Diario del Cesar
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¡Egan lo hizo realidad!

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Lo que empezó como un sueño amarillo en 1987 cuando Lucho Herrera y Fabio Parra llegaron como favoritos y se fue extendiendo en el tiempo, finalmente ayer, se hizo realidad, 32 años después con Egan Bernal, el gran campeón del Tour de Francia.

El joven, de 22 años de edad, nacido en Bogotá y criado en Zipaquirá, logró lo que Herrera, Parra, Álvaro Mejía y Rigoberto Urán les fue esquivo: vestirse de amarillo y conservar la camiseta hasta que se bajó la bandera en los Campos Elíseos, después de 21 etapas de locura y dos días de descanso.

Atrás quedó el vaticinio de Laurent Fignon: “No ha nacido el colombiano que gane el Tour”. Sí, si nació e integra el equipo que ha dominado en los últimos seis años la mítica competencia, la más vieja del mundo, la que más historia reúne en el ciclismo mundial y en la que todos quieren triunfar.

Egan toma el trono que tenía quien lo acompañó en esta aventura, Geraint Thomas, quien a su vez hace un año había sucedido a Chris Froome, ganador de cuatro títulos y gran ausente este año, aunque así hubiera asistido, difícilmente habría superado al ‘Joven Maravilla’.

Imposible olvidar que ante la incredulidad, incluso de muchos colombianos, el español Alberto Contador, gladiador de mil batallas, dijo: “Mi favorito para ganar el Tour es Egan” y pasara lo que pasara, insistía en que la victoria final sería del colombiano al servicio del Ineos.

Terminada la etapa del sábado, ya todo era esperar a que el paseo de la victoria transcurriera con normalidad, como en efecto ocurrió ayer. Hubo tiempo para el brindis con champaña, para las fotos del recuerdo, los saludos al campeón y el tradicional circuito en París, con el río Sena, el Arco del Triunfo y los Campos Elíseos como fieles testigos de la consagración de un humilde colombiano, que si el destino no le juega una mala pasada, está para ganar no solo este Tour de Francia, sino muchos más, así como el Giro y la Vuelta a España.

Sus condiciones son innegables y lo entendieron los directivos del entonces Sky y su capo escuadra, Froome, cuando decidieron ficharlo hace ya dos años, luego de que ganara el Tour del Porvenir.

Ahora hay que tener en cuenta sus palabras antes de afrontar el último tramo de la edición 106 del Tour de Francia: “No puedo creer que vaya a ganar mi primer Tour”. Y, tiene toda la razón, es el primero de dos, tres, cuatro o hasta cinco o más y eso lo sabe el pedalista colombiano como también la gente del Ineos, que lo tiene atado a un contrato de cinco años y que seguramente se lo renovará.

Y para acrecentar el orgullo patrio, quedan las palabras del director del Tour, Christian Prudhomme: “Ha sido una hermosa carrera porque hemos visto a los corredores atreverse, atacar”.

El joven colombiano de 22 años, del equipo Ineos, acabó en la clasificación general final por delante de su compañero de formación Geraint Thomas, campeón del Tour el año pasado y ahora segundo, a 1:11 y del holandés Steven Kruijswijk (Jumbo), que fue tercero.

¡Por fin Colombia consigue el Tour! La gran potencia ciclista latinoamericana había ganado prácticamente en todos los terrenos, pero le quedaba alcanzar la tierra prometida.

Y fue Bernal el elegido. Obviamente ganador también del maillot blanco de mejor sub-26 de la carrera, se convirtió en el tercer vencedor más joven de la historia, con 22 años y seis meses.

Muestra de una pujanza imparable, el ciclismo colombiano había situado tres veces a un corredor en la segunda plaza en los últimos siete años, Nairo Quintana (2013 y 2015) y Rigoberto Urán (2017), siempre detrás de Chris Froome.

Ambas figuras cafeteras estuvieron de nuevo este año en el Top-10: Urán fue séptimo y Quintana octavo, ese último con una victoria en los Alpes en el bolsillo.

Bernal también ha sorprendido a Eddy Merckx, homenajeado en la presente edición, con la carrera saliendo desde Bruselas, su ciudad natal, debido a que tiene el récord de días con el maillot amarillo, en el centenario de la mítica prenda. “Es fantástico, con 22 años parece que puede conseguir cualquier cosa. Es completo, no solo escalador, sabe afrontar la carrera, descender muy bien, es polivalente… Solo debe mejorar en contrarreloj”, analizó.

En Colombia, la alegría fue desbordante. La plaza de Zipaquirá estuvo a reventar y las calles eran un hervidero humano. Los pitos de los carros se hicieron sentir y lo que por años fue un sueño, se hizo realidad. ¡Egan campeón!

Y esas son una de las noticias que nos disipan el diario acontecer en un país donde nadie sabe dónde está el piloto, y ya poco importa que esté o no. Reconfortan esos triunfos deportivos que terminan siendo un aliciente para una sociedad decaída como la nuestra.