En el Callejón de la Purrututú, una obra artística reúne a juglaresas, compositoras, acordeoneras, cantantes y gestoras culturales que dejaron huella en el folclor. El homenaje busca devolverles un lugar visible en la memoria de una tradición que durante décadas ha exaltado principalmente a los hombres.
En el corazón del centro histórico de Valledupar, entre las calles que conservan parte de la memoria musical de la ciudad, ahora hay un lugar donde las mujeres cuentan su propia historia. Sus rostros, sus trayectorias y sus aportes al folclor quedaron reunidos en un mural que convierte una pared del Callejón de la Purrututú en un homenaje permanente a 29 protagonistas de la cultura vallenata.
La obra, elaborada por el retratista Ramón Peña Varga, no es solamente una intervención artística, es una invitación a mirar de otra manera la historia de una música que ha encontrado en las mujeres voces, melodías, versos, manos prodigiosas para el acordeón y voluntades capaces de mantener viva una tradición.
Allí aparecen representadas mujeres que, desde distintos escenarios, contribuyeron a construir la identidad cultural del Cesar. Algunas conquistaron al público con sus interpretaciones; otras hicieron de la composición su forma de expresión, abrieron camino con el acordeón o trabajaron durante años para que las nuevas generaciones conocieran y preservaran el folclor.
El mural reúne esas historias en un mismo espacio, como una manera de reconocer que el vallenato también se ha escrito, cantado, interpretado y defendido desde la experiencia femenina.
ROSTROS QUE CUENTAN LA HISTORIA
Entre las figuras homenajeadas se encuentran las juglaresas Rita Fernández y Cecilia Meza, referentes de una tradición en la que las mujeres han tenido que abrirse paso para hacer escuchar sus voces. También aparecen las cantautoras Stella Durán, Esmeralda Orozco, Yeraldin Hernández, Diana Burco, Yennifer Quintero y María José Ospino, exponentes de distintas generaciones y expresiones de la música vallenata.
El acordeón, instrumento emblemático del género, también tiene sus protagonistas en esta representación. Mamerta Hernández, Fabriciana Meriño, Maribel Cortina, María Sara Vega, Nataly Patiño, Wendy Corzo y Madeleine Bolaños hacen parte del grupo de acordeoneras cuyos nombres quedaron inscritos en esta memoria visual.
La obra recuerda, además, a mujeres que trascendieron los escenarios para convertirse en impulsoras de la cultura. Entre ellas está Consuelo Araújo Noguera, ‘La Cacica’, cuya trayectoria estuvo ligada a la promoción y consolidación del Festival de la Leyenda Vallenata. A su lado figura Sandra Arregocés, también vinculada a la creación de espacios para la difusión del folclor.
Las voces femeninas que han conquistado al público tampoco podían faltar. Patricia Teherán, Adriana Lucía, Graciela ‘Chela’ Ceballos, Karen Lizarazo, Ana del Castillo, Baudilia ‘Bau’ Gutiérrez y Sandra Daza integran la lista de cantantes reconocidas en la intervención.
MÁS ALLÁ DE LOS ESCENARIOS
El homenaje no se limitó a quienes hicieron carrera en la música. También abrió espacio para mujeres cuyo legado se encuentra en las costumbres, los sabores y las prácticas culturales que forman parte de la identidad vallenata.
La compositora Hortensia Lanao, Sara María Baquero, recordada como ‘La Vieja Sara’, y Dolores ‘Lola’ Bolaño, reconocida por su vínculo con la tradición pilonera, hacen parte de las homenajeadas.
A ellas se suman Rita Luquez, conocida como ‘La Matrona del Dulce’ de Valledupar, y las gestoras gastronómicas Josefa Ramírez y María Mercedes Medina, cuyos nombres evocan la importancia de la cocina tradicional y de los saberes transmitidos entre generaciones.
La inclusión de estas mujeres amplía el significado de la obra. La cultura vallenata no se sostiene únicamente en las notas del acordeón ni en las letras de las canciones; también vive en las fiestas populares, los encuentros comunitarios, la gastronomía y las personas que preservan esas costumbres.
De las 29 mujeres retratadas, 12 fallecieron. Sus rostros permanecen ahora en un espacio público donde sus historias pueden encontrarse con las de residentes, visitantes y nuevas generaciones que recorren el centro de Valledupar.
PARA SALDAR UNA DEUDA HISTÓRICA
La iniciativa fue impulsada por la gestora cultural Yeraldin Hernández, quien recientemente obtuvo el reconocimiento como Reina Compositora del Encuentro Vallenato Femenino (Evafe) 2026.
Su propósito fue hacer visibles las contribuciones femeninas a una tradición en la que los monumentos y otros espacios de reconocimiento público han destacado ampliamente a figuras masculinas. Con el mural, esas trayectorias ocupan un lugar propio en uno de los sectores emblemáticos de la capital del Cesar.
Durante el acto de develación, Hernández compartió las historias de las homenajeadas y explicó el proceso que dio forma a la obra, en la que confluyen distintas generaciones de mujeres unidas por su aporte a la cultura regional.
La representante a la Cámara por el Cesar, Alexandra Pineda Ortiz, integrante de la Comisión Legal para la Equidad de Género del Congreso de la República, también gestionó la realización del proyecto.
“Este mural es un acto de justicia cultural con las mujeres que han sostenido y transformado nuestra música. Como representante del Cesar, es un honor respaldar una iniciativa que expone los nombres y los lugares que estas mujeres merecen en la historia del vallenato”, manifestó Pineda Ortiz.
La Cámara de Comercio de Valledupar se vinculó a la iniciativa, destacando la importancia de este tipo de expresiones para el fortalecimiento de la identidad cultural y el atractivo turístico de la ciudad.
UNA PARED QUE SE CONVIERTE EN MEMORIA
La ubicación del mural en el Callejón de la Purrututú le da un significado particular al homenaje. En un entorno ligado a la historia de Valledupar, los rostros de estas 29 mujeres pasan a formar parte del paisaje urbano y de la memoria que la ciudad comparte con quienes la visitan.
La intervención también plantea una reflexión sobre la manera en que se construye la historia del vallenato; detrás de cada canción, cada festival y cada expresión popular existen mujeres que aportaron su talento, sostuvieron procesos culturales y abrieron caminos para quienes llegaron después.
En una región donde el vallenato ocupa un lugar central en la identidad colectiva, reconocer a sus protagonistas femeninas significa ampliar el relato de una tradición que pertenece a muchas voces. La música vallenata, inscrita por la Unesco en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, encuentra en esta obra otra forma de preservar y transmitir su legado.
Ahora, quienes transiten por el Callejón de la Purrututú tendrán ante sus ojos algo más que una composición de retratos: encontrarán una parte de la historia cultural del Cesar contada a través de las mujeres que ayudaron a escribirla.

JUGLARESAS, compositoras, acordeoneras, cantantes y gestoras culturales quedaron plasmadas en una obra artística que busca visibilizar el legado femenino en la tradición vallenata.

ENTRE LAS HOMENAJEADAS figuran artistas y referentes culturales como Consuelo Araújo Noguera, Patricia Teherán y Rita Fernández, cuyas trayectorias dejaron huella en el folclor vallenato.

ENTRE LAS HOMENAJEADAS figuran artistas y referentes culturales como Consuelo Araújo Noguera, Patricia Teherán y Rita Fernández, cuyas trayectorias dejaron huella en el folclor vallenato.