La capital mundial del vallenato dejó de lado por unas horas los acordeones tradicionales para rendirse al reguetón. En una noche donde la energía desafió incluso a la lluvia, J Balvin se apoderó de la tarima ‘Colacho Mendoza’, transformando el Parque de la Leyenda Vallenata en una sucursal del ‘perreo’ y el estilo urbano.
El espectáculo inició con una imponente puesta en escena visual. Un inflable gigante en forma de cabeza azul, representando el globo terráqueo, emergió en el centro de la tarima para dar la bienvenida a la gira “Ciudad Primavera”. Pasadas las once de la noche, el “Niño de Medellín” hizo su aparición vestido de un rojo, desatando la euforia colectiva al ritmo de su himno mundial, ‘Mi gente’.
Durante la primera parte del show, el paisa encadenó éxitos como ‘Reggaeton’ y ‘Amarillo’, logrando que los miles de asistentes que abarrotaron el recinto olvidaran el protocolo y se entregaran al baile. Balvin, visiblemente emocionado, aprovechó para reafirmar su amor por el país y su respeto por el género local, declarándose un fiel seguidor de la música vallenata antes de continuar con hits de la talla de ‘6 AM’ y ‘Ginza’.
El momento más emotivo de la velada llegó cuando la esencia de la región subió al escenario. El acordeonero Juancho De la Espriella se unió al show para acompañar al artista urbano, quien le dedicó palabras de gratitud por el apoyo brindado en los inicios de su carrera. Esta fusión de géneros alcanzó su punto máximo con una versión especial de ‘La canción’, donde los acordes del fuelle le dieron un matiz nostálgico y único al éxito de reguetón.
Tras varios cambios de vestuario y una lista interminable de éxitos que incluyó ‘Equis’ y ‘Si tu novio te deja sola’, Balvin cerró su presentación en la madrugada del domingo con ‘Que calor’, dejando su huella en una ciudad que demostró que, aunque su corazón es vallenato, también sabe vibrar con el género urbano.