La rápida reacción de agentes de la Policía luego que fueran alertados de un hurto a mano armada que se registró en la puerta principal de la iglesia católica María Madre de la Unidad del barrio Nuevo Amanecer, logró la captura de uno de los delincuentes que perpetró el hurto.
Se trata de Cesar Arnulfo García Molina, a quien las autoridades le hallaron en su poder el arma de fuego que supuestamente usó para cometer el hurto a un feligrés que salía de la parroquia situada al noroccidente de la ciudad. Los asaltantes además increparon al presbítero Rodolfo Reyes, quien en un acto valeroso pese a que se encontraba desarmado, arremetió contra uno de los malhechores, quien realizó varios disparos fallidos contra el párroco.
Este sujeto lo golpeó con la cacha del revólver y con un objeto contundente, luego intentó marcharse del lugar, pero los demás devotos de la iglesia católica al ver lo ocurrido, decidieron incinerar la motocicleta de los atracadores, quienes después huyeron corriendo y se camuflaron sobre un sector aledaño.
Al respecto de este hecho, el comandante del Distrito de Valledupar, coronel Wilson Pedroza, aseveró que los uniformados luego de ser alarmados por lo ocurrido, realizaron labores de patrullaje y lograron la aprehensión de uno de ellos, gracias a las características físicas que los testigos suministraron a los miembros de la Fuerza Pública.
ACCIONÓ EL ARMA Y ESTA NO FUNCIONÓ
DIARIO DEL CESAR dialogó con el sacerdote lastimado, quien rindió su versión de lo ocurrido a las autoridades y dijo que “yo había terminado la eucaristía, estaba atendiendo a dos personas, entonces le doy la bendición a jóvenes que estaban estudiando un tema y cuando iba llegando a la puerta vi que al primer fiel que estaba delante de mí que lo atracaron y yo me atravesé. Uno de los sujetos me preguntó que quien era, yo les dije que era el padre, entonces me pidieron el celular, me dijeron que me fuera para adentro, y yo me negué y les dije que no iban a convertir a la iglesia en atracos, y el tipo que estaba en la moto le dijo al otro que me matara, cuando me quería disparar la pistola no funcionó y es cuando me le encimé, le pegué un golpe y fui agredido después” aseveró el clérigo.
De igual manera instó a la Policía Nacional, más presencia en la zona que carece de alumbrado público y que se ha convertido en una guarida de consumidores de estupefacientes.
El detenido fue judicializado por el delito de hurto y tráfico y porte por armas de fuego. Al cierre de esta edición, avanzaba la audiencia concentrada y se desconocía que medida que recibiría por dicha acción punible.