Diario del Cesar
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El drama de los hijos de venezolanos que recorren las calles en busca de salud y comida

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Unos 20.000 niños de padres venezolanos han nacido durante tres años en Colombia, de acuerdo a los últimos registros de Migración Colombia./STIVEN MENESES.

De acuerdo a Migración en Colombia, 1.260.594 ciudadanos de Venezuela se encuentran en este país. 36.000 están radicados en el departamento del Cesar, de los cuales 26.000 residen en Valledupar. Más de 20.000 niños de padres venezolanos han nacido desde el 2016 hasta la fecha en tierras colombianas.

POR:
NINOSKA
REYES URDANETA

Viven en la sombra y en la práctica terminan siendo excluidos, así es el día a día de los niños que durante la diáspora migratoria han nacido en Colombia y sus padres sonvenezolanos. Apátridas, como los catalogan, recorren las calles de Valledupar en brazos de sus madres sin saber hacia dónde van.

Su realidad está enmarcada entre la ilegalidad y la esperanza de tener un mejor futuro, pero lo cierto es que no tienen acceso y garantía de sus derechos fundamentales.

Los niños apátridas son un tema de alta preocupación para organismos internacionales como la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para Refugiados (Acnur), quesostiene la necesidad de tomar medidas urgentes por ser seres vulnerables y sin capacidad para defenderse ante la situación que la vida les ha presentado desde que llegaron a este mundo.

Enmanuel es uno de los 20.000 niños que han nacido en territorio colombiano durante los últimos tres años. Con apenas dos meses de nacido recorre las calles de Valledupar a diario con su madre y con su única garantía de vida: la leche materna que cada dos horas le suministra su progenitora, en cualquier lugarcito donde ella se sienta a pedir limosna para subsistir.

Y así, Enmanuel solo con su Registro Civil de Nacimiento, forma parte de la población colombiana, pero a su vez comparte su nacionalidad venezolana con un futuro incierto que ni sus padres saben descifrar.

Yelitza Olivares, con tan solo 24 años, tiene cuatro hijos, dos de los cuales siguen en Venezuela al cuidado de sus abuelos, mientras ella lucha por ganarse la vida en tierra vallenata con una niña de 3 años y Enmanuel en sus brazos.

COMO PEREGRINOS Y SIN HORIZONTE

Sentada en el suelo, descalza, con el rostro quemado por el sol que a diario debe aguantar y con un semblante que es el reflejo de la necesidad que padece, Yelitza contó que ni ella sabe cuál es la nacionalidad de su hijo.

En ese instante, la joven mujer bajó su rostro, acarició la carita de Enmanuel y le levantó su bracito para refutar que, aunque él no escogió Colombia para nacer, “es también víctima de la crisis humanitaria que padece Venezuela, y por eso estamos aquí como peregrinos y sin horizonte”, dijo.

Cuenta que su hijo nació el 16 de abril de este año en una clínica de San Juan del Cesar, ya que para el momento se encontraba acompañando a su marido en ese municipio y losdolores de parto la sorprendieron. “Con todas las excusas del mundo, por ser venezolana, me atendieron y Enmanuel llegó al mundo sin saber que la pesadilla apenas comenzaba”.

15 DÍAS DE ESPERA

Yelitza, como si estuviera reviviendo el momento, se levantó del piso y simulando el reclamo, explicó que al siguiente día del parto ella fue dada de alta y cuando pidió le dieran a su hijo, le dijeron claramente que debía cancelar la cuenta, de lo contrario el niño se quedaba y pasaba a manos del Estado por ser hijo de padres venezolanos que de manera ilegal entraron al país.

La joven madre abrazó al niño y luego de darle un beso en la frente dijo: “fueron las palabras más feas que he escuchado en mi vida, sentí que me quitaban un pedazo de mi corazóny solo me dije ‘Dios tu eres grande y traer un niño al mundo no es un delito’”, exclamó mientras tomaba de nuevo su puesto y se comía unas uvas que un transeúnte le regaló.

