Diario del Cesar
Defiende la región

El Bicentenario de nuestra Independencia

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Colombia conmemora y celebra hoy los 200 años de la gesta libertadora, a través de la cual se selló la independencia definitiva, con la victoria en la Batalla de Boyacá. Un 7 de agosto de 1819, el Ejército Patriota derrotó al Ejército Realista de los conquistadores y culminó así un proceso que había iniciado el 20 de julio de 1810. Con el triunfo en el emblemático Puente de Boyacá, se abre el camino hacia la constitución de la República, hacia la democracia, hacia el establecimiento de las instituciones, e inicia un proceso de construcción de Nación, que se ha venido consolidando a través de los años.

El Grito de Independencia tuvo lugar el 20 de julio de 1810, con una revuelta popular a raíz de la negativa del préstamo del famoso “Florero de Llorente”, por parte de los españoles. La sublevación de los pobladores desencadenó la firma del Acta de Independencia de Santafé. Aunque en los siguientes cinco años, se intentó constituir la primera República, en 1815 comenzó un periodo de terror y muerte, a raíz de la reconquista que lideró Pablo Morillo, general español, delegado por Fernando VII para mantener el dominio realista. No obstante, la llama de la libertad ya ardía en el alma de los pobladores, razón por la cual, en 1819 tuvo lugar la Revolución Patriota; en este año, después de varias batallas sangrientas y ejecuciones de campesinos, a manos de los conquistadores, se logra, finalmente, el objetivo independentista.

En el marco del Bicentenario de la Independencia, el país está llamado a hacer una introspección, a realizar un balance de lo que han sido estos 200 años para Colombia, y con base en aciertos y errores, establecer proyecciones para el tercer centenario, con metas claras que apunten al desarrollo, al fortalecimiento de la libertad y a la consolidación del proyecto de Nación.

El objetivo del Gobierno es que todos nuestros ciudadanos, aporten desde su cotidianidad a la consolidación de las instituciones, de la idiosincrasia, del sentimiento nacional, a la construcción de un país próspero, y que, de esta manera, cada uno de nosotros se sienta #MásColombianoQueNunca.

La conmemoración de este acontecimiento histórico se llevará a cabo desde este año, hasta 2022, cuando culmine el actual gobierno.

Además de hacer presencia simbólica, con actos y ceremonias en las regiones que fueron escenario de la Campaña Libertadora, se emprenderán acciones concretas para llevar desarrollo a estas zonas. Para ello, se firmó el Pacto Bicentenario, que contempla obras de infraestructura y proyectos concretos en materia cultural y turística. De esta manera se busca dar las primeras puntadas para la edificación mancomunada del tercer centenario de la Independencia de Colombia, con la vinculación de niños y jóvenes, como población clave en la construcción del país del futuro.

¿Cuál es la ley de Bicentenario? Se trata de la Ley 1916, del 12 de julio de 2018, mediante la cual se vincula a la Nación a las celebraciones del Bicentenario de la Independencia y se declara patrimonio cultural a los municipios que hicieron parte de la Ruta Libertadora: Arauca, Casanare, Boyacá, Santander y Cundinamarca.

Esta ley pretende poner en marcha planes y programas para la protección del patrimonio natural y material que formó parte de esta gesta histórica. Además, ofrece incentivos para desarrollar programas que fortalezcan el sector educativo, el turismo, la tecnología y la innovación.

Pero para que ello sea así, es preciso que la sociedad toda, empezando por las autoridades, la escuela y la academia, los medios de comunicación, los artistas y los creadores, etcétera, trascienda el marco solemne y pomposo de las fiestas y  los llene de un sentido reflexivo en el que el relato y la comprensión del pasado, con todos sus problemas y matices, sean también una oportunidad para pensar mejor lo que está por venir, el futuro, nada menos.

Esa es la importancia del bicentenario, para decirlo claramente: que en él hay una ocasión inmejorable y simbólica para repensar y examinar lo que hemos sido como sociedad en doscientos años de vida republicana, y a partir de allí, con nuestros logros y tareas pendientes sobre la mesa, proyectarnos hacia el futuro con los nuevos retos que el mundo contemporáneo nos plantea. Es un hermoso desafío que, por sí solo, justifica todos los esfuerzos que se hagan para asumirlo bien.