Diario del Cesar
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 ‘Ese contenido sexual era de una contraguerrilla’: Walter Arias

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Con la declaración del mismísimo acusado, ayer concluyó el debate probatorio adelantando ante el Juzgado Primero Penal del Circuito con Funciones de Conocimiento en el proceso que se sigue en contra del kankuamo Walter Enrique Arias Ariza, investigado por presuntamente haber realizado pornografía infantil con una menor de seis años de esa misma etnia, en hechos supuestamente ocurridos en el 2012 pero llevados a la justicia en el 2015.

Durante la audiencia celebrada a través de mecanismo virtual, el sindicado decidió romper el silencio y actuar como su propio testigo para desvirtuar los señalamientos realizados por la Fiscalía13 Seccional Caivas, que lo señala de incurrir en el señalado delito, valiéndose de que era líder indígena de su comunidad y que como comunicador social de profesión, para entonces también  fungía como administrador del Compartel de Atánquez y encargado de la emisora Tayrona Estéreo.

Según su interrogatorio, en el tiempo en que manejaba dicho punto digital que contaba con siete computadores para el uso didáctico, educativo y social de las comunidades indígenas, a veces alquilaba el sitio a las guerrillas que rodeaban la zona dado que el uso de los servicios del sitio no era mucho, debido a que los habitantes de los resguardos desconocían de tecnologías.

“Cuando llegaba la contraguerrilla, yo les arrendaba el sitio a partir de las 9 p. m. hasta la mañana siguiente, les daba las llaves y ellos me daban un dinero que me era muy útil porque no era un lugar muy concurrido. Nunca tuve nada que ver con lo que ellos hacían, yo les entregaba y al día siguiente recogía las llaves y la plata que ellos me dejaban ahí. Ellos hacían uso de todo lo que había dentro, yo no tenía como controlar eso ni podía prohibirles que vieran pornografía, porque ellos quedaban solos. No sabía nada de lo que hacían.

Esos equipos de compartir tenían muchas intenciones, entonces yo tenía un portátil que les prestaba para que ellos hicieran sus cosas porque los demás computadores tenían muchas restricciones (…) luego descargaban fotos y videos y los cargaban a una nube, que pertenecía a mi cuenta de correo porque era la que registraba la laptop. Nunca desconfié, si hubiera sabido que todo eso traería problemas, también restringía todo eso”, dijo el acusado, insinuando que el contenido sexual no era de su propiedad.

Tras escuchar su testimonio, se dio por concluida la fase de juicio oral y se determinó que a las 9 a. m. del próximo 12 de agosto se llevarán a cabo los alegatos de conclusión, en los que cada una de las partes deberá exponer sus últimos argumentos para convencer al juez de la inocencia o culpabilidad del individuo.

EL CASO

Según la investigación, en enero del 2014, el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos entregó un reporte a la Dirección de Protección y Servicios Especiales (Dipro) de la Policía Nacional, advirtiendo que un ciudadano colombiano se dedicaba al tráfico de pornografía infantil desde el corregimiento de Atánquez, ubicado al norte de Valledupar.

Dentro de esos elementos había reportes de incidentes captados en USA que relacionaban números telefónicos y posibles ubicaciones, que señalaban que el sujeto realizaba manipulación pornográfica infantil. Luego mediante análisis de ingeniería social, en los que se investigó el origen de los correos electrónicos dentro del motor de búsqueda de Google, se estableció que el e-mail y la línea reportada por los norteamericanos estaban asociados a una cuenta de Facebook a nombre de Walter Arias Ariza.

Con esa información, al parecer la Policía encontró más de 70 fotos de menores difundidas en la red, presuntamente, por el señalado y por ello fue capturado en mayo del 2015, cuando trabajaba como camarógrafo en el programa Colombia Nativa de Canal Capital en Bogotá.

Según lo conversado con investigadores de la Dipro, Walter se aprovechó no sólo del respeto que le guardaban como líder indígena, sino también de la amistad con el padre de la pequeña.