Oxfam lanzó un llamado urgente para que la transición energética global no reproduzca desigualdades históricas ni profundice impactos sobre comunidades vulnerables, en un momento donde las agendas actuales replican modelos extractivos y dinámicas de concentración de riqueza que afectan de manera desproporcionada a territorios del Sur Global.
«No más combustibles fósiles ni colonialismos energéticos: los territorios no son zonas de sacrificio. La transición no puede repetir la historia de despojo que han vivido muchas comunidades. Primero deben ser escuchadas, luego reparadas y siempre protegidas», afirmó Juan Sebastián Pardo Peña, coordinador de Influencia y Alianzas de Oxfam Colombia, durante su participación en espacios de sociedad civil de la Conferencia de los Pueblos y la Feria de las Alternativas en el marco de la Conferencia para la Transición Energética que se desarrolla en Santa Marta.
La organización alertó que proyectos de energías renovables como parques eólicos, hidroeléctricos o extracción de minerales críticos reproducen patrones de desigualdad similares al modelo fósil en un contexto donde el 1% más rico de la población colombiana genera más emisiones de carbono que el 50% más pobre, mientras que el 10% más rico concentra más de la mitad de las emisiones del país, y a nivel global aunque cerca del 70% de los minerales necesarios para la transición se encuentran en el Sur Global, alrededor del 50% de las inversiones se concentran en el Norte Global beneficiando al 0,1% más rico.
«Las empresas que contaminaron y vulneraron derechos humanos deben financiar la transición. No se trata de países abstractos, sino de corporaciones globales que han acumulado riqueza durante décadas a costa del planeta y de las comunidades», reclamó Pardo.
Oxfam insistió en que la verdadera seguridad económica de Colombia no radica en mantener el modelo extractivo sino en diversificar su economía, fortalecer la agricultura campesina, proteger la biodiversidad y promover alternativas energéticas comunitarias como los biodigestores que demuestran en territorios como La Guajira y Putumayo que otro modelo es posible, al tiempo que exige que la Amazonía sea un territorio libre de extracción de combustibles fósiles y minerales
La organización hizo un llamado a gobiernos, sector privado y comunidad internacional a garantizar fondos climáticos transparentes, directos y con enfoque de reparación para comunidades afectadas especialmente mujeres rurales, asegurar beneficios compartidos de manera justa, incluir de forma efectiva a comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas en la toma de decisiones, y evitar falsas soluciones que perpetúen el extractivismo bajo una nueva etiqueta «verde»
Una encuesta reciente en siete países incluyendo Colombia respalda este llamado al mostrar que el 72% de las personas apoya mayor inversión en energías renovables, solo el 21% respalda expandir la extracción de combustibles fósiles, y el 63% considera injustificable que empresas de petróleo y gas obtengan grandes ganancias sin asumir los costos del daño ambiental
«La transición energética puede ser una herramienta poderosa para reducir desigualdades, pero solo si se construye desde la justicia, los derechos y la participación de las comunidades. De lo contrario, corremos el riesgo de profundizar las mismas brechas que decimos querer cerrar», afirmó Pardo.
/Colprensa.