El consenso de los analistas coincide en que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) acometerá una subida de 25 puntos básicos en su reunión de este miércoles ante los sostenidos datos de inflación en el país norteamericano y con un Kevin Warsh convencido de mantener a raya los precios.
La tasa de inflación de Estados Unidos volvió a situarse en el 3,4% agosto, misma cifra que un mes antes, con lo que no muestra signos de moderación. Más aún, la inflación lleva por encima del objetivo de la Fed –el 2%– durante los últimos cinco años.
La guerra de Irán ha elevado los precios de la energía y presionado sobre la tasa general, mientras que el mercado de trabajo estadounidense continúa mostrando signos de fortaleza en los últimos meses. Ante esta situación y teniendo en cuenta el mandato dual de la Fed, control de precios y máximo empleo, los mercados sostiene que el presidente de la Fed, Kevin Warsh, no tiene otra opción que subir la tasa de referencia.
Warsh fue claro al atajar hace pocas semanas en el simposio de Jackson Hole el tema de la inflación, asumiendo que la situación es “preocupante”, y aunque señaló que los datos de inflación durante el verano fueron mejor de lo esperado, “no me indican que las tendencias subyacentes hayan mejorado significativamente”. El guardián del dólar aseveró que el banco central tiene “trabajo por hacer” mientras la inflación continúe disparada.
Precisamente, este cambio de lenguaje sobre el control de la inflación, mucho más claro y severo, ha sido uno de los factores por el que los analistas no dudan de un endurecimiento de la política monetaria. “Tras adoptar una postura más restrictiva en junio y luego retractarse en la conferencia de prensa del FOMC de julio, el presidente Warsh se vio presionado para aclarar la función de reacción de la Reserva Federal bajo su liderazgo en Jackson Hole”, han afirmado desde ING.
En julio, el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) de la Fed optó mantener los tipos de interés en el rango objetivo del 3,50% al 3,75%, de tal manera que se prevé que el rango se eleve hasta el 3,75% y 4%.
De hecho, Jenny Zeng, director financiero de Renta Fija de Allianz Global Investors, ha explicado que este nivel de tipos de interés todavía no significa un terreno restrictivo, al tiempo que “las condiciones financieras generales continúan siendo laxas”. “Además, dentro del Comité crece el respaldo a nuevas subidas de tipos, algo que quedó patente en julio, cuando tres miembros emitieron votos discrepantes apostando por una postura más agresiva”, ha añadido.
El FOMC rompió su unanimidad en su pasada cita y contó con 9 votos por mantener y 3 por endurecer la política monetaria. Recientemente, Michael Barr, gobernador del banco central, ya adelantó que apostaría por un aumento de la tasa de referencia si la inflación continuaba al alza.
La situación en el mercado de bonos estadounidense, que ya abarca a múltiples mercados internacionales, con el rendimiento del bono a 10 años marcando este jueves máximos desde 2007, también preocupa a la Fed e inclina todavía más la balanza hacia un endurecimiento monetario. No obstante, al dar ya por descontada la subida, los inversores se mantendrán atentos a la publicación de previsiones.
“La primera subida de tipos en 1.148 días ya está ampliamente descontada por el mercado, por lo que la evolución de los rendimientos de los bonos del Tesoro de EEUU dependerá ahora de las proyecciones de inflación y de las previsiones de tipos oficiales. Nuestras previsiones revisadas para el bono a 10 años se sitúan por debajo de los tipos ‘forward’, ya que anticipamos un endurecimiento monetario menor al que descuentan los tipos del mercado monetario”, ha argumentado Afonso Borges, investigador de Renta Fija de Julius Baer.
Las proyecciones de inflación –‘dot plot’– y de inflación tendrán la mayoría de la atención este miércoles, así como las palabras de Warsh posteriores a la decisión de tipos, mientras los mercados ya parecen adelantar otra subida de tipos en el futuro cercano, aunque todo dependerá de la evolución de los precios y los conflictos geopolíticos.
“Ahora esperamos que la Reserva Federal suba los tipos en 25 puntos básicos en septiembre, con la posibilidad de algunas subidas más en el futuro. Sin embargo, si los datos de inflación continúan mejorando, es posible que las subidas adicionales de tipos finalmente no se materialicen”, ha determinado Tiffany Wilding, economista de PIMCO.
¿CONFLICTO CON TRUMP?
Una subida de los tipos de interés pondrá contra las cuerdas a Kevin Warsh apenas cinco meses después de acceder al cargo de presidente de la Fed ante las firmes peticiones del presidente Trump para reducir los tipos de interés, una situación ya vivida con el predecesor en el puesto, Jerome Powell.
“¡Bajen las tasas de interés porque EEUU tiene un crédito mucho más sólido que en los últimos tiempos!”, exigió el inquilino de la Casa Blanca hace diez días en un mensaje en redes sociales, en el que posteriormente añadió, de lo contrario, dejaría de comerciar con los países con los que Estados Unidos tiene déficit.
De hecho, el mandatario instó al banco central a imponer la tasa de interés más baja del mundo, “como en los viejos tiempos”, y señaló que el instituto emisor, con su “nuevo y gran líder” –en referencia a Warsh–, tiene que “espabilar”.
Las exigencias del mandatario estadounidense para reducir la tasa de referencia se han convertido en la tónica general de su mandato, aunque Trump parecía haber moderado su tono tras la llegada de Warsh al cargo de presidente hace pocos meses. Con estas nuevas exigencias, el inquilino de la Casa Blanca eleva la presión sobre el ‘guardián del dólar’.
/colprensa