Bajo la orientación de los Mamus y en cumplimiento de los mandatos ancestrales de la Ley de Origen, el Pueblo Arhuaco, a través de la Confederación Indígena Tayrona (CIT), adelanta un proceso de armonización y trabajo espiritual en la Línea Negra, el sistema de sitios sagrados que sustenta el orden espiritual, cultural y ambiental de la Sierra Nevada.
Esta jornada se desarrolla hasta el 17 de junio de 2026, en el marco del periodo de armonización que coincide con el cierre temporal del Parque Nacional Natural Tayrona. Como parte del Programa Corazón del Mundo, el Pueblo Arhuaco continúa fortaleciendo las acciones de cuidado, protección y acompañamiento a los procesos tradicionales que garantizan la pervivencia del territorio ancestral.
Durante estos días, las autoridades tradicionales, junto con los pueblos hermanos Kogui, Wiwa y Kankuamo, visitan distintos sitios de importancia espiritual en Seykutukunumaku, territorio compartido por los cuatro pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Gonawindúa. Allí, guiados por los Mamus y la Ley de Origen, realizan pagamentos, saneamientos y otros trabajos tradicionales para agradecer, armonizar y fortalecer la relación entre la Madre Tierra, los seres humanos y el universo.
Estas acciones hacen parte de una responsabilidad colectiva transmitida de generación en generación, mediante la cual los pueblos indígenas continúan cumpliendo su deber de cuidado y protección del territorio.
Para el Pueblo Arhuaco, la Línea Negra resguarda los lugares de origen y el conocimiento ancestral que guía el cuidado de la Sierra Nevada, reconocida como el Corazón del Mundo. En ella se concentran principios espirituales, culturales y ambientales que orientan la relación entre los pueblos indígenas y el territorio.
Los pagamentos son una de las principales expresiones de esta responsabilidad. A través de ellos se agradece, se armoniza y se retribuye a los padres y madres espirituales que custodian los elementos de la naturaleza, fortaleciendo los vínculos de reciprocidad que garantizan la armonía.
El Pueblo Arhuaco reafirma su compromiso con la protección del territorio ancestral y la continuidad de los conocimientos que han guiado, desde tiempos inmemoriales, el cuidado de la Sierra. Mediante estos trabajos tradicionales, continúa ejerciendo la responsabilidad de custodiar el Corazón del Mundo y de mantener la armonía que sustenta la permanencia de los pueblos, los territorios y la naturaleza.