Diario del Cesar
Defiende la región

Nuevo bipartidismo

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Si no existiera la segunda vuelta para la elección de presidente de la República, pues ya habría quedado establecido que Abelardo de la Espriella ganó esa elección y es un nuevo presidente. Pero la Constitución de 1991 se propuso reforzar la legitimidad de todo el sistema político, y para ello estableció que no era conveniente que el presidente de la República fuera elegido con un voto que no sobrepasaba la mitad +1 de los votantes.

El sistema de dos vueltas no se aplica en Colombia para la elección de miembros del Congreso o diputados o concejales municipales y no me sorprendería que en algún momento ese tema se considere en Francia, el parlamento llamado Asamblea Nacional, se elige por el sistema de dos vueltas y el periodo para la realización de la segunda es casi inmediato, se hace el domingo siguiente. Una manera también de revestir de mayor legitimidad a cada uno de los miembros de la Asamblea y así del principal órgano legislativo y se recuerda que se trata de un de un sistema multiparty vista que hace necesario que el sistema de dos vueltas se aplique tanto para la Presidencia como para la elección del cuerpo colegiado más importante.

En esta ocasión hubo dos candidatos que se propusieron ganar en primera vuelta y no solamente obtener el primero y el segundo lugar para entonces decidir la elección presidencial en la segunda vuelta no. Se propusieron convertir la primera vuelta en la etapa decisoria de este proceso electoral. Y casi lo logra. Y la gran sorpresa fue el porcentaje de votos que obtuvo el candidato. Abelardo de la Espriella, que sobrepasó en casi 3% a Cepeda de una votación con amplia participación de los ciudadanos, quizás la más grande después del Frente Nacional. Digamos que casi se decidió quien era el presidente de Colombia para el periodo 2026-2030.

Es que el sistema de dos vueltas, de alguna manera, busca propiciar el bipartidismo. Lo tolera y lo reconoce en la primera vuelta y en la segunda o abriga que el proceso electoral gire en torno de dos candidaturas, o sea de dos movimientos políticos o dos partidos políticos, una manera de rescatar el bipartidismo para así otorgarle mayor legitimidad a la tarea gobernar.

En efecto, Abelardo de la Espriella está representando casi medio país, tras rechazar el apoyo de todos los partidos políticos, grandes medianos y pequeños. A los que no simpatizaban con la candidatura de izquierda o la que se proclamaba como la continuación del gobierno del presidente Petro y que representaba una amplia coalición de partidos, grupos y movimientos políticos de izquierdo.

Si la nueva situación da lugar aún resurgimiento del bipartidismo, claro, flexible con matices, o como el IVA equivalente de dos coaliciones que van a operar a lo largo de la vida política cotidiana, es algo que está por verse.

Es un proceso electoral que está definiendo asuntos tan importantes o más, como el de la escogencia de un ciudadano para presidir la nación durante cuatro años.

*Exministro de Estado