Diario del Cesar
Defiende la región

‘Forjadores de una Sociedad’, el hogar de paso de los niños en grave situación de riesgo

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En total 91 menores atendidos por mendicidad y trabajo infanti

POR:
NINOSKA
REYES URDANETA

“Lo que más me gusta es la comida y dormir sin miedo”, fueron las primera palabras que pronunció un niño de ocho años, a quien llamaremos Luis Alberto, y que integra la lista de los menores que reciben refugio en el Hogar de Paso de la Fundación “Forjadores de una Sociedad”, en el municipio de Valledupar.

Una casa blanca, protegida y con un ambiente en el que se respira paz y armonía, es el espacio que recibe a los niños, niñas y adolescentes en situación de riesgo y cuyos derechos han sido vulnerados por terceros. La estadía de los menores en el lugar tiene un máximo de ocho días hábiles, término en el cual la autoridad administrativa debe decretar otra medida de restablecimiento de derecho según el artículo 57 de la Ley 1098 de 2006.

A las 11:00 de la mañana el equipo del DIARIO DEL CESAR llegó al lugar, y aunque no estaba anunciada la visita, el personal multidisciplinario no dudó en abrir las puertas para mostrar la labor que allí se desarrolla en beneficio de los infantes del municipio.

El olor a comida anunciaba que se acercaba la hora del almuerzo, mientras en uno de los salones se encontraba concentrado el grupo de niños disfrutando de la televisión y otras áreas de recreación que integran el lugar. Allí estaba Luis Alberto, con sus ojos brillantes y unas ganas inmensas de expresar lo bien que se siente en el lugar.

Luis Alberto, al igual que sus compañeros, vestía una sudadera de color azul y una camiseta blanca como uniforme de la institución, no escatimó en sobresalir entre el resto de sus compañeros y como una expresión de agradecimiento hasta un abrazo ofreció para guiarnos hasta su dormitorio, donde además de sus útiles personales, sacó a relucir un pequeño libro del Nuevo Testamento.

De antemano dijo no saber leer, pero con interés hojeaba cada página del ejemplar al punto de solicitar un lapicero para identificarlo con una señal y sepan que es de su propiedad.

Tal cual como si estuviera estrenando su casa, Luis Alberto nos invitó a sentarnos en una de las camas de su habitación y al preguntarle cómo se sentía en el lugar, sin titubear dijo: “Lo que más me gusta es la comida, aquí duermo sin miedos, sin calor y con Dios”.

Mientras arreglaba parte de su closet y ordenaba los útiles personales, manifestó que ojalá y el tiempo no pase y pueda seguir aquí, que la Navidad sea bonita y que la comida no se acabe… “Donde yo vivía me pegaban, me dejaban solo, me daban arroz para comer y no dormía porque me daba miedo sentir un golpe”, dijo con su cabecita cabizbaja.

La conversación fue interrumpida por la coordinadora del Hogar de Paso, pues Luis Alberto debía asistir a las 11:45 de la mañana a una cita odontológica. Sin embargo, el niño siguió con las atenciones mientras nos encaminaba a la salida del hogar; allí lo esperaban otros tres compañeros y juntos partieron a la consulta médica como parte de los beneficios que reciben en el lugar.

El Hogar de Paso fue inaugurado en Valledupar el 27 de agosto a través de un convenio con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, la Alcaldía Municipal y la fundación “Forjadores de una Sociedad”. Es una submodalidad de la Casa Hogar del ICBF, donde se reciben a los niños, niñas y adolescentes; y se les proporciona desayuno, almuerzo, cena y dos refrigerios.

La intención del Hogar de Paso, es empezar a reestablecer los derechos de los menores. Valledupar está en una situación muy complicada con respecto a la infancia, por ende, la idea es brindar la oportunidad a estos niños, acogerlos para que posteriormente el ICBF y todas las instituciones encargadas de este restablecimiento de derechos, puedan iniciar el proceso de inclusión de estos niños nuevamente a sus hogares.

91 MENORES ATENDIDOS

EN MENOS DE DOS MESES

Desde la apertura del Hogar de Paso, 91 niños han sido atendidos por diversas causas, siendo el mayor de los casos la mendicidad y el maltrato físico. En agosto se recibieron 15 menores, en septiembre 45 y en lo que va del mes de octubre, 31 infantes han recibido refugio y atención para lograr la inserción en sus hogares.

Mónica Mejía, coordinadora del Hogar de Paso, informó que la mayoría de los niños que ingresan en el lugar es por estar en situación de calle, trabajando en los semáforos o pidiendo limosnas en cualquier esquina de la ciudad.

La población atendida va desde los 0 hasta los 17 años y 11 meses; y su estadía en el Hogar de Paso tiene un máximo de ocho días hábiles. Son ingresados por la Policía de Infancia y Adolescencia, como encargada de garantizar los derechos.

