En una noche cargada de simbolismo, memoria y exaltación al folclor, el acordeonero y compositor Israel Romero, ‘El Pollo Irra’, fue coronado Rey Vitalicio durante el acto inaugural del 59° Festival de la Leyenda Vallenata, que este año rinde homenaje al legado del Binomio de Oro de América.
El reconocimiento tuvo lugar la noche del 29 de abril en el Parque de la Leyenda Vallenata Consuelo Araujonoguera, donde miles de asistentes se congregaron para presenciar una de las ceremonias más emotivas del festival. En la tarima ‘Colacho Mendoza’, la Fundación del Festival impuso la corona que acredita a Romero como Rey Vitalicio, una distinción reservada para figuras cuya trayectoria ha dejado una huella en la historia del vallenato.
Visiblemente conmovido, Romero agradeció el homenaje evocando sus raíces y su vínculo artístico con el fallecido cantante Rafael Orozco. “Primero gracias a Dios, a mis padres que están en el cielo, gracias a Rafael Orozco por ser mi compadre, hermano y amigo, pido un aplauso de pie para él”, expresó, provocando una ovación generalizada entre el público.
“LOS HOMENAJES HAY QUE MERECERLOS”
El acordeonero también reflexionó sobre el significado de este tipo de reconocimientos, subrayando que “los homenajes hay que merecerlos”, atribuyendo este logro al respaldo constante del público que ha acompañado su carrera durante décadas. Durante el acto estuvo acompañado por el alcalde de Valledupar, Ernesto Orozco; el presidente de la Fundación, Rodolfo Molina; el vicepresidente Efraín ‘El Mono’ Quintero y Clara Cabello, viuda del recordado artista.
El título de Rey Vitalicio constituye uno de los máximos honores otorgados por la Fundación del Festival de la Leyenda Vallenata. Esta distinción reconoce a acordeoneros, compositores o juglares cuya obra trasciende las competencias tradicionales, consolidándolos como referentes culturales del género. Entre los requisitos fundamentales se encuentra no haber obtenido previamente el título de Rey Vallenato Profesional.
La velada inaugural también estuvo marcada por múltiples reconocimientos institucionales. El Congreso de la República otorgó la distinción en grado de comendador al Binomio de Oro, acto en el que participó el senador Didier Lobo. De igual manera, la Asamblea del Cesar y la Alcaldía de Valledupar rindieron honores a los protagonistas del homenaje, incluyendo la entrega de la medalla María Loperena de Castro.
HOMENAJE MUSICAL
El componente musical de la noche estuvo a la altura del reconocimiento. A las 10:12 p. m. inició la presentación del Centro Orquestal Rafael Orozco de Becerril, bajo la dirección de José Salatiel Madrid González, con un repertorio que incluyó clásicos como “Dime pajarito”, “Decidí cambiar”, “Sombra perdida”, “Campanas” y “Relicarios de besos”, evocando la época dorada del Binomio.
Uno de los momentos más destacados fue la revista musical liderada por el acordeonero José Fernando ‘Morre’ Romero, sobrino del homenajeado, quien junto a más de 20 artistas rindió tributo a la agrupación. En escena participaron figuras como Peter Manjarrés, Wilfran Castillo, Fabián Corrales, Elder Dayán Díaz, Diego Daza y Rafa Pérez, entre otros.
Cada intervención estuvo cargada de emotividad. Peter Manjarrés interpretó “La creciente”, mientras que el imitador Jorge Martínez, reconocido por su participación en Yo me llamo, revivió la esencia de Rafael Orozco con “Relicarios de besos”. Por su parte, Elder Dayán Díaz impactó al público con “Sombra perdida”, obra de la compositora samaria Rita Fernández.
El repertorio continuó con presentaciones de Diego Daza, José Darío Orozco e Israel David Romero, hijo del homenajeado, quien interpretó “El amor es más grande que yo”. La cuota femenina estuvo a cargo de Natalia Curvelo, mientras que agrupaciones como Los K Morales mantuvieron el ambiente festivo.
Uno de los instantes más conmovedores de la noche ocurrió con la recreación mediante inteligencia artificial de Rafael Orozco, quien “apareció” en las pantallas del parque para interpretar “El llanto de un rey”, generando una profunda reacción emocional entre los asistentes.
De esta manera, Valledupar dio inicio a una nueva edición del Festival de la Leyenda Vallenata, siendo epicentro del folclor colombiano y rindiendo tributo a quienes han construido la historia viva del vallenato.