Las calles de Valledupar se llenaron de camisetas rosadas, mensajes de esperanza y muestras de solidaridad durante la sexta edición de la carrera atlética ‘Las Calles se Visten de Rosa’, que reunió a más de 2.000 participantes unidos por una causa; rendir homenaje a las sobrevivientes del cáncer de mama y acompañar a quienes continúan luchando contra esta enfermedad.
La jornada convocó a corredores de diferentes edades, familias, niños, adolescentes y clubes deportivos que encontraron en esta actividad una oportunidad para promover hábitos saludables y sensibilizar a la comunidad sobre la importancia de la prevención y el diagnóstico oportuno del cáncer.
Más allá de la competencia, cada kilómetro recorrido estuvo cargado de significado. Para muchos participantes, correr representó una manera de recordar a sus seres queridos, honrar a quienes han superado la enfermedad y expresar su respaldo a las personas que actualmente reciben tratamiento.
Entre los participantes estuvo Marcos Acosta, quien se sumó a la carrera en memoria de su hermano, fallecido hace ocho años a causa de leucemia. Su historia recordó que el cáncer no distingue entre hombres y mujeres y que la concienciación sobre esta enfermedad debe involucrar a toda la sociedad.
También participó Laura Flores, quien completó el recorrido de cinco kilómetros. Para ella, la carrera representa una oportunidad para rendir homenaje a las mujeres que han enfrentado el cáncer y han logrado salir adelante.
La presencia de niños y adolescentes fue otro de los aspectos destacados de la jornada. Desde temprana edad, los menores se vincularon a esta iniciativa deportiva, demostrando que la solidaridad, la empatía y el compromiso con las causas sociales también pueden fortalecerse a través del deporte.
CLUBES DEPORTIVOS SE SUMARON A LA JORNADA
La convocatoria también reunió a clubes de diferentes municipios del Cesar. Entre ellos estuvo Runner Bosconia, cuyos integrantes destacaron el valor de estos espacios para fomentar la actividad física y correr en honor a familiares, amigos y conocidos que han padecido cáncer.
Las familias también tuvieron un papel protagónico, al convertir el recorrido en una experiencia compartida en la que participaron personas con diferentes niveles de preparación física, edades y motivaciones.
Con esta sexta edición, ‘Las Calles se Visten de Rosa’ reafirmó su propósito de utilizar el deporte como herramienta de sensibilización y acompañamiento social. La actividad también puso de relieve la importancia de promover el autocuidado, consultar oportunamente ante señales de alerta y seguir las recomendaciones médicas para la detección temprana del cáncer de mama.
Así, entre zancadas, abrazos y recuerdos, la capital del Cesar volvió a demostrar que el deporte puede unir a una comunidad alrededor de la esperanza, la prevención y la solidaridad.

FUE UNA JORNADA deportiva y solidaria que promovió la prevención, la detección temprana y el acompañamiento a quienes enfrentan esta enfermedad.

CADA KILÓMETRO recorrido estuvo cargado de significado para cada uno de los participantes.