En un hecho que ha conmocionado al país y que hoy mantiene en vilo a la Fuerza Pública, dos militares oriundos del corregimiento de Valencia de Jesús, jurisdicción de Valledupar, lograron sobrevivir al trágico accidente de un avión tipo Hércules de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC).
El siniestro se registró en la mañana de este lunes festivo, en zona selvática de Puerto Leguízamo, Putumayo, pocos minutos después de que la aeronave despegara con destino al centro del país. Los uniformados Julio Orozco Abad y Luis Ángel Ochoa, hijos de la tierra de los ‘Nazarenos’, figuran en la lista oficial de sobrevivientes que fueron rescatados de entre los restos del aparato.
De acuerdo con los reportes oficiales de la Aeronáutica Civil y el Ministerio de Defensa, el avión, que transportaba 114 pasajeros y 11 tripulantes, presuntamente sufrió fallas técnicas aún no determinadas poco después de alcanzar su altitud inicial. Testigos en la zona rural informaron sobre una fuerte explosión seguida de una densa columna de humo negro que se alzó sobre el dosel de la selva.
“Se activaron de inmediato los protocolos de búsqueda y rescate. El personal médico y unidades de reacción rápida llegaron al punto del impacto para evacuar a los heridos hacia centros asistenciales de alta complejidad”, confirmaron fuentes de la Fuerza Aeroespacial, quienes además destacaron la solidaridad de los miembros de la comunidad, quienes ayudaron a evacuar a los heridos en motocicleta, por el difícil acceso a la zona del siniestro.
En el corregimiento de Valencia de Jesús, la noticia se propagó rápidamente. Las familias Orozco y Ochoa pasaron horas de incertidumbre hasta que se confirmó que ambos jóvenes se encontraban con vida. Vecinos y allegados se han volcado a acompañar a los familiares para elevar oraciones por su salud.
“Es un milagro de Dios. Saber que nuestros muchachos están vivos después de semejante accidente es algo que no tiene explicación”, manifestó un líder comunitario de la zona.
El Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Defensa, ha calificado este evento como uno de los más graves en la historia reciente de la aviación militar colombiana. Aunque el número de víctimas fatales sigue bajo verificación, el impacto ha dejado una profunda herida en la institución.
Los sobrevivientes presentan cuadros de quemaduras y traumatismos múltiples, pero permanecen bajo vigilancia médica estricta.
El país está de luto, mientras que en un rincón del Cesar, la esperanza tiene nombre: Julio y Luis Ángel, los soldados que volvieron a nacer en la selva del Putumayo.
Entre tanto, la gobernadora del Cesar, Elvia Milena Sanjuán, expresa su solidaridad con la Fuerza Aérea Colombiana, tras el accidente aéreo registrado en Putumayo.
“Desde este departamento hacemos fuerza por la recuperación de los militares heridos y lamentamos las muertes registradas en este hecho, que enluta a toda Colombia”, expresó a través de la cuenta oficial de X de la Gobernación del Cesar.