Diario del Cesar
Defiende la región

El dictador lo ha consumado todo

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Acompañado de una camorra de militares, policías y grupos paramilitares que son su verdadero apoyo, y contra la voluntad de la inmensa mayoría de su nación, Nicolás Maduro asumió ayer el cargo que usurpó mediante unas elecciones fraudulentas celebradas el año pasado. Lo que Bayer pasó en el vecino país es la continuación de la farsa tenebrosa y corrupta que se apoderó de Venezuela y ha producido el drama humanitario más estremecedor en la historia reciente del Hemisferio Occidental.

La camarilla delincuencial que Gobierna en la Patria de Bolívar ha sido la autora de que millones de venezolanos hayan tenido que huir de su país para tratar de encontrar las oportunidades, la seguridad y la comida que les arrebató la revolución chavista. La hambruna, la destrucción de la economía, la pobreza y el imperio de la delincuencia de la cual participa su Guardia Nacional y sus aparatos de represión y muerte, son apenas parte del legado que empezó a construirse hace 20 años con el ascenso del coronel golpista Hugo Chávez Frías, y se ha consolidado con el exchofer Nicolás Maduro, bajo la tutela del régimen castrista y con el soporte de unas fuerzas armadas de espaldas a sus compatriotas y engolosinadas con las rentas del narcotráfico, el contrabando de combustible y la venta ilegal de divisas que son en el fondo, lo que las alimentan.

La historia parece una mentira si no fuera por los innumerables testimonios que existen. Ahora, un tribunal de justicia de bolsillo de la tiranía tomará el juramento al dictador. Y una ilegal Asamblea Constituyente que no parece tener límite temporal y sólo sirve para lo que digan los amos del terror, acompañará a quien desprecia la democracia y se empeña en denunciar complots inexistentes para tratar de concitar el respaldo cada vez más escaso a su régimen.

Continuarán así las tenebrosas mazmorras a las que han condenado a quienes se han atrevido a manifestar su protesta. Los venezolanos tendrán que seguir emigrando porque ya no pueden vivir en su patria pues no hay ni siquiera petróleo ni mucho menos alimentos, y los validos del régimen con la cúpula militar a la cabeza seguirán exprimiendo la riqueza nacional en beneficio propio o del castrismo que gobierna en Cuba.

Y en esa posesión estarán los representantes de los regímenes totalitarios que quedan en el continente, mientras los gobiernos democráticos de casi todo el mundo expresarán con su ausencia el rechazo a la podredumbre que acaba con Venezuela, con sus libertades y con su democracia. Será la protesta que simboliza la solidaridad con un pueblo al cual le han robado su dignidad, su futuro y la decencia más elemental en la conducción del Estado.

Muchos de esos países, encabezados por el Grupo de Lima, han anunciado el aumento de las sanciones contra Maduro y la cáfila de abusadores que tienen el poder y lo explotan bajo la bandera de una supuesta revolución que defiende al pueblo. Es esa mezcla de comunismo, narcotráfico y delincuencia que compra conciencias con cajas de comida y destruye la oposición con la violencia, mientras amenaza a la comunidad internacional que la rechaza.

La de ayer, será otra oscura página en la historia democrática de América Latina, encabezada por una banda inmoral dirigida por el señor Nicolás Maduro