Diario del Cesar
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Gobernador entregó 164 viviendas en la urbanización ´Amador Ovalle´ de La Paz

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164 familias fueron beneficiadas con la entrega de una vivienda digna a través del programa “Mi Casa Ya”.

POR:
NINOSKA
REYES URDANETA

Un total de 164 familias fueron beneficiadas con la entrega de viviendas dignas por parte de la Gobernación del Cesar en el municipio La Paz, conformando de esta manera la urbanización Amador Ovalle en respuesta al programa “Mi Casa Ya”, impulsado por el Gobierno nacional.

En el municipio de La Paz, el Gobernador Francisco Ovalle Angarita y la alcaldesa Andrea Ovalle Arzuaga, les construyeron el sueño de tener una vivienda digna a estas familias que vivían en arriendo y cuyos costos les frustraba el anhelo de darles una buena educación a sus hijos.

Estas familias disfrutan el privilegio de tener una casa propia. El proyecto, desarrollado en un terreno de seis hectáreas, tuvo una inversión de $11.013 millones.

Cada casa contiene dos habitaciones, sala comedor, un baño, cocina, zona de ropa y un patio, fueron entregadas con todos los servicios domiciliarios instalados, calles pavimentadas y un componente adicional que es la siembra de árboles al frente de las viviendas para un entorno más fresco y armónico visualmente, dijo Francisco Ovalle Angarita, gobernador del Cesar.

SEIS MUNICIPIOS BENEFICIADOS

El Gobernador dijo que el proyecto tiene cobertura en seis municipios del Cesar y hace parte del programa de vivienda “Mi Casa Ya” impulsado por el Gobierno Nacional y cofinanciado con recursos del departamento y el aporte del terreno por parte de las alcaldías locales.

El Mandatario anunció que antes de finalizar el año, se harán las entregas en los municipios restantes como: Astrea, La Jagua de Ibirico y Aguachica, Codazzi y Chiriguaná. En total son 828 casas que permiten reducir el déficit habitacional en el Departamento y que estas familias se proyecten para cumplir sus metas.

Los beneficiarios de la urbanización Amador Ovalle, manifestaron su gratitud con ambas administraciones, porque sus bajos ingresos y los gastos, incluidos el arriendo de los inmuebles donde vivían, les mataba la ilusión de darle una mejor calidad de vida a su familia.