Diario del Cesar
Defiende la región

La taruya tiene paralizada la pesca en Tamalameque

AFECTADOS LANZAN S.O.S A LAS AUTORIDADES

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Arruinados, desesperados y colapsados, así aseguran estar los pescadores del municipio de Tamalameque, Cesar, por el gran taponamiento que ha generado la planta acuática conocida como taruya, la cual impide la pesca en Puerto Marcelo, donde a diario acuden los pescadores en busca del sustento para su familia.

“No podemos lanzar las redes de pescar porque las perdemos, se dañan por la presencia de la planta, sin embargo, a veces nos arriesgamos y cuando la sacamos pedimos a Dios y a los santos que salga en buen estado y por lo menos con algunos peces para vender. Estamos al borde de la desesperación y nadie interviene en esta situación”, dijo Agustín Cotes, pescador de la zona.

Asimismo, Benito Acosta Vega, comprador de pescado, manifestó desde el reiteró que tienen más de dos meses no han podido pescar para llevar el sustento a sus familias. “Es un problema muy grave, ya que el 70% de los habitantes del municipio de Tamalameque viven de esta actividad ante la falta de oportunidades laborales en la zona”.

Pidió al alcalde del municipio, a la Gobernación del Cesar y al Gobierno nacional, intervenir en esta situación que tienen con hambre a una población completa.

“Todo está tapado, nos sentimos fracasados con este taponamiento que cada día se expande más. Imploramos nos ayuden para poder seguir ejerciendo nuestra actividad”, afirmó el pescador.

La taruya es una planta que crece en ambientes de tierra caliente de Suramérica. En Colombia se encuentra de manera natural en la Amazonía, la Orinoquía, el Caribe y en el Chocó, y su presencia siempre se asocia con una corriente de agua; su extensión o cubrimiento en las ciénagas y caños se relaciona con la velocidad y la dirección del caudal.

Es una planta acuática flotante, tiene unas raíces muy “densas” y es un microhábitat apetecido por larvas, juveniles de insectos y otros invertebrados acuáticos; se utiliza en tratamientos de aguas residuales (absorción de metales pesados); y su extensión y ciclo de vida están muy relacionados con la estacionalidad hídrica y con los niveles de inundación o de disminución del nivel del agua.

Durante las épocas de inundaciones, en las ciénagas del Caribe como Zapatosa o en el complejo de ciénagas del sur del Cesar,  a medida que los espejos de agua se van llenando, la taruya empieza a extenderse, crece profusamente y, en algunos casos, los cubre casi por completo; cuando llega la temporada del “vaciado” de las ciénagas (épocas de sequía), el agua retorna a los cauces principales y arrastra la mayor parte de los tapetes.