Diario del Cesar
Defiende la región

Las preocupaciones por el cambio climático

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Las amenazas que hoy sufre la naturaleza por la despiadada actitud destructora del hombre ha recobrado la importancia que debió tener hace dos siglos. No cabe duda de que uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo es el que plantea el cambio climático, problema global que esta semana mereció una cumbre de la Organización de Naciones Unidas, que, dicho sea de paso, debería despertar el mayor interés del mundo entero, en tanto el tiempo sigue avanzando mientras las soluciones se empantanan en medio de los partidismos alrededor de un tema tan sensible como este.

Así como ha habido un grupo de científicos que se empeña en negar los efectos del cambio climático, entre otras cosas, para justificar la prevalencia de ciertas tesis ideológicas y económicas, la verdad es que hoy la ONU, como foro mundial que es y representante más caracterizada de la mayoría de los gobiernos globales, reconoce ciertas variables meteorológicas preocupantes en grado sumo, además de factores comprobados como el aumento del nivel del mar, que ha llevado a gigantescas inundaciones prácticamente incontenibles, por citar solo este fenómeno, que demuestran que los efectos del cambio climático contienen amenazas para los cinco continentes.

En concepto de las Naciones Unidas, si desde ahora mismo no se implementan medidas serias, en el futuro va a ser mucho más costoso, prolongado y complejo adaptarse a los efectos nocivos del cambio climático. Por eso la cumbre de esta semana ha resaltado que los efectos de este peligroso fenómeno mundial cada día son más difíciles de superar, lo que preocupa especialmente a las generaciones futuras que se sienten viviendo en un mundo en franco proceso de devastación.

Por eso también fue tan importante oír en el seno de la Asamblea a la niña sueca Greta Thunberg en un firme reclamo a los asistentes, con un discurso que aún hoy recorre las naciones del mundo.

Entre muchas otras cosas, Greta Thunberg dijo: “Nos han mentido. Nos han dado falsas esperanzas. Nos han dicho que el futuro era algo que anhelar. Y lo más triste es que la mayoría de los niños ni siquiera sabe el destino que nos espera. No lo comprenderemos hasta que sea demasiado tarde. Y, sin embargo, somos los más afortunados. Los que se verán más afectados ya están sufriendo las consecuencias. Pero sus voces no son escuchadas”.

Se necesita reducir urgentemente  las emisiones de gases de efecto invernadero para limitar la magnitud de los cambios en los océanos y en los mantos de hielo, incluidos los glaciares, y para preservar los ecosistemas y los medios de subsistencia de aquellos que dependen de esas regiones

En las últimas décadas, el calentamiento global ha reducido la criosfera del planeta, con pérdidas en las capas de hielo y los glaciares, y reducciones en la cobertura de nieve de las montañas. También se ha reducido el hielo marino del Ártico y la temperatura del permafrost. Esto genera impactos negativos en la alimentación, los recursos acuíferos, la calidad del agua, y afecta a las comunidades más vulnerables, como las indígenas.

Asimismo, el océano se ha calentado progresivamente desde 1970 y ha absorbido más del 90% del exceso de calor del sistema climático. Desde 1993, la tasa de calentamiento de los mares se ha duplicado, y desde 1982, las “olas de calor” dentro del mar se han duplicado en frecuencia e intensidad. Además, al absorber más dióxido de carbono, el océano se vuelve más ácido y pierde oxígeno vital para los ecosistemas que lo habitan. Muchas especies marinas han tenido que migrar a lugares donde antes no se encontraban para sobrevivir.

Por otro lado, el nivel global del mar continúa aumentado con una aceleración en las décadas recientes por la pérdida de las capas de hielo en Groenlandia y el Antártico, así como la pérdida continua de masa glaciar. El incremento de los vientos de los ciclones tropicales y de la lluvia, y la intensificación de las olas de calor extremas, combinado con el aumento del nivel del mar, exacerba los riesgos de eventos extremos y peligros en las costas. Los expertos describen una situación poco alentadora, y que exige un cambio radical del modo de vida de los habitantes de ciudades costeras y de las regiones árticas.

El desafío es inmenso y no podemos ser inferiores a nuestras responsabilidades frente al futuro de las próximas generaciones.