Diario del Cesar
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Santo Ecce Homo se reencontró con sus fieles

DEVOCIÓN EN VALLEDUPAR

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En la catedral Ecce Homo en Valledupar, fieles veneraron a su patrono y acudieron al reencuentro ante la imagen que tantos milagros ha concedido. La feligresía católica asistió a la Misa Mayor y luego a la santa procesión que recorrió el Viejo Valledupar hasta la Plaza Alfonso López.

Vestida de blanco, con un rosario que cubría parte de su cuello y sus ojos llenos de lágrimas, se encontraba Olga Margarita Arzuaga Brito. Su mirada estaba fijada en la imagen del Santo Ecce Homo, dando gracias por permitirle estar frente a él llenada de gozo y vida.

En sus manos llevaba una medallita de los milagros para colocarla a los pies de su patrono. Sus lágrimas caían sobre sus mejillas y de rodilla hizo sus plegarias ante la imagen rodeada de flores rojas e imponente en la Catedral que ayer albergó a más de 3.000 personas durante la Eucaristía Mayor presidida por monseñor Oscar Vélez Isaza, obispo de la Diócesis De Valledupar.

Su ritual continuó entre cantos y oraciones. A las 10:00 de la mañana inició la Misa Mayor con la presencia del clero de Valledupar, los presbíteros de las distintas parroquias hicieron la entrada a la catedral junto a monseñor Oscar Vélez Isaza, quien entre bendiciones acompañó el ambiente de espiritualidad y esperanza que invadía el templo.

Cinco eucaristías permitieron reunir a la feligresía, además de la procesión en la plaza Alfonso López. También asistieron la gobernadora del Cesar, Elvia Milena Sanjuán, el alcalde de Valledupar, Ernesto Orozco, autoridades civiles y militares, y miles de devotos que cada Semana Santa veneran a su patrono.

Hombres y mujeres vestidos de blanco por solemnidad al patrono y sus miradas fijas al santo, era el ligero ambiente que en la iglesia se observaba. Más de uno con sus manos entrelazadas imploraban a Jesús por sus adversidades, mientras los solemnes cantos religiosos provocaban llanto y nostalgia entre todos.

LLENOS DE GOZO

Entre los fieles también se encontraba Olimpa Montero, quien afirmó que tener el corazón lleno de gozo al poder observar el rostro triste de su patrono, el mismo que la carga de fe y devoción en espera de un mundo mejor.

Los caballeros del Santo Ecce Homo y la Hermandad de Jesús de Nazareno, también estaban presentes. De rodillas y ante su patrono afirmaron que servirán a Jesús hasta el último minuto de sus vidas.

Silvio Cuello Chinchilla, miembro de la Hermandad de Jesús de Nazareno, comentó que desde niño su madre lo ofreció a la hermandad, y por ello “sigo esta tradición hermosa, religiosa cargada de fe ante Dios. Su adoración debe hacerse todos los días y en esta Semana Mayor hay que demostrar reflexión, serenidad y el acompañamiento a nuestro Jesús”.

En horas de la tarde se llevó a cabo el reencuentro de Ecce Homo con sus fieles, quienes colmaron la plaza Alfonso López, donde se llevó a cabo una homilía con la participación de miles de feligreses católicos.

En la catedral Ecce Homo se llevó a cabo la Misa Mayor, presidida por monseñor Oscar Vélez Isaza.