Diario del Cesar
Defiende la región

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El último tramo, por la dignidad

Arranca esta semana la segunda parte de la última legislatura del saliente Congreso. Serán escasos tres meses que, indudablemente, estarán cruzados por las incidencias de la recta final de la campaña presidencial.

Como siempre ocurre, las expectativas sobre la productividad de este último tramo parlamentario no son mayores, no solo porque muchos senadores y representantes a la Cámara se ‘quemaron’ en su intención de reelegirse o no se postularon para los comicios que se realizaron una semana atrás, sino porque la agenda de proyectos de ley y acto legislativo entra en una especie de stand by por cuenta de la incertidumbre en torno a quién será el próximo titular de la casa de Nariño.

En ese orden de ideas, se sabe que la administración Petro tiene interés en que el Congreso le apruebe una serie de iniciativas que vienen del año pasado, en tanto que durante el receso legislativo anunció otras tantas, todas con largo alcance y, claro está, muy controvertidas en medio del escenario de polarización política imperante.

Así las cosas, la realpolitik recomienda que mientras no se clarifique el panorama de la sucesión presidencial tramitar y aprobar en el Senado o la Cámara proyectos de ley y reformas constitucionales de alto calado e índole divisiva podría resultar un ejercicio estéril. De un lado, más allá del mapa político dejado por las elecciones parlamentarias del pasado 8 de marzo, que solo se activará cuando se posesione el nuevo Congreso el 20 de julio, es claro que algunas de las iniciativas en curso generan una intensa controversia entre los bloques petristas y antipetristas. Serán las urnas las que señalen, tanto en la primera como en la segunda vuelta de la contienda por la Casa de Nariño, en qué orilla se ubicará el nuevo mandato y, por ende, la viabilidad o no de la agenda legislativa en trámite.

Lo que sí debería concentrar la atención del Senado y la Cámara salientes son los debates de control político que están citados. Hay muchos temas de fondo que urgen un análisis serio por parte del Congreso. La crisis invernal, los escándalos de corrupción, la complicada situación de orden público, los bandazos en la política de “paz total”, el grave desfase de las finanzas públicas o el análisis de los decretos dictados al amparo del estado de emergencia económica, social y ambiental vigente, mediante los cuales el Gobierno activó otra cascada de impuestos.

En medio de los desaciertos del gobierno, es claro que  el presidente de la República, ha dado muestras de no respetar ni la Constitución ni la Ley. Participa en política como le da la gana. Atropella a la oposición y busca a toda costa imponer sus criterios a como dé lugar. Se supone que esto no debería ser así. O por lo menos está prohibido expresamente por la Carta Fundamental, pero la gran ventaja que ha tenido Petro es que sabe perfectamente que no le pasará nada sencillamente porque la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes es un saludo a la bandera al momento de ejercer sus funciones constitucionales. Su existencia es una burla al ordenamiento jurídico del país, es risible ante la sociedad que aun se nos diga que toda conducta contraria a la ley que cometa el señor Presidente es abocada por esa célula de la Cámara cuyos miembros son comprados y aceitados por el gobierno de turno, precisamente para blindar al jefe de Estado del momento.

Pero, dejando esto en claro, es al mismo tiempo fácil dilucidar, de los trinos permanentes del primer mandatario, lo que pueda estar pensando o analizando  es que deben tener un Plan B robusto para no entregar el poder visto que los escenarios que se están mostrando en nada los favorece.

Hoy hay un tiquete con claros designios presidenciales en consonancia con el dictamen popular y es el amplio favoritismo que está adquiriendo la formula Paloma-Oviedo a la que buscarán desacreditar por todos los medios, maneras y modelos. De hecho, a juzgar por los trinos presidenciales posjornada electoral y conformación de las duplas de candidatos fue a todas luces de grande afectación en la Casa de Nariño hasta el punto de haberse acudido al lenguaje de las plumas y lentejuelas, sin darse cuenta los ´encajes y habichuelas´ que tiene dentro del mismo Gobierno.

Colombia debe soportar este escenario de  estrategia polarizante para salir al otro lado de la orilla. Falta poco. Hay que resistir.