Un estudio desarrollado por la sociedad civil NiñezYa advirtió sobre los grandes desafíos que atraviesan los niños y niñas del país tras el sismo del pasado 10 de agosto que azotó gran parte del país.
La organización indicó que muchos de los niños y niñas que terminaron afectados por el terremoto terminaron en albergues acondicionados en estadios, zonas sociales, salones comunitarios y parques o viviendo en casas de vecinos o familiares separados de sus familias.
Esta situación provocó que los menores de edad se vieran enfrentados a situaciones de riesgos asociados a abuso sexual o violencia sexual producto de vivir en albergues informales, en condiciones de hacinamiento, sin ninguna protección, e interrupción de acceso a servicios básicos como educación y salud.
“Hemos visto niños y niñas que han cambiado su comportamiento, que están asumiendo un rol protector sobre sus padres porque absorben su angustia de resolver en el día a día dónde dormir y qué comer”, precisó María Merces Liévano, directora de Save The Children en Colombia.
“La protección de niñas, niños y adolescentes debe ser una prioridad durante todas las etapas de la emergencia y la reconstrucción. Una emergencia de esta magnitud no solo deja pérdidas humanas y materiales: también debilita los entornos que protegen a la niñez y puede aumentar su exposición a la violencia, la explotación, la trata, el reclutamiento y otras vulneraciones”, añadió Esteban Reyes, director de Aldeas SOS.
Ante estas situaciones, la oenegé reiteró que las soluciones del Gobierno no pueden caer únicamente en decisiones inmediatas, al señalar que se deben garantizar de manera integral y sostenida los derechos de la niñez.
NiñezYA también encendió las alarmas sobre la interrupción de la educación de los menores, puesto que entre más tiempo permanezcan fuera de un espacio educativo estructurado, mayores son las pérdidas de aprendizaje y es más alto el peligro de la deserción y la vinculación a grupos al margen de la ley.
La organización indicó que medidas como las virtualidad no pueden ser la respuesta ante la emergencia, pues se deben de diseñar acciones que tengan en cuenta las condiciones de la zona (rural o urbana), así como las de infraestructura, conectividad, electricidad, dispositivos y acompañamiento psicoemocional y familiar.
Las instituciones educativas además de contar con las enseñanzas y el acompañamiento de sus docentes, niñas, niños y adolescentes cuentan con el Programa de Alimentación Escolar (PAE), que hoy no se está dando en todos los territorios debido a las condiciones de los comedores escolares, lo cual indica un riesgo para su nutrición. Esta situación de suma a riesgo en el acceso a agua que han sido evidenciados por la organización.
“Muchas familias no tienen acceso a agua y tienen que recurrir a otras fuentes y tampoco tienen acceso al saneamiento básico, esto hace que a los niños se les inflame el intestino por los diferentes, digamos, microorganismos, lo que se conoce como disfunción entérica ambiental. El intestino inflamado no absorbe todos los nutrientes y si además ese niño no tiene acceso a los alimentos, pues tenemos una tragedia porque aumenta la desnutrición”, señaló Juan Carlos Buitrago, director de la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia (Abaco).
NiñezYA reiteró que los riesgos que enfrenta la niñez no se pueden tratar como amenazas aisladas, pues el terremoto del pasado 10 de agosto agravó muchas situaciones que ya se venían presentando como violencia, desplazamiento, riesgos de protección o afectaciones climáticas.
“En particular, debemos garantizar el derecho de cada niña y niño a crecer y permanecer en familia. La pérdida de una vivienda, de los medios de subsistencia o de las condiciones materiales para cuidar nunca debe convertirse en una causa de separación familiar. La prioridad debe ser fortalecer a las familias para que puedan continuar cuidando, prevenir separaciones innecesarias y, cuando estas ocurran, actuar rápidamente para lograr una reunificación segura; cuando esto no sea posible de manera inmediata, deben privilegiarse alternativas de cuidado familiar y la preservación de los vínculos afectivos”, subrayó Esteban Reyes, director de Aldeas SOS.
/COLPRENSA
Informe advierte sobre los desafíos que enfrenta la niñez tras el terremoto
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