Diario del Cesar
Defiende la región

Brindarle seguridad a los candidatos

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Sorprendió ayer como el Director de la Unidad Nacional de Protección le dijo al Congreso que no dispone de vehículos ni de escoltas para brindarle esquemas de seguridad a los candidatos. Ello refleja de cuerpo entero que a este Gobierno no le interesa la seguridad de quienes por la vía democrática aspiran a conquistar los cargos de elección popular.

Hoy lo que se percibe de los candidatos son miedos y preocupaciones para enfrentar las elecciones regionales. Pero hay otros hechos, además, lapidarios: otro aspirante a una alcaldía, la de Tibú, por el Partido Conservador, fue asesinado el pasado fin de semana. La violencia se ha venido intensificando en diferentes zonas y no se puede permitir que la realidad y la percepción desestimulen ese ejercicio de democracia y renovación institucional.

Hay que rodear y blindar los “emprendimientos políticos” que representan los candidatos a gobernaciones, alcaldías, asambleas y concejos. Lo contrario sería dar pasos atrás en la tarea de consolidar el Estado en los territorios por fuera de la centralidad de Bogotá y las capitales colombianas.

Los grupos organizados de delincuencia, algunos residuales y asociados con las Farc, según el alto gobierno, asesinaron en Suárez a la aspirante liberal Karina García el 1 de septiembre. En Toledo, norte de Antioquia, el sábado 7 de septiembre ocurrió el homicidio de Orley García, quien aspiraba a la alcaldía por el CD.

Los testimonios recogidos por esta redacción registran estigmas, señalamientos, rumores y mensajes de intimidación a los candidatos y sus equipos y prosélitos. Un ambiente enrarecido, y cada vez más crítico de hostilidades, que mengua el deseo de hacer política de nuevos y viejos líderes y que recorta las oportunidades ciudadanas de afianzar la democracia.

“¿Que si tengo miedo? Sería imposible no sentir temor”, dijo a este diario un aspirante, lo cual retrata el espectro de incertidumbre y pánico que está envolviendo paulatinamente a candidatos y electores en regiones vulnerables. La Misión de Observación Electoral (MOE) y la Defensoría del Pueblo saben que Antioquia, por ejemplo, es el departamento con el mayor riesgo electoral en Colombia: en 48 municipios hay amenazas para la presente campaña.

La semana pasada las autoridades dieron un duro golpe a las disidencias de las Farc al abatir, en Cauca, a alias “Alonso”, señalado autor material de la matanza de Karina García y cinco acompañantes. Pero se reclama una acción mucho más preventiva e integral de vigilancia, específica de los candidatos y general de sus territorios, que impida nuevas muertes de candidatos a cinco semanas de elecciones.

Lo que ocurre es ni más ni menos que otra batalla de la democracia contra la violencia y la criminalidad. El deseo de un país, en un contexto de posacuerdo con las Farc, pero aún golpeado por numerosos actores armados ilegales, que busca con afán y optimismo ahondar sus procesos democráticos.

Un Estado cuyo principio rector y estructura indispensable son los gobiernos locales y regionales, para los cuales se necesita un liderazgo que, literalmente, esté más vivo y libre que nunca.