Diario del Cesar
Defiende la región

Un presupuesto desfinanciado no es serio

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Otra dura prueba para las relaciones entre el Ejecutivo y el Legislativo dentro del nuevo esquema de sus relaciones se avecina con la aprobación del Presupuesto General de la Nación, sometido en otras épocas a transacciones y negociaciones non sanctas donde se negociaba hasta el tuétano a fin de que los congresistas a punta de pupitrazos aprobaran la iniciativa. Esta vez, con cero mermelada – según el Gobierno-  se buscará que el proyecto sea estudiado por los legisladores para su posterior aprobación.

Es desde luego un presupuesto desfinanciado al que le hacen falta 8 billones de pesos, según lo reconoció el responsable de elaborarlo, el Ministro de Hacienda, el mismo que no sabe porque el desempleo se ha trepado tanto en este Gobierno y desconoce sus causas.

El proyecto de presupuesto radicado prevé que sea la educación el sector de mayor inversión, con un monto de $43 billones, lo que significa $2,7 billones más que este año. Según el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, se buscarán aumentos en los presupuestos de temas sociales, incluidos los sectores de educación, cultura y medio ambiente.

La directora del Departamento Nacional de Planeación, Gloria Amparo Alonso, anunció además un aumento de 15,1% para todo el sistema de verdad, justicia, reparación y no repetición creado por el acuerdo de paz, que incluye la JEP, la Comisión de la Verdad y la Unidad de Búsqueda, con lo que el monto de recursos asignados a la paz asciende a $9,7 billones.

Para el sector de defensa, el gasto aumentará a $38 billones, aumento que el Gobierno justificó por el pago de pensiones a militares.

Para financiar el programa Colombia Rural, el proyecto de vías terciarias más importante de los próximos años, se contará con $190.000 millones, y para financiar las obras 4G se destinarán recursos por $3,2 billones.

La deuda con amortizaciones subirá 14%. En total, el presupuesto de funcionamiento del Estado pasa de $160,2 billones a 172 billones, un aumento del 6,8%.

El próximo año el Gobierno contará como ingresos con las utilidades del Banco de la República, que serán de alrededor de $3 billones, y con la enajenación de activos. Se espera además que los recursos tributarios sean hasta entre 3% y 4% por encima de lo estimado. En concreto, el monto de recaudación pasará de $148 billones a $158 billones.

Al presentar su proyecto de presupuesto, el Gobierno inicia el debate nacional sobre su contenido y lo que significa para todo el país. Lo que más preocupa por ahora es la afirmación del ministro Alberto Carrasquilla sobre la falta de ocho billones de pesos, algo así como el 3% y equivalente a otra reforma tributaria como la aprobada en diciembre pasado, para poder balancear el Presupuesto. Y aunque el Funcionario advierte que puede ser llenado con la venta de activos de la Nación, como la participación en ISA y el 10% de Ecopetrol, difícil es afirmar que esas negociaciones puedan realizarse en el transcurso del año próximo.

Con base en ese presupuesto, el Gobierno empezará en firme la aplicación del Plan de Desarrollo que fue aprobado en la pasada legislatura. Y según lo expresado por sus voceros, la aspiración es conseguir un crecimiento en el PIB que se inicia en el 4,0% para el 2020 y debe llegar al 4,4% en el 2022. Una pretensión optimista que contrasta con los temores expresados en la última reunión de la Junta Directiva del Banco de la República celebrada ayer.

Está servido pues el plato del Presupuesto, con el que se conoce cuál será la orientación del Gobierno en su actividad. Los debates que realizará el Congreso deberían estar libre de intereses partidistas, pero tendrán que contar con la atención de quienes representan a la provincia colombiana para evitar sorpresas que limiten los recursos que necesitan las regiones colombianas.