En ese momento y frente al equipo del DIARIO DEL CESAR, Yelitza no aguantó las ganas de llorar y reiteró que todo fue una pesadilla. “Pasaron 15 días, los cuales permanecí sentada en el frente del centro asistencial para suministrarle la leche materna a mi pequeño, hasta que una Trabajadora Social del recinto me ayudó y a través de la Secretaría deSalud logró que me entregaran a mi pequeño”.

Pero ahora el problema sigue, explicó Yelitza, Enmanuel no tiene derecho a la asistencia médica ni a la nacionalidad colombiana porque la condición de migrante irregular no lo permite. “Solo con el registro enfrentamos las adversidades en esta tierra que, aunque no nos ha adoptado legalmente, es nuestro refugio mientras Venezuela supera la crisis”.

“NO QUIERO NADA PARA MÍ, SOLO PARA MI HIJA”

Otro caso es el de Génesis Camacaro, quien al igual que muchas madres venezolanas vive la tragedia de no saber cuál es la condición jurídica de su hija.

Narró que llegó a Valledupar en enero de 2017 junto a su esposo y otra hija provenientes del estado Lara. Al cabo de unos meses quedó embarazada y pensando que su hija recibiría beneficios, le dio la posibilidad de nacer en tierras colombianas, donde ahora vive en el limbo.

Afirma que ella cuenta con el Permiso Especial de Permanencia (PEP), y por eso fue atendida en el Hospital Rosario Pumarejo de López, pero su hija no tiene derecho a recibir asistencia ni para las consultas de niños sanos.

“Así vivimos, en incertidumbre y pidiéndole a Dios que no se enferme porque sería fatal, y regresarnos a nuestro país peor”, dijo la joven mujer mientras sacaba el tetero para calmar a la niña que empezaba a sentir el inclemente sol.

Camacaro se mostró indignada y pide a las autoridades buscar alternativas para que estos niños puedan adquirir la nacionalidad y beneficios como ciudadanos colombianos.

EN VENEZUELA NO IMPORTABA LA CONDICIÓN

Un poco agotada mientras esperaba le atendieran a su hijo con fiebre en una jornada médica dedicada a niños venezolanos, Olguideth González puso su mano en la cabeza e imploró: “esto no es vida, nos clasifican y la atención es limitada porque los niños no son de padres colombianos. En mi país cuando la situación fue al contrario, a todos los atendían sin importar nacionalidad, raza o condición social”.

Detalló González que su niño tiene una erupción en la piel y ha presentado fiebres altas, por lo que le ha tocado acudir a brigadas especiales, ya que en el hospital no es atendido por no estar afiliado a una EPS.

“Cuando el niño nació recibió una sola cita médica, al llevarlo a control de desarrollo me pidieron 34.000 pesos y de allí en adelante no hay posibilidad de acceder al sistema desalud”, dijo preocupada y con la mirada perdida ante las interrogantes que pasan por su cabeza sobre el derecho de su hijo a tener nacionalidad.

Según la normativa, no basta con nacer en Colombia para adquirir la nacionalidad, y por ello se generó el caso de los niños apátridas.

Elba Yolanda Ustariz, secretaria de Salud local, explicó que cada caso tiene una particularidad, por lo que exhorta a los padres a exponer su situación ante el despacho para definirlas rutas a seguir. “Si tienen el registro de población pobre no asegurada en el municipio, las entidades de salud deben prestarle la atención requerida”. En cuanto a la nacionalidad, hay que hacer una articulación para que junto a Migración Colombia y la Registraduría se canalicen las soluciones”, dijo.

MIGRACIÓN VS. PROBLEMA FINANCIERO

La migración venezolana ha ocasionado dificultades en el sistema de salud en todo el país. Los hospitales, por orden del Gobierno nacional, deben atender a esta población; sin embargo, acatar esta medida tiene en aprietos financieros a muchos de estos hospitales, entre ellos el Rosario Pumarejo, a quien el gobierno departamental le debe casi 20.000 millones de pesos por atención a población venezolana.

