La capital mundial del vallenato se transformó ayer en una gigantesca fiesta rodante. Más de 100 Jeep Willys Parranderos recorrieron las avenidas principales, marcando oficialmente el pulso de la edición 59 del certamen, que este año rinde tributo al Binomio de Oro.
Desde el Parque de la Leyenda Vallenata ‘Consuelo Araujonoguera’, el rugido de los motores se mezcló con el brillo de los vestidos de las piloneras y el sonido de los acordeones. No se trató solo de un desfile de vehículos clásicos; fue un homenaje a la parranda, aquella tradición donde los juglares recorrían los pueblos del Cesar y La Guajira llevando su música a bordo de estos emblemáticos todoterrenos.
Rodolfo Molina Araújo, presidente de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, encabezó la marcha junto al homenajeado, Israel Romero, destacando que el evento es un baluarte de la identidad. “Buscamos darle mayor fortaleza al folclor y rendir homenaje a quienes fundaron esta fiesta”, señaló Molina.
El colorido no solo fue local. Pachín Escalona, coordinador del evento, resaltó la llegada de delegaciones de willystas procedentes de: Bogotá, Medellín, Barranquilla, Santa Marta, Sincelejo y Cartagena.
El recorrido que partió del Parque de la Leyenda Vallenata ‘Consuelo Araujonoguera’, después de más de tres horas de trayecto, regresó al mismo lugar, donde los conductores de estos vehículos estuvieron felices porque vivieron la más grande experiencia al mando del volante.
Visitantes como Carlos Luis Oquendo, quien viajó desde Sucre, describieron el desfile como una “experiencia inolvidable para la familia”, subrayando la importancia de mantener vivas estas raíces frente al paso del tiempo.
Asimismo, Euclides Daza, quien además tiene en concurso de acordeón juvenil a uno de sus hijos, aseguró que vivir el desfile de los Jeep Parranderos es llevar una fiesta en marcha, es alegría, tradición y felicidad por el vallenato.
“Valledupar es la capital mundial del vallenato, y así lo demuestra cada año con el festival, cuya fiesta genera dinámica económica, fortalece el turismo y enaltece este género ante el país y el mundo”, aseguró Luis Alfredo Márquez, procedente de Cartagena.
SEGURIDAD Y CIVISMO EN LAS CALLES
Para garantizar que la alegría no se viera empañada, la Policía Metropolitana de Valledupar desplegó un operativo de más de 150 uniformados. El balance fue de un comportamiento ejemplar por parte de propios y turistas, quienes se volcaron a las aceras para saludar a la caravana que, tras tres horas de recorrido, retornó al punto de partida con el espíritu festivalero en su máximo nivel.
Con este abrebocas, Valledupar da inicio al Festival Vallenato, fiesta que representa un motor de dinámica económica y turismo que mantiene a la región en los ojos del mundo, celebrando la memoria de Israel Romero y el eterno Rafael Orozco.
Los Jeep Willys Parranderos del Festival Vallenato, son un desfile tradicional que simboliza la esencia de la parranda, cultura y folclor de la región, abriendo oficialmente el festival. Representan un homenaje a los años 60 y 70, recreando cómo los músicos se transportaban en estos vehículos, cargados de acordeón, caja y guacharaca por los pueblos. Evocan la nostalgia y alegría de las parrandas de antaño, rindiendo tributo a los juglares vallenatos.