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“La literatura tiene demasiado que aportar al mundo audiovisual”

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Tras hacer parte del elenco protagónico de ‘Noticia de un secuestro’, Juan Pablo Raba se unió a la adaptación de la obra literaria de Laura Restrepo, ‘Delirio’, luego de hacer grabar el audiolibro de ‘Cien años de soledad’, realizar la narración del cuento sinfónico de ‘Pedro y el lobo’, y ahora, es la cuota colombiana en la serie ‘La casa de los espíritus’, que acaba de estrenar sus primeros capítulos.

El actor siempre ha sido un fiel lector, pero ahora, parece que ha encontrado la mezcla perfecta de leer grandes obras de la literatura, pero también de cierta manera, vivirlas, a través de las adaptaciones que en los últimos años ha venido en aumento, promovidas por las plataformas de streaming.

Ahora, regresa con ‘La casa de los espíritus’, una adaptación de la más importante obra de Isabel Allende, uno de los estrenos más esperados de Prime Video, plataforma con la que Juan Pablo Raba ya había trabajado con ‘Noticia de un Secuestro’.

En ‘La casa de los espíritus’, Raba interpreta un personaje de aparición corta pero contundente como lo es el Tío Marcos, un viajero, aventurero, explorador e idealista, quien sueña con un mundo mejor, lo cual le transmite a Clara, protagonista de la primera parte de esta historia.

Juan Pablo Raba habló sobre su experiencia en esta nueva serie latinoaméricana, el mundo de los libros, pero también de ‘Los hombres si lloran’, su exitoso podcast.

DE LOS LIBROS A LAS SERIES

-Con ‘La Casa de los espíritus’, vuelve a participar en una serie inspirada en una novela literaria…

Sí, ya son varios los proyectos que giran en torno a la literatura, como el audiolibro de ‘Los cien años de soledad’, luego vino ‘Noticia de un secuestro’, también de Gabriel García Márquez. El año pasado estrenamos ‘Delirio’ de Laura Restrepo y ahora participo en ‘La casa de los espíritus’ de Isabel Allende. Es una verdadera belleza, ya no le podemos tener miedo a las adaptaciones.

Sobre todo los que somos lectores, siempre pensábamos que todo era mejor dejarlo en el libro, pero tenemos todas las oportunidades y herramientas para poder contar las historias y que ya no sea solamente propiedad del lector, sino que también pueda pertenecer al imaginario colectivo del audiovisual, es muy bello.

-Hace poco se publicó un estudio de cómo las adaptaciones, en películas o series, estaba impulsando la lectura de propio libro…

Sí, exacto, hay mucha gente que ahora le interesa tanto la obra audiovisual que también quiere tener esa experiencia del libro o del audiolibro. Es una belleza que podamos usar la tecnología de esa manera para expandir el arte, para que el arte sea más accesible y más asequible.

-¿Y cómo fue la experiencia de estar haciendo parte de la producción chilena ‘La casa de los espíritus’?*

Muy afortunada, porque yo había trabajado con este equipo en ‘Noticia de un secuestro’, entonces sabía que eran absolutamente impecables. Andrés Woody y Rodrigo Basáez, que es el director de arte, mientras que con otros no había tenido la oportunidad de trabajar, pero quedó muy contento porque la hicieron con mucho cuidado. La hicieron con mucho cariño, se dedicaron a hacerla con mucho tiempo desde el casting.

Como dato curioso, yo hice casting para mi papel, que uno diría, bueno, para un personaje tan pequeño de pronto ha podido ser solo una invitación, pero al contrario, la cuidaron tanto que hasta para los papeles más pequeños hicieron casting.

Inclusive Andrés Wood, me preguntó si estaba bien que hiciera casting. Me decía que conocía mi trabajo perfectamente, “yo sé que eres capaz de hacerlo, pero ¿te importa hacer casting?”, y yo le dije que por supuesto, vamos hacerlo.

Uno termina muy agradecido cuando puede hacer parte de un proyecto tan especial y hecho con tanto cariño, sin importar el resultado, sin importar qué tanto se vea o no se vea,  o el llamado ‘éxito’ como tal, pero cuando ya llegas a un set y ves a la gente tan comprometida, uno como artista se siente muy agradecido.

-Un personaje pequeño, pero clave a la hora de dejar claras muchas cosas en el espectador sobre lo que vive, siente y ve la pequeña niña protagonista…

Creo que ahí aplica la máxima de que no hay personaje pequeño. El tío Marcos, mi personaje en ‘La casa de los espíritus’, es alguien que nos deja muchas enseñanzas como espectadores y que viene en un momento preciso en el que Clara, la protagonista de la primera parte, necesita oír esa información. Ella necesita sentirse cómoda con su humanidad, Y creo que lo que le trae ese tío Marcos es cariño y decirle que no es un bicho raro, que es una persona con ciertas habilidades, y esas habilidades la van a llevar a unos caminos en los que va a poder ayudar a mucha gente, aunque a veces no será nada fácil. El tío Marcos llega para que Clara se sienta cómoda con su propia vida.

