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Reducción de jornada laboral a 42 horas en Colombia: impacto en productividad y retos para empresas

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El próximo 15 de julio inicia la fase final de la reducción de la jornada laboral en Colombia, que pasará a 42 horas semanales. Expertos advierten que su impacto dependerá de la capacidad de las empresas para adaptarse y rediseñar sus procesos.

A partir del 15 de julio, las empresas en Colombia deberán ajustar la jornada laboral máxima a 42 horas semanales, en cumplimiento de la Ley 2101 de 2021, que estableció una disminución progresiva desde las 48 horas vigentes hasta 2023. Esta transición se ha implementado de forma gradual y sin afectar el salario de los trabajadores.

La medida marca un punto clave en la transformación del mercado laboral, al obligar a las organizaciones a replantear sus dinámicas internas para mantener niveles de productividad en un contexto de menor tiempo disponible.

La experiencia reciente muestra resultados mixtos. Según Natalia Camacho, Training & Consulting Manager de Adecco Colombia, las empresas que han rediseñado procesos y adoptado modelos de gestión por resultados han logrado mantener o incluso mejorar su productividad entre un 5% y un 10%.

En contraste, aquellas organizaciones que simplemente han reducido las horas laborales sin introducir cambios estructurales han registrado caídas de hasta un 3% en el desempeño por colaborador.

“Menos horas no reducen el desempeño si se acompaña de eficiencia operativa”, señala la experta, quien enfatiza que el impacto dependerá de la capacidad de adaptación de cada compañía.

Indicadores clave para medir el desempeño en la nueva jornada laboral

En este nuevo escenario, las empresas han fortalecido el uso de métricas para evaluar su desempeño. Adecco Colombia identifica varios indicadores principales.

Uno de ellos es el cumplimiento de metas (OKR, Objectives and Key Results y KPI, Key Performance Indicators), pues cerca del 90% de las compañías formales mantienen estables estos sistemas de medición, que permiten alinear objetivos estratégicos con resultados concretos.

Otras tareas están atadas a la productividad por hora trabajada. En organizaciones que incorporan analítica y automatización, se observan mejoras promedio del 6% en el rendimiento por hora.

Igualmente, los tiempos de entrega. Los equipos con esquemas de trabajo híbrido han logrado reducir los tiempos entre un 8% y un 12%; y la eficiencia general, en lo que se ha demostrado que en empresas que han rediseñado sus procesos, la relación entre recursos y resultados ha mejorado entre un 5% y un 10%.

Para sostener estos resultados, las compañías han implementado ajustes concretos en su operación diaria. Entre los más comunes están la reducción de reuniones a máximo 30 minutos, con menos participantes y objetivos claros, así como la reorganización de turnos y la eliminación de tiempos improductivos.

El uso de herramientas tecnológicas también ha cobrado protagonismo, facilitando la automatización de tareas operativas y permitiendo una gestión más eficiente del tiempo.

Adicionalmente, las organizaciones han reforzado la medición de habilidades como liderazgo, colaboración y compromiso, factores clave para mejorar la coordinación interna y el desarrollo del talento.

Claves para optimizar la jornada de 42 horas sin aumentar la carga laboral

Expertos recomiendan una serie de prácticas para aprovechar mejor la reducción de la jornada:

Gestionar el trabajo por objetivos claros, en lugar de medir la presencialidad.

Automatizar tareas administrativas, lo que puede liberar entre el 10% y el 15% del tiempo operativo.

Priorizar actividades de mayor impacto con apoyo de tecnología y analítica.

Promover equipos autónomos y multidisciplinarios.

Una de las estrategias más extendidas ha sido la salida anticipada los viernes, práctica que mejora el equilibrio entre la vida laboral y personal, especialmente valorada por las generaciones más jóvenes.

Pese a los avances, la transición no está exenta de desafíos. Adecco advierte que reducir horas sin transformar los procesos internos, mantener esquemas de microgestión o no preparar a los líderes para trabajar bajo modelos orientados a resultados puede limitar los beneficios de la medida.

En muchas organizaciones, la falta de priorización sigue siendo un problema: cuando todo es urgente, nada termina siendo estratégico.

Más que una obligación legal, la reducción de la jornada laboral representa una oportunidad para que las empresas evolucionen hacia modelos de gestión más ágiles, medibles y centrados en la productividad sostenible.

El éxito de esta transformación no dependerá únicamente del número de horas trabajadas, sino de la capacidad de las organizaciones para optimizar su tiempo, redefinir prioridades y fortalecer una cultura orientada a resultados.

  • EL COLOMBIANO