Rafael Morales, presidente de la Fundación “Acción Humanitaria Soy Tu Amigo”, a diario recibe quejas por parte de venezolanos que aseguran no recibir atención, aun cuando se trata de emergencias vitales. Los denunciantes indican que si no tienen el Permiso Especial de Permanencia les niegan la atención.

De acuerdo con el informe, 1.260.594 venezolanos viven actualmente en Colombia. El anterior balance, a corte de diciembre, afirmaba que había 1.174.743 ciudadanos de ese país. Eso quiere decir que en los últimos tres meses han entrado al país 85.851 venezolanos.

Del total de venezolanos en Colombia, 770.975 están en estado regular, de los ciudadanos venezolanos regulares, 76.204 son portadores de visa o cédula de extranjería. En total se han expedido 76.451 visas y hay vigentes 76.204. Las visas han sido: 54.086 temporales, 19.417 residentes y 1.231 de negocios.

En cuanto al Permiso Especial de Permanencia (PEP), actualmente hay 593.383 portadores del PEP. 308.057 son hombres, 285.124 son mujeres y 203 de sexo indefinido. El mayor rango de edad de las personas que tienen PEP es entre los 12 y los 29 años (247.752), seguido de los de 30 a 39 años (145.434). En total, hay 489.619 personas con situación migratoria irregular. De ellas, 142.675 superaron el tiempo de permanencia y 346.944 ingresaron sin autorización al país.

AISLADOS Y MARGINADOS

La actriz estadounidense Angelina Jolie –representante global de la agencia de la ONU para los refugiados (Acnur)- visitó recientemente la frontera en La Guajira para conocer de cerca la realidad de los migrantes venezolanos.

Luego sostuvo un encuentro con el presidente Iván Duque, a quien le mostró su preocupación por los más de 20.000 niños venezolanos que hoy están en territorio colombiano.

Jolie advirtió que esos menores, nacidos en Colombia y de padres venezolanos, corren el riesgo de convertirse en apátridas debido a la falta de documentación para definir la legalización de su situación

Según esa agencia de la ONU, “las personas apátridas a menudo no tienen los beneficios básicos de los otros ciudadanos, afecta los derechos socioeconómicos como la educación, empleo, bienestar social, vivienda, atención médica, y en consecuencia son comunidades que están aisladas y marginadas”.

RUTA PARA HIJOS DE EXTRANJEROS

En Colombia, a mediados de mayo, fue aprobado en primer debate de la comisión segunda del Senado, la propuesta del Defensor del Pueblo, Carlos Negret, para que los niñosvenezolanos puedan adquirir la nacionalidad.

El proyecto contempla que hijos de venezolanos que vivan en Colombia entre el 1 de enero de 2015 y hasta dos años después de aprobada la ley, adquieren de manera automática la nacionalidad colombiana.

En este país la nacionalidad solo se adquiere si al menos uno de los dos papás es colombiano o si se demuestra domicilio, para lo cual es necesario tener visa. La situación migratoria irregular de la mayoría de venezolanos que están en el país hace casi inviable que sus bebés obtengan la nacionalidad. Por ello, la Cancillería activó una ruta para prevenir la apatridia, basada en la circular 168 de 2017 de la Registraduría Nacional del Estado Civil.

La Cancillería precisa que un menor, hijo de padres extranjeros, no puede considerarse apátrida por el hecho de que sus padres no tengan domicilio en Colombia, se encuentren en situación migratoria irregular.

“La condición de apátrida se confirmará una vez surtido el proceso previsto en la circular 168 de 2017 impulsada por la Registraduría Nacional del Estado Civil, y que establece cuál es el mecanismo para establecer inscripción en el registro civil de nacimiento de los hijos de extranjeros nacidos en Colombia para efectos de demostrar nacionalidad”, afirmael Ministerio de Relaciones Exteriores.