Diario del Cesar
Defiende la región

Cura representó a Jorge Oñate en el programa ‘Yo me Llamo’

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POR WILLIAM ROSADO RINCONES

Con la participación del presbítero Gustavo Alvarado  en el programa ‘Yo me llamo’ quien llegó imitando a Jorge Oñate y cuya tesitura no le alcanzó para clasificarse ante el jurado calificador para ir a las eliminatorias en Bogotá,  quedó evidenciada la afinidad de ciertos líderes espirituales con la música.

Este sacerdote  si bien no alcanzó la tonalidad de Oñate,  si se le notó un gran parecido físico. Además de eso, dejó claro su entusiasmo y pasión por el vallenato y así lo demostró  cuando entonó el tema: ‘Nunca comprendí tu amor’ y manifestó que fue a través de la música que Dios lo enamoró, cuando  en su época de adolescente con su guitarra comenzó el periplo tocando en las parroquias hasta que se ordenó sacerdote en  2012 y que ahora en sus ratos libres canta vallenatos y por eso se motivó a representar a Jorge Oñate, con quien tiene un gran parecido. Pese a que no pasó, dijo que seguirá cantando, porque es una manera legal, para que las personas lleguen a Dios.

Así como Alvarado, son muchos los religiosos que su compromiso ministerial no les impide expresar su sentir artístico, y algunos, lo aprovechan para salir de los esquema tradicionales de predicar y es con los ritmos musicales que han cambiado algunos formatos que hacen que más personas jóvenes asimilen la palabra y asistan con más frecuencia a las parroquias.

El caso del padre Juan Carlos Mendoza, un sacerdote católico de origen de Badillo población del Cesar, es muy particular, pues ameniza sus rituales con baile, palmas y movimientos de hombros con una coreografía muy al estilo de la llamada nueva ola, lo que acompaña con canciones en formato vallenato.

Mendoza no solo canta y baila vallenato en sus misas, también se le ha visto en redes sociales bailando al ritmo de música papayera, lo que le ha costado muchas críticas de los llamados ortodoxos de la iglesia, quienes califican su actitud como mundana. El religioso se defiende cuando le dicen que sus misas parecen una parranda  y dice que: “Sí, es verdad, es que la parranda no es mala, malo es hacer una mala parranda” en otras oportunidades cuando lo abordado ha manifestado: “Si, fue una parranda, sana, santa y bien vivida, no hubo ni un brote de pelea”-.

De otro lado, lo del padre Linero, sí que marca esa tendencia modernista de romper el hielo y darle modernidad a la conquista de fieles con la música como aliada especial, por eso, mientras estuvo ejerciendo el sacerdocio se le vio en muchas ocasiones cantando vallenatos, especialmente, el tema ‘Me Rindo Majestad” que ahora ya retirado, utiliza  en sus charlas como el tema que lo identifica.

Pero, estas manifestaciones no son nuevas, lo que acurre es que con la masificación mediática, la gente se entera con mayor rapidez y facilidad. Históricamente, los curas o sacerdotes siempre han estado ligados al vallenato en el caso de esta región, como protagonistas de grandes acontecimientos.

Algunos de estos perfiles fueron develados a través de canciones, como lo es el caso del padre Serrano, un solemne y respetado diácono que fue el protagonista de muchas historias en El Molino, pueblo de La Guajira, una de las cuales la plasmó Chico Bolaños en una obra que hoy es considerada como antológica en el folclor vallenato.

Este famoso sacerdote solía cantar, tocar y tomar chirichi, un trago artesanal y precisamente, él tenía su propio alambique, instrumento donde se destilaba el trago, esta despensa la tenía cerca de la iglesia, y cuentan los parroquianos que antes de entrar a misa se tomaba un par de tragos, y al terminar la eucaristía se quitaba la sotana   y en la puerta del templo exclamaba, “ahora si soy un hombre”.

“Lo dice el padre Serrano

El gobierno me tiene pique

Mejor que me metan preso

Yo no doy el alambique”

PROTAGONISTAS DE CANTOS

Otros curas por su parte, fueron protagonistas de canciones vallenatas por otras acciones al parecer muy por fuera de sus misiones ministeriales, tales como: El padre ’Pachito’ quien según Calixto Ochoa, se quiso robar los altares de la iglesia de Valencia de Jesús, y por eso lo fustigó con una canción que se convirtió en un gran éxito grabado por ese artista nacido en dicha población.

“Los altares de bendito de Valencia

El camarín de Jesús de Nazareno

Dígame padre que iba a hacer con ellos

Por qué razón los sacó de la iglesia”

El maestro Rafael Escalona, por su parte, también criticó  en la canción ‘La Custodia de Badillo’, otro supuesto robo de una prenda litúrgica en forma de Custodia que misteriosamente se desapareció de la iglesia de la población,  y que el compositor vallenato en su picaresca lanzó las acusaciones sobre el clero que administraba la parroquia.

“El compadre ‘Colás’  Guerra cuando tengas fiesta

Ombe que abra bien los ojos para vigilar

Con una 45 en la puerta e’ la Iglesia

Todo el que tenga sotana no lo deje entrar”