Ante el Juzgado Tercero Penal Municipal con Funciones de Control de Garantías de Valledupar, fue legalizada la captura de Óscar Eduardo Rodríguez Amaya, señalado como presunto responsable del feminicidio de Yarleidys María Martínez Jiménez, de 31 años, cuyo cuerpo fue encontrado sin vida en un lote de la vereda Las Casitas, zona rural de la capital del Cesar.
El procesado fue judicializado por el delito de feminicidio agravado, mientras la Fiscalía avanza en el proceso penal. En los próximos cinco días hábiles se cumplirán las audiencias de formulación de imputación y de solicitud de medida de aseguramiento.
La víctima había sido reportada como desaparecida desde la noche del 17 de julio. Dos días después, las autoridades localizaron su cuerpo en un potrero de la zona rural de Valledupar. El cadáver presentaba múltiples golpes en diferentes partes del cuerpo, lo que dio paso a una investigación por feminicidio.
TENÍA ANTECEDENTES
Tras la muerte de Yarleidys, Rodríguez Amaya habría intentado quitarse la vida en dos oportunidades, sin embargo, sobrevivió y permanecía internado en un centro asistencial bajo custodia de la Policía hasta que las autoridades hicieron efectiva la orden de captura en su contra.
Durante el desarrollo del caso, Marliys Jaime Rico, abogada que representa a la familia de la víctima, reveló que el hoy procesado tenía dos denuncias previas por tentativa de feminicidio, radicadas ante la Fiscalía 29 Local.
Según la jurista, esos antecedentes reflejarían un patrón de violencia ejercido contra sus anteriores parejas y constituyen un elemento relevante dentro del contexto del proceso judicial.
La representante de las víctimas también sostuvo que, de acuerdo con la información recopilada durante la investigación, Rodríguez Amaya habría planeado con anticipación la agresión, luego de una discusión ocurrida en un establecimiento comercial.
Asimismo, señaló que el presunto intento de suicidio del procesado habría tenido como propósito evadir la acción de la justicia y evitar responder penalmente por los hechos.
Yarleidys María Martínez Jiménez residía en Barranquilla, donde laboraba en una farmacia. Había viajado al municipio de La Paz, Cesar, para celebrar su cumpleaños junto a su compañero sentimental.
De acuerdo con el relato de sus familiares, la relación, que se extendía por cerca de dos años, estaba marcada por antecedentes de violencia, situación que había generado preocupación entre sus allegados.
DEFENSORÍA DEL PUEBLO PIDE RESPUESTA URGENTE
Tras conocerse la captura, la Defensoría del Pueblo, a través de la defensora Iris Marín Ortiz, incluyó el feminicidio de Yasleidis María Martínez entre los casos de violencia extrema contra las mujeres que demandan una respuesta urgente del Estado.
El pronunciamiento se produjo en medio de la conmoción nacional por el asesinato de María Camila Potosí, una joven de 21 años con ocho meses de embarazo, cuyo bebé continúa desaparecido, y también hizo referencia a los casos de María Alejandra Castaño y la adolescente Herianny Montilla.
En un comunicado, la entidad expresó solidaridad con las familias de las víctimas y advirtió que estos hechos reflejan la persistencia de las violencias basadas en género en el país.
“El feminicidio constituye la manifestación más extrema de las violencias basadas en género y suele estar precedido por patrones de control, amenazas, agresiones, aislamiento y otras formas de violencia que restringen progresivamente la autonomía de las mujeres. Prevenir estas violencias exige identificar e interrumpir esas violencias antes de que produzcan daños irreparables”, señaló la Defensoría del Pueblo.