‘Anhelábamos este año un lugar digno de trabajo’
POR: EDUARDO MOSCOTE SIERRA
Desde las 3:00 a.m. comienza la rutina de Dora Rodríguez. La señora de piel trigueña y de contextura gruesa que hace 25 años es dueña de un espacio en el mercado público de Valledupar. Sacar adelante a sus hijos ha sido el mayor fruto de esta labor, dice.
Es una de los 1.600 comerciantes que diariamente laboran en el centro de acopio ubicado a unos pasos del estadio Armando Maestre Pavajeau. Un sitio campesino donde la fuerza y la carga como trabajos son evidentes; las órdenes hacen parte de la rutina y las atenciones a los usuarios –sin importar el estrato- es al estilo raizal.
Sus productos agrícolas llegan desde el Cesar, pero también del Magdalena y La Guajira; indiscutiblemente ocupa un espacio productivo de la ciudad y en la canasta familiar vallenata. Pero para Dora, batallar con el inclemente sol ha sido menos tedioso que pedir ayudas a la administración municipal.
Tal parece, y como si fuera costumbre, han perdido las esperanzas: fueron notificados de que este año tampoco disfrutarán del nuevo mercado público, un espacio que ha sido prometido por más de cuatro años con un diseño que apostaba ser parecido al de las grandes ciudades Latinoamericanas y Europeas, con barras de hierros altas que impactaban con solo verlas y adornada de un tráfico céntrico como el de la carrera séptima.
Comentaba una vez la Secretaría de Obras Municipales que la Universidad Nacional habría adelantado, por unos $3.500 millones, estudios de suelo, espacio y diseños en lo que se conoce como ‘el antiguo lote de Idema’ (carrera 7 entre calles 20 y 21) donde aún que sostiene, pese a los atrasos, que se construirá el proyecto. Pero tal parece la administración ‘Valledupar Avanza’ tampoco cumplió.
Aunque muy tranquilamente desde la administración han indicado que a tan solo cuatro meses de culminar el mandato, tratarán de gestionar recursos del Estado para adelantar ‘algún porcentaje’ de esta construcción, Dora Rodríguez sigue sosteniendo: “Es inaudito que no nos tengan abandonados, aquí hay graves problemas como la inseguridad, la congestión de los carros, las bajas ventas”.
Mientras tanto aún continúa madrugando y codeándose con sus colegas, con quienes durante 20 años de lunes a sábado, le brindan una mano. Otra familia.
GERENTES: COMERCIANTES Y AFECTADOS
Augusto Daniel Ramírez Uhía fue consultado por DIARIO DEL CESAR durante la inauguración del remodelado Archivo Histórico de Valledupar, allí afirmó que el proyecto necesita una inyección de $78 mil millones, pero, el municipio no cuenta con “este músculo financiero”. La respuesta es la misma, no hay dinero por lo que cada vez es más clara la realidad de no ver materializado este hito agrícola.
La decisión sigue generando malestar en el comerciante Manuel José Martínez Barranco, gerente de la Cooperativa del Mercado de Valledupar (Coomerva) la cual administra el mercado público, pues aunque el ‘nuevo mercado público’ sería también solventado con regalías del departamento ha quedado en el ‘limbo’.
Incluso dice que la tradición agrícola, aquella que se ha mantenido durante 47 años en la capital del Cesar, ha sido invisible para las entidades gubernamentales. “Los diputados ayudaron a que no se dieran, no le veían resultado. Eso es falta de compromiso”, para ese momento habrían solicitado a Obras Municipal copias de los diseños la considera ‘megaobra’, pero siguen sin ser presentados.
Las ganancias ya no son las mismas, Manuel Ramírez, pasó de expender cuatros reses y seis puercos hace más 25 años (diariamente) a solo una res y dos puercos actualmente.
Otro ‘dolor de cabeza’ sigue siendo el parque automotor, diseñado en sus principios para 80 vehículos cómodamente parqueados, hoy se pueden ‘acomodar’ 100, sin incluir los carro de mulas y carretilleros, que también logran generar diversos trancones.
EN 5 AÑOS LAS VENTAS SIGUEN BAJANDO
“El mercado ha perdido desde hace cinco años el 55% de las ventas”, así lo aseguró Giovanni Santana Manosalva, gerente del mercado público de Valledupar. Aunque el proyecto se encuentran aún en fase tres (un paso de ejecución) su limitando son los recursos que no han sido ‘jalonados’, ni debatidos en la duma departamental en los últimos dos meses.
El nuevo centro de acopio tendría espacio para 1.000. “Queremos que la nueva administración se conduela, esto ayudará a un cambio en la ciudad, un mejor vivir para los comerciantes y será competitivo para las empresas nuevas que están llegando a la ciudad”, comentó Santana.
Los registros evidencian que la última inversión dirigida a este escenario fue durante la administración de Luis Fabián Fernández, sería para mejorar la cubierta y costó $800 millones, el tiempo la ha convertido en un palomar donde los animales dejan sus heces y desprenden ciertos comportamientos contrarios a la higiénica.
Cabe recordar que el pasado 8 de enero de 2018 el alcalde Ramírez Uhía en su cuenta de Twitter posteo la ayuda del presidente Iván Duque para un posible cierre financiero para el mercado, pero no llega.
Dijo el trino: “Nuestro Presidente se comprometió en la búsqueda del cierre financiero del proyecto de la Plaza de Mercado Público y Vendedores Ambulantes, que tiene monto de $75 mil millones. Dio orden de contactar a @ProsperidadCol y @FONADE para avanzar con el modelo de propiedad horizontal”.
LA ADMINISTRACIÓN MUNICIPAL
Augusto Daniel Ramírez opinó sobre el tema. Sigue esperando la aprobación de recursos por parte del Gobierno Nacional “en el evento que no podamos, los próximos mandatarios tendrán ese retos con la ventajas de que tienen diseños aprobados de una consultoría con la Universidad Nacional”.
El proyecto que se localizará al suroccidente de la ciudad, al parecer, requiere del concurso de otras entidades, así lo explicaría la Secretaría de Obras Municipales. Los recursos escapan de la realidad financiera de la administración.
¿Se dejaron agarrar del tiempo? Le preguntó DIARIO DEL CESAR a Jorge Maestre líder de esta área. Su respuesta fue un rotundo no. Pues “se hicieron los procesos que a nosotros correspondía, pero hay que entender que los mercados públicos no son una intervención a la ligera; debe ser organizada y acorde a los escenarios competitivos”.
¿Y QUÉ DICEN LOS COMERCIANTES?
Carlos Mario Pinto expresó:“El mercado está en una situación caótica que no cumple con los estándares de calidad. Está deteriorado, viejo, y llegando almacenes a Valledupar eso nos pone en desventaja. No tenemos con que competir”.
Liliana García: “Eso se veía venir, que no entregaran la obra porque nunca nos socializaron nada. Nosotros solo vimos a la Universidad Nacional hacer un estudio de $3.500 millones, cuando ese dinero servía para otras cosas positivas. Eso es político, están ganando influencia para los nuevos aspirantes”.
Angélica Araújo: “Uno esperó el cumplimiento del proyecto porque mejoraría la calidad de vida de los comerciantes y dignificaría nuestro medio de trabajo. Ahora es frustrante porque siguen los problemas económicos y de salubridad”.
Irima Jiménez: “Sentimos tristeza porque cada día el mercado está peor, si no le hacemos algo todos vamos a afectarnos. El alcalde no nos cumplió”.