Sin duda, los cafeteros tienen que experimentar un tremendo sentimiento de orfandad con la muerte de Jorge Cárdenas Gutiérrez. Pero si uno conversa con personas que lo conocieron o que trabajaron con él, como Diego Tobón Echeverri, llega a la conclusión de que ese sentimiento debería afectar a toda Colombia. Lo que ocurre es que sabemos poco sobre las personalidades que han jugado un papel clave en la vida colombiana y, por supuesto, son muchos los colombianos que no pueden apreciar todo lo que significó la fecunda existencia de Jorge Cárdenas.
Huérfano a muy temprana edad, contó con la con la protección y mentoria de don José Gutiérrez Gómez, su tío, quién fue también una importante figura de la vida política, económica y diplomática de Colombia.
Jorge Cárdenas, quien tuvo el privilegio de recibir una educación universitaria en los Estados Unidos cuando todavía ello era un privilegio muy grande, ocupó posiciones en el sector empresarial, luego en Ecopetrol y, después y para siempre, en la Federación Nacional de Cafeteros y se puede decir que fue el heredero de ese gran colombiano que fue don Arturo Gómez Jaramillo. Jorge Cárdenas jugó un papel determinante no sólo en el mundo, entonces determinante, de los cafeteros, sino en lo referente al comercio exterior de Colombia, en lo relacionado con las finanzas públicas, y en el desarrollo de muchos proyectos de diversa naturaleza y significativos para el desarrollo de regiones específicas, sin hacer mucho ruido. La Hidroeléctrica de Betania, por ejemplo. Es que tenía una gran capacidad para identificar los proyectos importantes, los caminos estratégicos para el desarrollo de Colombia y no vacilaba en saber delegar y en confiar en personas que tenían la capacidad de hacer la tarea. Su vida caracterizada por jornadas de trabajo rutinarias de muchas horas, estuvo enriquecida por su dignísima esposa doña Cecilia Santa María.
Si se tratara de identificar una personalidad que hubiera desempeñado a cabalidad el papel de dirigente nacional, el nombre de Jorge Cárdenas Gutiérrez estaría en los primeros lugares y no por un periodo corto, sino por décadas. Diría que su actividad fue multifacética, aunque se le identifique como el patriarca de los cafeteros.
Como tantos colombianos que han llegado a ocupar un papel dirigente en Colombia, la suya no fue una juventud cómoda ni privilegiada. Quizás ello explique la dedicación, la consagración con la cual manejaba los asuntos públicos, inclusive aquellos que uno podría pensar que no eran de su competencia. En el sector educativo, incluyendo el de la creación de centros de pensamiento, fue una figura central. En la Universidad de los Andes ayudó en todo momento y fue clave en situaciones muy difíciles. Importantes entidades como Fedesarrollo, Colfuturo y otras semejantes lo recuerdan con auténtica gratitud.
Ojalá la Federación propiciara la elaboración de una completa biografía porque es este tipo de ciudadanos los que sirven de ejemplo permanente a todos aquellos que buscan, con idealismo y generosidad, colaborar en la construcción de una gran nación. Jorge Cárdenas fue un paradigma de lo que uno espera de un dirigente empresarial. Hasta el momento final de vida estuvo, como siempre, atento a los temas y problemas que comprometieron su lúcida existencia.
Sus cuatro hijos, Mauricio, Patricia, Jorge Hernán y Eduardo son dignos continuadores de la vida y obra de ilustre padre. Creo que siempre lo enorgullecieron.
*Exministro de Estado