-También llega para demostrar que lo que vive y siente Clara, es real…

Claro, que todo no es producto de una imaginación o que no es un caso de esquizofrenia, sino que es una persona que tiene una sensibilidad especial y para eso viene el tío Marcos para decirle, «Cariño, tú eres especial”.

-Una historia de alta calidad y completamente latinoamericana…

La historia es universal. Chile no es el único país del mundo que ha tenido una dictadura, que ha sufrido desapariciones forzosas, en donde las mujeres han sido violadas, donde han sido abusadas, donde han tenido que luchar por sus derechos. Pensar que el mismo derecho al voto es relativamente reciente. No deja de ser increíble que sea una obra tan actual y tan necesaria en este momento.

Lo más increíble es que a estas alturas esté vetada por ese contenido en muchos territorios, y eso que eso te demuestra lo importante que es.

EN LAS TABLAS

-¿Qué tal la experiencia en el Festival Internacional de las Artes Vivas con la obra ‘Pedro y el Lobo’…

¡Fue tan bonito! Yo llevaba mucho tiempo sin hacer teatro, y el año pasado montamos con Cristina Umaña y Nicolás Montero la obra ‘Respira’, y esa vez, le dije a Cristina, «Nosotros, de verdad que los actores todos los años deberíamos encontrar la forma de montarnos a las tablas”.

Me pareció tan importante, que quedé muy agradecido con esa experiencia con ‘Pedro y el Lobo’ porque pude cumplir con mi promesa y con mi objetivo de subirme a las tablas todos los años. Todo fue de una forma muy fácil y muy sencilla que no hubiera podido ser de otra forma.

No hubiera podido tener el tiempo de montar una obra que requiere meses de montaje, pero aquí todo estaba listo para tener la experiencia de trabajar con bailarines, con músicos, con la sinfónica en vivo, o sea. Qué experiencia tan poderosa, quedé muy feliz.

-‘Respira’ y ‘Pedro y el lobo’ son dos experiencias teatrales distintas…

Totalmente. Con Cristina Umana éramos solamente los dos en el escenario durante hora y 45 minutos de una manera intensa y vertiginosa. En el caso de ‘Pedro y el Lobo’, era salir a jugar como me ocurrió con el personaje del tío Marcos en ‘La casa de los espíritus’. Salí a jugar literalmente de forma muy sencilla y el trabajo realmente intenso lo hicieron los bailarines y los músicos. Yo simplemente era como un elemento de juego, un elemento conector con todos, pero igual con esa dicha de poder compartir con el público en vivo y de poder retroalimentarte lo que la gente va a experimentando cuando ve el trabajo.

-Volviendo al fenómeno donde los libros están nutriendo las salas de cine y las plataformas con sus adaptaciones audiovisuales, ¿qué libro le gustaría llevar al cine o al teatro o a una serie?.

De la literatura colombiana creo que me gustaría mucho llevar al cine uno que se llama ‘Esta herida llena de peces’ (Lorena Salazar), creo que es un libro de esos que lo parten a uno, pero que me encantaría contar.

De la literatura universal, creo que hay muchos de mi autor favorito Haruki Murakami que me encantaría llevar, y que tienen una gran dificultad, pero hay tanto de la literatura para llevar al cine que yo encantado de seguir haciéndolo. La literatura tiene demasiado que aportar al mundo audiovisual.

-¿Cómo va su podcast ‘Los hombres sí lloran’?

Estamos llegando ya al episodio 100. Es mucho más de lo que pensamos que íbamos a hacer. Quisiera que la conversación empezara ya a tomar como otro rumbo, sencillamente en la medida en que quiero que sea, cada vez, una herramienta más útil para la gente.

Creo que ya logramos normalizar la conversación y demostrar lo importante que es desahogarnos y poder hablar de nuestros dolores, miedos y experiencias.

Ahora quisiera que la conversación se volviera cada vez más descentralizada, y que pudiera ser realmente una herramienta muy útil para todos nosotros.

-¿Cómo ha sido esa retroalimentación con el público del podcast?

Muy conmovedor, porque cuando tienes algo en la cabeza, un objetivo claro, que es normalizar la conversación, y no sabes muy bien cómo lo vas a hacer, simplemente te lanzas al agua sin ninguna expectativa de verdad, y se consigue ese objetivo, pues es muy bonito, es muy gratificante, pero sobre todo es muy humano.

Una experiencia que realmente me llena de mucho agradecimiento y de mucha enseñanza, a la que realmente quiero seguir nutriendo y encontrando la forma de que siga siendo lo más proactivo posible para todos.

-¿Qué otros proyectos tiene entre manos Juan Pablo Raba?

Acabo de estrenar una película que se llama ‘The Whistler’ que ya está en varias plataformas y que estrenamos oficialmente en Colombia el próximo mes de septiembre. La próxima semana, el 15 de mayo, estreno en Paramount el ‘Rancho Dutton’, que es uno de los spin-off de ‘Yellowstone’.

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