Diario del Cesar
Defiende la región

Lino Ortiz, un veterano de las voces en el vallenato

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Lino Ortiz, a pesar de ser sabanero solo ha compuesto un porro de las más de80 obras de su autoría.

POR
WILIAM
ROSADO RINCONES

En el vallenato se esconden historias y personajes que por no tener relaciones mediáticas se pierden en el ostracismo, aun, siendo elementos importantes en la estructura del folclor. Por esas circunstancias, la historia del vallenato no es completa, porque cientos de artífices de este género, nunca tuvieron la oportunidad de mostrar sus perfiles.

Hoy la red mediática, en todos los sentidos, facilita para que se asomen estos elementos y den a conocer su grano de arena en la estructura folclórica, tal elcaso del personaje invitado a estas crónicas que cada fin de semana publica el  DIARIO DEL CESAR.

El participante de hoy es Lino Ortiz Martínez, un sabanero nacido en Cereté, departamento de Córdoba, quien nunca quiso ser mantero, ni garrochero, ni músico de bandas, costumbres ancestrales de su entorno, él, le puso la mirada fue a Valledupar y a ese movimiento musical que para entonces, se gestaba en esta región, con forjadores que ya habían traspasado su fama a otros lugares del país.

De tal manera que resolvió un día cualquiera, empacar dos mudas de ropa y salir a los caminos y carreteras para que le dieran aventones y poder llegar a la capital del vallenato.

En efecto, así lo hizo y llegó en los albores de los años 70, cuando el emporio algodonero estaba en todo su fulgor y ya las melodías y cantos de Alejo Durán, Luis Enrique Martínez o Calixto Ochoa, empezaban a darle paso a otra generación que ya estaba más imbuida en los planes comerciales, es decir ya elvallenato mostraba la cara de un género explotable  en los mercados del mundo.

Lo primero que hizo fue buscar empleo en uno de los restaurantes más famosos de Valledupar en donde confluían las estrellas de ese folclor que emergía con mucha fuerza. “Llegué a restaurante y parrillada Bolívar, allí tuve la oportunidad de ser mesero y empecé a atender a los músicos de fama, allí me relacioné con los hermanos Zuleta, Sergio Moya Molina y otros artistas a quienes fui mostrando mi inclinación musical la que ya había tenido sus comienzos en Cereté en donde hice parte de un combo aficionado, lo fuerte mío eran las voces, los coros, así fue mi comienzo con relación al vallenato”.

SU PRIMER GRUPO VALLENATO

Luego de acrecentar la amistad con los músicos locales, logró que lo incluyeran en un grupo juvenil que encaraba las ganas de figurar, era un muchachito de Cañaverales La Guajira, Javier Gámez, quien sorprendió al mundo vallenato con su afinada voz y quien de la mano de Sergio Moya Molina, Máximo Movil y Hernando Marín, logró hacer pareja musical con Oscar Negrete y fue el impacto del momento, hasta el punto de grabar canciones que hoy sonantológicas como: ‘La Guaireñita’ y ‘Placeres Tengo’, ambas canciones de Hernando Marín. Con este grupo fue el comienzo de Lino Ortiz en el vallenato en donde con la influencia de sus amigos lo lograron ubicar.

El examen fue aprobado por Lino Ortiz, quien tenía la afinación y la tesitura en los coros, enseguida otros grupos le pusieron el ojo, fue así cómo lo llamó Fredy Peralta a quien habían llevado a reemplazar a Jorge Oñate en la agrupación de Los Hermanos López, allí hizo otra temporada de madurez que se fue expandiendo hasta los oídos del gremio artístico, ganándose un espacio en el vallenato. Posteriormente hizo parte de la agrupación de ‘Poncho’ López, otro referente de la dinastía López de La Paz, Cesar, y hermano de Miguel, Pablo López y ‘El Debe’ López con quien también trabajó una temporada como corista y cantante.

En ese proceso de bailes, tarimas y grabaciones, Lino Ortiz Martínez se arriesgó a integrar agrupaciones como vocalista, quiso experimentar esa faceta y dejó momentáneamente los coros para liderar su propia iniciativa, de tal forma que fue cantante de Elberto López, de Wilfran y Oscar Negrete con quienes vivió episodios importantes de su vida musical.

