Diario del Cesar
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Retorno vial enciende protesta en zona rural de Curumaní

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La ubicación de un retorno vial originó una protesta pacífica por parte de habitantes de varios corregimientos del municipio de Curumaní, quienes reclaman a la concesionaria Río Grande el cumplimiento de compromisos que, aseguran, fueron concertados con las comunidades y autoridades locales.

La manifestación se concentra en el punto donde será construido el retorno sobre la vía que comunica a estas poblaciones con el resto del departamento. De acuerdo con los manifestantes, durante reuniones realizadas previamente se estableció que la infraestructura quedaría aproximadamente a 420 metros del acceso al corregimiento de Sabana Grande.

Sin embargo, sostienen que el diseño que actualmente se ejecuta contempla trasladar el retorno a una distancia cercana a los cuatro kilómetros, modificación que, según advierten, obligaría a los habitantes a realizar recorridos más extensos para ingresar o salir de sus comunidades.

Ermes Medina, uno de los voceros de la comunidad, manifestó que en los encuentros participaron representantes de la Administración Municipal, organismos de control y habitantes de los corregimientos, y que los compromisos quedaron registrados en un acta.

La comunidad sostiene que ha esperado durante meses una respuesta concreta y que, ante lo que considera un incumplimiento de los acuerdos, optó por acudir a la protesta como mecanismo para llamar la atención de la concesionaria y de las autoridades.

Los pobladores también cuestionan la manera en que se habría adelantado la socialización del proyecto. Afirman que habitantes de Sabana Grande, Los Serenos, Champán, Chinela y Guaymaral no participaron en una reunión en la que se explicara la ubicación definitiva del retorno y sus posibles impactos.

Por ello, solicitan que sean presentadas las actas, registros y demás soportes de las jornadas de socialización que, de acuerdo con la empresa, se habrían realizado.

La preocupación de los habitantes no se limita al desplazamiento de pasajeros. Uno de los principales argumentos expuestos durante la protesta está relacionado con las consecuencias que tendría el cambio de ubicación para la economía rural.

En estos corregimientos, numerosas familias dependen de actividades agrícolas y del transporte de productos como plátano, yuca, maíz y corozo hacia Curumaní y otros puntos de comercialización.

Para los pobladores, mayores distancias significarían un incremento en los costos de transporte de pasajeros y mercancías, situación que terminaría afectando principalmente a los pequeños productores.

Los habitantes aseguran, además, que han acudido a mecanismos como derechos de petición y otros requerimientos formales, sin obtener hasta ahora una solución que atienda sus principales inquietudes.

La comunidad anunció que continuará en el lugar hasta conseguir una respuesta y pidió la instalación de una mesa de diálogo en la que participen Río Grande, las autoridades municipales y los organismos competentes.