Diario del Cesar
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Los ´tentáculos´ de Juliana Guerrero llegaron al Fondo Colombia en Paz

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Todo parece indicar que la influencia real de la polémica joven Juliana Guerrero, que se convirtió en una de las más cercanas al presidente Gustavo Petro y que desató un escándalo en el Gobierno por la presunta compra de su título profesional, sigue haciendo de las suyas, esta vez, en una entidad que maneja millonarios fondos para la implementación del Acuerdo de la Habana: el Fondo Colombia en Paz

Juliana Guerrero, aunque no ocupa un cargo oficial, es señalada por fuentes consultadas por la revista Cambio como la persona que estaría controlando indirectamente las decisiones más importantes de la entidad, desde la contratación de directivos hasta la definición de prioridades institucionales.

Su capacidad para dirigir estas acciones se basaría en su cercanía a figuras influyentes del Gobierno Petro y en la confianza que le estarían otorgando altos funcionarios, lo que le permitiría ejercer un liderazgo efectivo fuera de los canales formales.

De hecho, funcionarios del fondo aseguran que el papel de Guerrero en el Fondo Colombia en Paz se ha caracterizado por su intervención directa en la estructura organizacional.

Varias fuentes internas citadas por la revista relataron que Guerrero reestructuró equipos y determinó la agenda, imponiendo directrices sin figurar en documentos oficiales. Funcionarios hablan de “poder real”, describiendo situaciones en las que dictó instrucciones, intervino en reuniones clave y supervisó despidos y nombramientos.

En este contexto, empleados señalaron que, en las últimas semanas, más de diez funcionarios con experiencia han dejado sus cargos, siendo reemplazados por personas vinculadas al círculo de Guerrero.

“Aquí han circulado listas de quiénes se van y quiénes llegan. Han sacado gente con años de experiencia”, declaró un funcionario a Cambio, reflejando la percepción de un relevo dirigido desde fuera de la estructura formal.

Cambios recientes y salida de directivos clave

La dinámica del Fondo Colombia en Paz ha estado protagonizada por constantes reemplazos en los cargos directivos. Tras las gestiones de Pablo Pardo Velasco y Wilmer Leal Pérez, la dirección fue asumida por Deyanira Guerra en marzo de 2026, tras una decisión inesperada del Consejo Directivo presidido por Nohra Mondragón.

El proceso de nombramiento de Guerra fue inusual: se realizó sin una terna de candidatos, lo que llamó la atención de los asistentes a la sesión, según recogió Cambio. Su entrada casi simultánea con la de Guerrero reforzó las sospechas de una transición coordinada desde fuera del organigrama.

En solo unas semanas, la entidad vio la salida de cuadros veteranos y el ingreso de nuevos funcionarios relacionados con el entorno de Guerrero. Finalmente, la renuncia de Guerra el 10 de abril, apenas dos meses después de su llegada, sumió al fondo en un ambiente de incertidumbre, según fuentes internas citadas por Cambio.

FUNCIONAMIENTO Y MANEJO DE RECURSOS
El Fondo Colombia en Paz es un patrimonio autónomo adscrito al Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre). Se rige por el derecho privado y tiene la misión de canalizar y ejecutar recursos para financiar los compromisos del Acuerdo de Paz.

En la última década, la entidad ha gestionado más de 5,6 billones de pesos y solo en 2026 ha adjudicado contratos superiores a los 215.000 millones. Esta flexibilidad financiera, unida a una baja fiscalización externa, convierte al fondo en un espacio de alto interés para actores políticos y operadores con acceso al Ejecutivo.

A diferencia de otros órganos estatales, su administración escapa al tradicional escrutinio público. El manejo discrecional permite que figuras con influencia informal definan prioridades y asignen recursos.

La consolidación del círculo cercano a Guerrero en la entidad coincidió con la llegada de personas afines a grupos políticos regionales. La designación de Deyanira Guerra mostró nexos con el grupo Jattin, con influencia en Córdoba y apoyo al progresismo durante la campaña presidencial.

“Conozco y tengo una relación de amistad con Guerra y su familia hace más de 30 años, pero que no tuvo nada que ver con su vinculación a un cargo en este Gobierno”, señaló Zulema Jattin, figura política relevante en la región, a Cambio.

Sin embargo, otras fuentes consultadas sostienen que el ingreso de Guerra puede haberse producido gracias a un acuerdo político en el que habría intermediado Juliana Guerrero.

Junto a estos movimientos, el nombramiento de Jorge Bustos como secretario privado desde el 25 de marzo y de Obar Redondo Martínez como jefe de despacho reforzaría la presencia del entorno de las hermanas Guerrero. Ambos se vinculaban previamente a campañas políticas, aunque sin una extensa trayectoria en la administración pública.