Diario del Cesar
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Adriana Rozo, la intendente jefe que ayuda a la formación de jóvenes policías  

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Este 26 de octubre de 2026, la Policía Nacional conmemoró 73 años del ingreso de las primeras mujeres a la institución, ocurrido en 1953. Actualmente, 44.237 mujeres policías sirven al país, de las cuales 16.153 pertenecen al Nivel Ejecutivo.

En el departamento del Cesar, 392 mujeres policías representan el liderazgo, la disciplina y la vocación de servicio de la mujer en la institución. Entre ellas se destaca la Intendente Jefe Adriana María Rozo Gutiérrez, una mujer que ha convertido su responsabilidad de mando en una oportunidad para orientar, formar y transformar vidas.

Oriunda de Guayabetal, Cundinamarca, y única integrante de su familia en elegir la profesión policial, ingresó a la institución en 2004, como integrante del curso 014 de patrulleras de la Escuela de Policía Provincia del Sumapaz, ubicada en Fusagasugá, Cundinamarca.

Durante sus 22 años de trayectoria institucional ha demostrado que el liderazgo no solamente se ejerce mediante las órdenes, sino también a través del ejemplo, la disciplina y el acompañamiento humano.

Desde hace más de 13 años encontró en el departamento del Cesar un segundo hogar. Allí construyó su proyecto de vida junto a su esposo cesarense y sus dos hijos, una niña de 12 años y un adolescente de 16, combinando su papel como madre con las responsabilidades propias del servicio policial.

 

SE HA CONVERTIDO EN MADRE PARA CIENTOS DE JÓVENES

Una de las labores más significativas de su trayectoria ha sido la formación de jóvenes que ingresan a prestar su servicio como auxiliares de Policía. Cada tres meses recibe nuevos grupos, a quienes acompaña durante más de dos meses y medio en su proceso de adaptación, disciplina y formación institucional.

Durante los últimos cuatro años, más de 1.152 jóvenes auxiliares de Policía han pasado por este proceso formativo, bajo su orientación y el trabajo conjunto de otros uniformados comprometidos con su preparación.

 

Su labor trasciende la instrucción y el cumplimiento de las normas. También implica escuchar, aconsejar, orientar y brindar apoyo a jóvenes que, en muchos casos, se encuentran lejos de sus familias.

Ese vínculo ha hecho que varios de ellos la reconozcan cariñosamente como una segunda madre, una expresión que refleja la confianza y el afecto construidos durante su proceso de formación.

Los resultados de ese acompañamiento también se evidencian en quienes decidieron continuar su proyecto de vida dentro de la Policía Nacional. Algunos de aquellos jóvenes que estuvieron bajo su orientación hoy son patrulleros de Policía, mientras que otros avanzaron en su carrera institucional hasta alcanzar el grado de subteniente, convirtiéndose en oficiales de la institución.

Este legado demuestra cómo el liderazgo ejercido desde el Nivel Ejecutivo contribuye a la formación de futuros integrantes de la Policía Nacional, fortaleciendo no solamente sus competencias profesionales, sino también sus valores humanos.

Su historia representa a las mujeres policías que, desde sus diferentes responsabilidades de mando y servicio, dejan huella en las comunidades y en las nuevas generaciones de uniformados.

En esta conmemoración del Día de la Mujer Policía, su trayectoria recuerda que detrás de cada uniforme existe una historia de esfuerzo, sacrificio, liderazgo y vocación.