EL REGRESO DE los astronautas de Artemis II a la tierra no solo supone la finalización de la primera misión tripulada en más de medio siglo alrededor de la Luna, sino que también marcará el inicio de una fase clave para la salud de la tripulación: la recuperación física tras varios días en micro gravedad. En esos 10 días de viaje a bordo de la cápsula Orion, los cuatro tripulantes han permanecido expuestos a un entorno donde el cuerpo deja de trabajar contra la gravedad. Sin embargo, esta condición puede producir cambios rápidos en músculos, huesos, circulación y orientación espacial.