Diario del Cesar
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No aguantó los golpes y murió

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La tragedia golpeó a dos familias de la zona rural de Valledupar tras el accidente de tránsito registrado la mañana del pasado jueves, en la vía que conduce al corregimiento de Río Seco, al norte del municipio. Rigoberto Tapia, uno de los motociclistas que resultó gravemente herido en el siniestro, falleció debido a la gravedad de las lesiones sufridas.

El accidente ocurrió a las 8:30 de la mañana, en la entrada del corregimiento de Los Corazones, donde una motocicleta colisionó con un vehículo. El impacto dejó a dos personas con heridas graves y generó preocupación entre los habitantes del sector.

En medio de la emergencia, uno de los lesionados quedó tendido en la mitad de la carretera, mientras que el otro permanecía a un costado de la vía. Varias personas que transitaban por el lugar se acercaron para auxiliarlos y solicitaron la llegada urgente de una ambulancia para trasladarlos a un centro asistencial.

Las circunstancias exactas del choque deberán ser establecidas por las autoridades competentes.

Mientras se conocía la noticia del fallecimiento de Rigoberto Tapia, la preocupación continúa por el estado de salud de Fabián Rivera, el otro motociclista involucrado en el accidente.

Rivera permanece en un centro asistencial de Valledupar, donde fue sometido a una intervención quirúrgica debido a las graves fracturas que presenta como consecuencia del impacto.

Ambos hombres laboran en predios ubicados en este sector rural y tienen hijos que estudian en la Escuela Rural Mixta Los Corazones. En el caso de Tapia, su fallecimiento deja a tres estudiantes sin su padre, una situación que ha generado consternación entre personas cercanas a las familias.

 

ACTIVAN CAMPAÑA SOLIDARIA

Ante las consecuencias de esta tragedia, se ha promovido una jornada de solidaridad para brindar apoyo a los familiares de los dos trabajadores, quienes ahora enfrentan una difícil situación por la muerte de Tapia y la hospitalización de Rivera.

La iniciativa busca recolectar alimentos, ropa, zapatos y cualquier otro aporte que permita aliviar las necesidades de los hogares afectados, especialmente las de los niños que dependen de sus padres.

La comunidad está llamada a sumarse a esta campaña con donaciones y ayudas voluntarias, como una muestra de respaldo en medio del dolor y la incertidumbre que atraviesan estas familias de la zona rural de Valledupar.