Diario del Cesar
Defiende la región

Una segunda vuelta caracterizada por la tensión y la polarización

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Cada elección, y más la presidencial, tiene su particularidad y esta, la segunda vuelta en el 2026, dejará mucho qué recordar y ojalá no repetir para las futuras veces que los colombianos vayan a las urnas.

A la contienda final llegaron Iván Cepeda y Abelardo de La Espriella, en medio de un favoritismo que era evidente para el primero, pero que para el segundo fue creciendo con el paso de los meses. El candidato del gobierno estuvo cabalgando de primero durante meses en la mayoría de las encuestas, sólo cedía esa posición ya en las mediciones que se hacían para la segunda vuelta presidencial.
Sin embargo esa tendencia cambió para la segunda vuelta, aunque no hubo muchas encuestas como sí se vieron en la primera vuelta, la mayoría de ellas dieron al líder de ‘Firme por la patria’ como el eventual ganador de la Presidencia de la República este domingo.

Y serán las encuestas uno de los temas que quedan entre los pendientes a revisar para las elecciones de dentro cuatro años, esto porque para esta oportunidad rigió una nueva normatividad que dificultó a las distintas firmas encuestadoras hacer sus mediciones, incluso hasta para las del Congreso de la República que fueron en marzo pasado.

Estas tres semanas que siguieron a la primera vuelta presidencial, en lo político, no tuvieron muchas sorpresas. De los excandidatos presidenciales y que fueron protagonistas en su momento, Sergio Fajardo tomó una postura similar a las elecciones pasadas, no se fue con ninguno de los dos finalistas, aunque anunció unas líneas fundamentales para que sus electores voten en la segunda vuelta. Algo similar hizo el excandidato vicepresidencial, Juan Daniel Oviedo, quien dejó abierta la puerta al voto en blanco.

Las dos principales candidatas que tuvo la campaña, Paloma Valencia y Claudia López, sí tomaron partido. Mientras que Valencia cantó de inmediato su voto por De La Espriella, López dejó pasar más de dos semanas para irse con Cepeda, esto luego de que las directivas de la Alianza Verde, su ex partido político, le dieron el aval a la tendencia que ella allí apoyaba para escindirse.

Abelardo de La Espriella se mantuvo en su estrategia de alejar a los partidos políticos, por lo que rechazó la adhesión del Partido Liberal, que así lo había determinado. Los que allí le llegaron sin mucho ruido fueron Cambio Radical, partido que incluso desde la primera vuelta ya se le había acercado. Por el lado de Cepeda, su estrategia fue reafirmar la llegada a su campaña de sectores sociales y de la izquierda, todo bajo la estrategia de una defensa por la vida y el respeto a los derechos.

LA INJERENCIA

Como nunca se había visto en el remate de una campaña presidencial, en esta oportunidad se vio cómo gobiernos de otros países se metieron a la campaña, en particular la injerencia que tuvo los Estados Unidos, que en cabeza de su propio mandatario, Donald Trump, le apostó a Abelardo De la Espriella, a quien se refirió en dos ocasiones en estas tres semanas.

También manifestó su interés por la votación en Colombia el presidente Javier Milei, de Argentina, quien al apoyar De La Espriella le sugirió cómo se podía recomponer esa relación diplomática que está fracturada, según él por el saliente presidente Gustavo Petro. El viernes la Cancillería de Colombia, emitió un comunicado en el cual rechazó la postura del mandatario del sur del continente.

Sumado a la injerencia extranjera, hubo un tema que marcó también la campaña, los anuncios de demandas judiciales de lado y lado. Abelardo De La Espriella se fue por el lado de apoyarse en su aliado político, los Estados Unidos, para amenazar a los sectores de la izquierda que están con Iván Cepeda de que serán investigados por la compra de votos y los acusó, con supuestas pruebas, ante el secretario de Estado, Marco Rubio, para que les sea retirada su visa para el ingreso a esa nación.

La respuesta de Cepeda no se demoró, su estrategia fue presentar denuncias contra De La Espriella, incluso ante la Corte Penal Internacional, por lo que él consideró como vínculos con el paramilitarismo y además ser uno de los beneficiarios del desfalco a las finanzas públicas en los dineros que se robaron en varias EPS que fracasaron.

No se podrán olvidar tampoco las imprecisiones que hubo en esta segunda vuelta, como por ejemplo el rechazo que hizo el candidato Iván Cepeda al uso que hizo su competidor de la camiseta de la Selección Colombia, durante el acto del 31 de mayo al dar su discurso de ganador de la primera vuelta.

La queja de Cepeda al uso de esa prenda le salió mal. Por un lado le recordaron como directivos y los principales congresistas de su partido Pacto Histórico la habían usado incluso para promover su aspiración presidencial, y lo otro fue que dos fallos de acciones de tutela ordenaron al abogado de Firmes por la Patria a que dejara de usar la camiseta y modificar su estrategia publicitaria por hacer uso de esos símbolos como los colores y frases como la del nombre de su movimiento, pero a la postre los mismos de reversaron.

También en estas tres semanas se vio como el candidato Cepeda tuvo que ceder a su negativa de no dar entrevistas a los grandes medios de comunicación, como pasó en la primera vuelta, incluso se le dio atendiendo invitaciones de varios influencer para estar como el personaje de sus espacios.

En el caso de De La Espriella, su estrategia en ese sentido fue similar. Sin embargo, se diferenció porque en la mayoría de los espacios en que salió lo hizo al lado de su candidato a la Vicepresidencial, Juan Manuel Restrepo, esto en una clara forma de cuestionar a la vicepresidente de Iván Cepeda, la senadora indígena, Aida Quilcué, quien durante estas semanas si bien acompañaba a Cepeda a eventos públicos no estuvo tan visible en largas declaraciones en medios.

 // colprensa