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Según el DANE mayores impuestos a bebidas azucaradas afectará más a los pobres

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Juan Daniel Oviedo, director del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), explicó durante Inside LR, por qué gravar las bebidas azucaradas con impuestos más altos tendría una incidencia directa sobre los hogares más vulnerables.

La explicación de Oviedo, basada en los datos de la entidad, se da en medio de un debate sobre el impuesto a dichas bebidas y a los alimentos ultra procesados: José Antonio Ocampo, ministro de Hacienda del Gobierno de Gustavo Petro, confirmó que el articulado de la próxima reforma tributaria incluirá estos elementos de la canasta familiar, cuyo peso es cuatro veces mayor en los hogares vulnerables.

Oviedo afirmó que se trata de un debate delicado por cuanto que 40% de los hogares del país tiene privaciones por no tener acceso a fuentes de agua mejorada para cocinar alimentos y para beber. «¿En esos escenarios cuál es el sustituto más perfecto al líquido preciado para beber?: una bebida azucarada que puede durar meses o años almacenada y no se altera. Hay unas condiciones socioeconómicas del país que ponen a este impuesto, que tiene un propósito importante de salud pública, a tener unas condiciones específicas para el caso de Colombia», afirmó.

El director de la entidad dijo que estadísticamente poner más carga tributaria sobre las bebidas azucaradas sirve para desincentivar su consumo y atender los llamados de salud pública en algunos países. Sin embargo, «es diferente hablar de este impuesto en países europeos o nórdicos, en donde todo el mundo tiene acceso a agua mejorada. En Colombia la situación discusión es diferente por las privaciones asociadas a la ausencia de fuentes de agua mejorada», dijo.

Las bebidas azucaradas y alimentos ultra procesados en Colombia tienen una regresividad de uno a cuatro: este tipo de alimentos tienen un peso cuatro veces más importante dentro del presupuesto de los hogares pobres que en los de ingresos altos.

Oviedo afirmó que los alimentos en general también tienen un elemento regresivo, pues 25% del presupuesto de un hogar promedio en Colombia está destinado para los alimentos, pero en hogares de bajos recursos la proporción alcanza 32% y las bebidas y alimentos procesados tienen un peso relativo más importante dentro del presupuesto.

El funcionario recalcó que el Dane cuenta con la medición de todas las variables a tener en cuenta dentro del debate sobre este impuesto. La entidad estadística cuenta con la medición de peso de las canastas, la vulnerabilidad de acceso a fuentes de agua mejorada y la encuesta de calidad de vida de perfiles de consumo, que en el caso de bebidas azucaradas está por encima de personas de cinco años o más.

«En microeconomía existe el concepto de la “preferencia revelada”, herramienta con la que los hogares nos dicen qué comen y en qué gastan su presupuesto. En la canasta familiar se definen patrones de consumo objetivos y dentro de los patrones vemos que las bebidas azucaradas están dentro del rango de frecuencia que las llevan a ser incluidas dentro de la medición de la inflación, al igual que las carnes procesadas. Las bebidas altas en azúcar entran en la medición de la inflación con una regresividad de uno a cuatro y de uno a dos para carnes procesadas, como salchichas, jamón, mortadelas», aseguró Oviedo.

/Colprensa