Una vez ingresado el menor, el equipo multidisciplinario como psicólogas, nutricionistas y trabajadores sociales realiza un diagnóstico individual para su posterior tratamiento. “Todos llegan con mucho miedo, y el trabajo inicial se centra en hacerles entender que es un lugar donde se le va a dar amor, refugio y solución a los episodios que enfrentan”.

Explicó Mejía que los casos son tomados de inmediato por el ICBF, el cual a través de sus defensores de familia busca restablecer los derechos vulnerados a cada niño caracterizado. En caso de que ningún familiar acuda al llamado, el menor es llevado a un hogar sustituto.

Aylen Balcaza, encargada del área docente en el Hogar de Paso, explicó que durante los ocho días los niños reciben enseñanzas sobre la importancia de los valores en la vida y como aplicarlos en cada situación que enfrenten.

También se realizan actividades lúdicas, recreativas, se les enseñan manualidades y practican deportes de acuerdo a sus destrezas.

70% SON MIGRANTES

Jaider Rincones Márquez, jefe de la Oficina de Gestión Social, manifestó que de los casos recibidos hasta ahora, la mayoría corresponden a violencia física, mendicidad y explotación laboral.

Lo más preocupante es que el 70% de los niños atendidos son migrantes venezolanos, sin embargo, el problema se está atendiendo a través del Comité de Erradicación del Trabajo Infantil del municipio y el departamento, y según cifras del DANE a corte del 2018, Valledupar ha bajado en un 70% las cifras de trabajo infantil y de menores en mendicidad.

Rincones destacó que en el caso de la población venezolana, si el núcleo familiar del menor no tiene donde residir, se hace la vinculación con las redes de cooperación internacional como la OIM, Acnur, Unicef, entre otras, especialmente para gestionar el retorno en caso de que tengan familiares en otras ciudades de Colombia.

TRABAJO INFANTIL EN CIFRAS

Según las últimas cifras reveladas por el Ministerio del Trabajo, en Colombia hay algo más de 800 mil niños, niñas y adolescentes, entre 5 y 17 años que son víctimas de explotación laboral infantil, lo que corresponde al 7.3% de los menores en el país. Sin embargo, se teme que esa cifra no corresponda a la realidad y sea mucho mayor.

Las peores formas de explotación infantil se presentan en los menores con edades entre 15 y 17 años, hay registros de 33.163 niños y 27.312 niñas de ese grupo etario que son víctimas de ese flagelo en el país.

Según informó el Sistema de Información Integrado para el Registro y la Erradicación del Trabajo Infantil y sus Peores Formas (Siriti), en el departamento del Cesar, 2. 254 niños, niñas y adolescentes, están en riesgo de trabajo infantil; de los cuales 250 menores se encuentran en la capital cesarense. Los otros municipios donde se registran los mayores casos son: Aguachica, Bosconia y El Copey.

Ante esta situación, el director encargado del ICBF-Cesar, Rosember Alvarado Rodríguez, dijo que desde el instituto, “se garantiza y restablecen los derechos de los menores de edad en situación de trabajo infantil. Brindamos una atención especializada, con el fin de que estos niños se les preste una orientación psicológica tanto a ellos como a los padres”.

Alvarado reiteró que el Hogar de Paso es una ubicación inicial y provisional mientras la Autoridad Administrativa Competente toma decisiones con respecto al caso presentando, el cual es administrado por la entidad territorial.

Los niños, niñas y adolescentes, son recibidos durante las 24 horas del día y los siete días de la semana.

Por su parte, el Capitán Andrés García, de la Policía de Infancia y Adolescencia, explicó que al momento de identificar que hay un niño en estado de calle o abandono, de inmediato es remitido al Hogar del Paso para activar la ruta de atención que permita el restablecimiento de sus derechos.

Se realizan operativos, se atienden los llamados a la línea 123 o durante labores de patrullaje se detectan los casos y de inmediato se interviene para garantizar el bienestar del menor.

El Código de la Infancia y la Adolescencia en el capítulo I artículo 39, establece que la familia está en la obligación de promover la igualdad de derechos, el afecto, la solidaridad y el respeto recíproco entre todos sus integrantes. Cualquier forma de violencia en la familia se considera destructiva de su armonía y unidad y debe ser sancionada.

Para garantizar los derechos de los niños, las niñas y los adolescentes la familia debe protegerlos contra cualquier acto que amenace o vulnere su vida, su dignidad y su integridad personal; participar en los espacios democráticos de discusión, diseño, formulación y ejecución de políticas, planes, programas y proyectos de interés para la infancia, la adolescencia y la familia. Formarles, orientarles y estimularles en el ejercicio de sus derechos y responsabilidades y en el desarrollo de su autonomía.

Proporcionarles las condiciones necesarias para que alcancen una nutrición y una salud adecuadas, que les permita un óptimo desarrollo físico, psicomotor, mental, intelectual, emocional y afectivo y educarles en la salud preventiva y en la higiene. Además de promover el ejercicio responsable de los derechos sexuales y reproductivos y colaborar con la escuela en la educación sobre este tema.