más de 20 protestas se desarrollaron en la capital y unas 12 en el Cesar, todas reportadas por DIARIO DEL CESAR.

Están resguardadas bajo el artículo 37 de la Constitución Política de Colombia: “Toda parte del pueblo puede reunirse y manifestarse pública y pacíficamente. Sólo la Ley podrá establecer de manera expresa los casos en los cuales se podrá limitar el ejercicio de este derecho”.  Es decir, su uso es legal.

Las arengas, los carteles y la fuerza en la voz son las únicas armas que se accionan al paso de las caminatas, que funcionan bajo un comportamiento sociológico que en ocasiones, aseguran los expertos, no se exterioriza: es una manera en que el hombre habla socialmente de lo que le afecta.

Expertos en el comportamiento humano hablaron de lo que representan las protestas para el ser.  El sociólogo Camilo Andrés Molano indicó que esta vía de hecho no puede considerarse una ‘última salida’.

Resalta que en el itinerario existen más que toman el rol de ‘as’ bajo la manga.  “Pero concisamente, se clasifica como un conducto utilizado por el hombre para expresar su hostigamiento ante ciertos casos y que le limitan el trabajo de seguir sobreviviendo”.

Históricamente las personas se han unido para reclamar una misma causa y rechazar algunas decisiones legislativas no aprobados ni aceptadas por la comunidad.

Y es ahí donde entraría a jugar una psicología inversa que según Molano, es utilizada por quien la reconozca primero. “Luego de los acontecimientos, los políticos se comienzan a preocupar por lucir bien ante los protestantes y el resto de la comunidad.  Lo mismo ocurre con la población, quien se rehúsa a finalizar las presiones hasta no obtener resultados”.

Lo que sí es cierto es que cada protesta lleva consigo una historia particular que también es un fiel reflejo del por qué se emite la queja.  DIARIO DEL CESAR tomó tres historias que han empujado algunas protestas vallenatas.

LOS MIEDOS QUE NACEN DESPUÉS DE LA GUERRA

Enaldo Jesús Madariaga es un campesino de la zona norte de Valledupar, fue testigo de la guerra que azotó el corregimiento de Azúcar Buena (La Mesa) hace 26 años.  Sufrió desplazamiento y tocó de fondo la pobreza suscitada por la violencia.

Hace 12 años volvió a respirar armonía; los cultivos comenzaron a florecer en este sector al igual que los sueños de quienes tuvieron que cruzar cerros para preservar su vida; hoy, el miedo intenta regresar a causa de una bandera que simboliza al grupo ELN.

De confirmarse la presencia de los uniformados, reconoce que la primera y más viable decisión es volver a huir: “Y eso es un sufrimiento que empañaría todo lo que hemos obtenido.  Y de una patada, nos lanzaría nuevamente a la miseria que se esconde las calles de la ciudad”.

Representa una de las 600 casas que hoy alberga el corregimiento quienes colectivamente rechazan –comenta con cara de ansiedad- la presencia de personas desconocidas en el pueblo que mantiene una distinción ecoturística.

En la conversación insiste en la presencia del Ejército y su interés de llegar a los rincones de este territorio.  “A veces duramos hasta tres meses sin la presencia de la autoridad y eso demostrar olvido por la comunidad”.

SIN PENSIÓN, CON 67 AÑOS Y DESPEDIDO

En uno de los ilustres barrios de Valledupar se encuentra Humberto Molina conductor por 32 años de la empresa de servicio de Transporte público Cootraupar.

Hace seis años debió pensionarse, pero el no pago del servicio por parte de la empresa y una mora de más de $10.000.000 han impedido que disfrute del beneficio.

Con 67 años y con tenacidad en su decisión, asegura que aún tiene fuerzas para laboral, aunque problemas se sigan avecinando: fue uno de los 39 trabajadores despedidos el pasado 31 de julio, decisión rechazada por los conductores al considerarla una ‘masacre’ laboral.

Como solución lo único que ha obtenido es que efectúe su traslado para TransVupar, empresa que adquirió las riendas de Cootraupar; y se ajuste a los requerimientos exigidos.

“Pero no acepté y por eso sigo despedido; querían olvidarse de mi deuda y que siguiera trabajando (…) me encuentro actuando dentro de la legalidad, adelantando recursos con mi abogado”.

AUNQUE SE ENCADENÓ EN LA EPS, SU BEBÉ MURIÓ

Diariamente DIARIO DEL CESAR recibe denuncias por el mal servicio de salud que prestan algunas EPS y hospitales de la ciudad. Protestas, daños a las infraestructuras y encadenamientos han sido vías tomadas por los pacientes, aunque en ocasiones no obtienen las respuestas esperadas.

Hace 20 días se conoció el caso de una menor de 11 meses, quien necesitaba de un traslado a un centro de cuarto nivel y un home care que le permitirían conservar su vida. Pese a que se encadenó durante tres días ninguno de las soluciones llegaron y Mileidys Fragoso tuvo que ver morir a la pequeña Valentina Palencia.

No tener una habitación disponible; la ausencia del pronunciamiento de la EPS y la poca insistencia de las secretarías de Salud Local y Departamental fomentaron el fatídico resultado, o así lo percibe la madre.

Pese a los problemas de la niña: “Le siguieron dando comida aún en estado delicado, ella no iba al baño, no orinaba con sonda y los alimentos provocaron que los intestinos se llenaran de material fecal y se infectara”, comentó la madre.

La situación que ocasionó la muerte de su primogénita quiere llevarla a una denuncia pública por razones de negligencia.

AUTORIDADES POLICIALES

Durante la última marcha registrada en la ciudad cuando un grupo de campesinos rechazaban la posible presencia de grupos al margen de la Ley, el comandante de la Policía Cesar, coronel Lácides Ramos dijo que ante las necesidades de la población, se adelantan consejos extraordinarios para buscar estrategias que minimicen la problemática.

Fomentan la calma y adelantan investigaciones para identificar las afectaciones que estarían causando descontentos entre la población.

Y como mensaje expresó: “La comunidad no está abandonada, la Policía y el Ejército trabajan frecuentemente.  Estamos desplegando investigaciones que arrojarán favorables resultados”.