En ese trance los grupos de primera clase no dejaban de llamarlo y alternaba su trabajo, tanto el propio, como con esas figuras que lo aclamaban, tal es elcaso de ‘Colacho’ Mendoza con quien trabajó largo tiempo, también con Jorge Oñate, Emilio Oviedo entre otros.

Ortiz Martínez, es además compositor, pero, no ha sido muy prolífico en fama, porque no tiene la insistencia de andar detrás de los grupos, para que le graben pero sí, ha realizado grabaciones propias, en las que ha plasmado gran parte de esa musa que lo ha llevado a componer hasta rancheras, pero como caso particular, siendo sabanero, solo le ha nacido hacer un solo porro, lo que le indica que, su verdadera inclinación es por los aires de la tierra del río Guatapurí.

REFERENTE DE LA CANCIÓN INÉDITA

Tiene además una larga trayectoria como acompañante en la presentación de canciones inéditas en todos los festivales del país, su figura morena y sus facciones de la raza zenú, siempre está imponente en los entarimados prestando el adorno en contra altos, sobre cantos  y segundas voces, cuyo equipo casi es siempre finalista o ganadores en los distintos certámenes incluyendo el Festival de la Leyenda Vallenata.

Ante la dificultad que ha generado la piratería que ha mermado el respaldo de las casas disqueras para asumir los costos de grabación de las agrupaciones, les ha tocado a la gran mayoría costear este proceso, por eso, Lino ha hecho dos producciones musicales, una de las cuales tuvo el concurso de varios acordeoneros profesionales que le respaldaron su decisión, tal es el caso de ‘El Cocha’ Molina, Juan Carlos Ovalle y Gustavo García, en este disco, también lo acompañaron cantantes de la talla de Silvio Brito y Elías Rosado.

En los actuales momentos, está realizando un tercer disco a pesar de lo costoso que esto resulta, pero gracias a sus buenas relaciones y amistades con muchos artistas le colaboran a este guerrero de los coros vallenatos,  quien manifestó que: “esto de la música es complicadísimo, algunos tienen la oportunidad de que les ayuden económicamente y logran salir delante, pero a otros nos toca con las uñas” manifestó.

Lino Ortiz contabiliza 80 canciones en distintos ritmos, todas de su autoría y espera que en este trabajo próximo a salir, la gente las conozca y logre degustarel talento de estas personas que luchan por mantenerse en un mundo cada vez más exigente y competitivo, especialmente entre los que se resignan a conservar las raíces del vallenato.

“Soy un agradecido de la música, no me ha ido brillantemente pero tampoco me ha ido mal, no puedo renegar de eso, le doy gracias a Dios que me tiene convida y mucha gente me quiere, especialmente en el plano artístico a los que espero seguir haciéndoles mis aportes hasta donde alcancen las fuerzas” puntualizó.

GUACHARAQUERO

Aparte del dominio de las voces, este cereteño, domina la ejecución de la guacharaca, por eso, le ha permitido ser parte de algunas agrupaciones en las que ejecutaba ese instrumento y cantaba, como el trío de los hermanos Carrascal, uno de los más cotizados de la región con quienes hizo conjunto en una oportunidad.

Lino se declara ferviente admirador de los compositores Rafael Escalona, Calixto Ochoa, Roberto Calderón, Sergio Moya Molina, Rafael Manjarrez, Santander Durán, entre otros. Dice además que, le preocupa el futuro del vallenato porque se ha perdido la autenticidad, por eso hace un llamado a que algunos músicos nuevos se interesen por la preservación y seguir los pasos de Ivo Díaz, Iván Villazón, Beto Zabaleta, Jorge Oñate, Poncho Zuleta, quienes siguen vigentes haciendo  vallenato puro.

Al final del encuentro con este ‘viejo’ activista del vallenato, visiblemente emocionado, dice que Valledupar le ha dado todo, incluso, un hijo que, ya es músico en la ejecución del bajo, por eso pide que el día de la partida terrenal sus restos queden en esta tierra que lo alojó y le permitió respirar el aire folclórico que le ha brindado los mejores momentos de su existencia.