El acordeón volvió a sonar en El Paso, pero esta vez las notas estuvieron cargadas de nostalgia. En la Plaza Principal Alejo Durán, el municipio que vio nacer y crecer a Náfer Santiago Durán Díaz, se congregó este miércoles para despedir a uno de sus hijos más ilustres, al hombre que durante décadas llevó el nombre de su tierra por los caminos del vallenato.
Después de permanecer en cámara ardiente en su casa materna del barrio El Rincón, los restos del maestro fueron trasladados hasta la plaza principal, donde familiares, amigos, músicos, autoridades y habitantes se reunieron para rendirle un último homenaje.
La jornada estuvo marcada por reconocimientos, discursos y música. No fue una despedida cualquiera; El Paso recibió de nuevo a ‘Naferito’, pero esta vez para acompañarlo en su último viaje.
Náfer Durán falleció el martes 29 de septiembre en Valledupar, a los 93 años, luego de enfrentar complicaciones cardíacas.
Antes de llegar a El Paso, el maestro tuvo una despedida en Valledupar. El martes, sus restos fueron llevados hasta la sede de la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia, Sayco, donde se realizó una cámara ardiente en la que familiares, amigos y representantes del sector musical acompañaron a la familia. Para Sayco, la muerte de Náfer Durán significó la partida de uno de sus socios emblemáticos y de un hombre cuya obra hacía parte del patrimonio musical del país.
EL PASO LO RECIBIÓ CON NOSTALGIA
La llegada de los restos del maestro a El Paso estuvo acompañada por una caravana y por muestras de afecto de sus paisanos. El municipio que siempre llevó en el corazón volvió a recibirlo para despedirlo.
La Plaza Alejo Durán fue el escenario escogido para el homenaje póstumo. Allí se entregaron reconocimientos de distintas instituciones, entre ellos la distinción Santa Cecilia otorgada por Sayco.
También hubo notas de estilo y homenajes de la Gobernación del Cesar, la Alcaldía de El Paso y la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata.
El reconocimiento de Sayco fue recibido por su hijo, Luis Durán Díaz, de manos de Rafael Manjarrez, quien destacó que se trataba de una de las máximas distinciones de la organización para sus socios emblemáticos y subrayó la importancia de conservar la obra de quien dedicó buena parte de su existencia a la música.
“Hoy nos duele su partida, pero son los designios de Dios. Nos queda la responsabilidad de representar su legado dentro del folclor vallenato”, manifestó Luis Durán Díaz durante la despedida.
“ADIÓS, PADRE DE MI ALMA”
Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue protagonizado por el hijo del maestro. Frente a familiares, autoridades y habitantes de El Paso, Luis Durán habló entre lágrimas de la ausencia que deja su padre.
“Mi corazón se siente diferente ante esta pérdida. A mi madre, a mis hermanos nos duele tu partida”, expresó.
En sus palabras recordó a Náfer no solamente como artista, sino como padre y ser humano. “Toca despedir un gran ser humano, un ejemplo para sus hijos y la sociedad en general. Adiós, padre de mi alma”, dijo.
La despedida familiar se convirtió así en el retrato de una pérdida que trasciende los escenarios. Para sus hijos, el hombre que durante décadas llevó un acordeón al pecho fue también el padre, consejero y referente que acompañó a su familia hasta sus últimos días.
EL PASO PIDE HOMENAJE A LA FFLV
Durante el acto, el alcalde de El Paso, Jesús Ortiz, aprovechó la presencia de representantes del sector cultural para insistir en una petición que, según señaló, viene planteándose desde 2024: que la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata realice un homenaje a Náfer Durán.
El mandatario pidió públicamente que la institución reconsidere esta posibilidad, luego de que el maestro no pudiera recibir en vida ese reconocimiento.
“Hay que honrarlo con esta distinción”, fue el sentido de la solicitud planteada por el alcalde ante la comunidad y las autoridades presentes.
A la petición se sumó el cantante Poncho Zuleta, quien acompañó la despedida del maestro en El Paso.
Cuando las palabras comenzaron a agotarse, habló el acordeón. El cierre de la jornada estuvo acompañado por homenajes musicales. Entre ellos estuvo el maestro ‘El Turco’ Gil, quien tomó el instrumento con evidente tristeza para interpretar sus notas en honor a Náfer Durán.
El sonido del acordeón se mezcló entonces con el silencio de quienes acompañaban el féretro. ‘Naferito’ no fue despedido únicamente como un Rey Vallenato, sino como uno de los hombres que ayudaron a construirla memoria musical de una región.