Diario del Cesar
Defiende la región

´El legado de mi padre estará en el corazón de sus seguidores´: Jorge Daniel Oñate 

76

POR NINOSKA REYES URDANETA 

Jorge Oñate es leyenda, “Ruiseñor, vuela alto ya tu alma… hoy su cuerpo no está, pero queda en la historia…”, son algunas de las expresiones que aún resuenan en Valledupar y su tierra La Paz. El pasado lunes fue sepultado en el cementerio municipal de su pueblo, el mismo que hoy narra desconsolado, duele, duele tu partida.

Cientos de personas le dieron su último adiós, pero todos coinciden que es ahora cuando empieza su verdadera historia, la que hoy tienen en sus mentes familiares y seguidores, quienes no alcanzan a entender su inesperada partida. Bien lo dijo el cantante Silvestre Dangond, durante su participación en el sepelio: ‘Así no era’, frase que replican los pacíficos, quienes esperaban disfrutar del talento de Jorge Oñate por muchos años más.

SU LEGADO VIVIRÁ POR SIEMPRE 

Durante el homenaje musical que sus colegas brindaron al artista en el municipio de La Paz, uno de los hijos del Jilguero, Jorge Daniel Oñate, intervino con la canción ‘Lloraré’, la cual alcanzó a interpretar, quizás por las mismas fuerzas que su padre le daría para quedar bien en tarima.

Su voz se escuchaba entrecortada y su tristeza era evidente, sin embargo,  Jorge Daniel Oñate, uno de los hijos del maestro Jorge Oñate, afirmó que la lucha de su padre por ganarle la batalla al virus fue incesante, como solo él lo sabría hacer.

Dijo que nunca pensó que fuera a morir, durante los 41 días de gravedad siempre soñó que lo vería salir recuperado del centro de salud. Agradeció por las oraciones a favor de su padre.  “Las ganas de ser alguien, de echar pa’ lante,  esa forma de nunca desfallecer. Siempre va  a permanecer su legado, nos enseñó ese gran amor por su arte y por defender el derecho de cada persona”.

 “SE FUE A CANTAR UNA PARRANDA EN EL CIELO” 

Alaín Cárcamo, médico y exalcalde del municipio de Curumaní, a quien Jorge Oñate le grabó una composición llamada ‘Parranda en el Cielo’, manifestó que era la década de los 90 cuando el Jilguero asumió la canción.

 “No necesité padrinos para llegar a Jorge Oñate, era la primera composición completa que hacía y la grabó, alcanzando un éxito que hasta Silvestre Dangond la interpreta. La canción salió en el disco Bailando Así, de Oñate con Álvaro López”, afirmó.

Con nostalgia, manifestó que el ‘Ruiseñor del Cesar’, seguirá siendo eternamente grande dentro de la música vallenata, ante tantos corazones que alegró  con su voz y estilo.

Deja un vacío muy grande dentro de la música vallenata, será difícil sustituirlo, era guerrero, defendía el folclor a capa y espada. “Los verdaderos exponentes de la música vallenata nos están despidiendo, de los juglares, solo queda Poncho Zuleta”.

‘Parranda en el Cielo’ no pudo quedar mejor cantada. “La composición nace de un sueño que yo tuve, de una parranda que se había formado en el Cielo y a la que hoy tristemente acaba de llegar Jorge Oñate”, dice mientras piensa en la necesidad de componer una segunda parte de ese sueño para que le puedan dar la bienvenida a Kaleb, Escalona, Martín Elías, Diomedes Díaz, Adán Montero y Romualdo Brito, este último, según Alaín Cárcamo fue quien le sugirió a Oñate que grabara la ‘parranda en el cielo’.

 “Y a rato de comenzar en el cielo la parranda/Aparece un muchacho de apariencia musical/Me llamo Rafael Orozco/ mi profesión es cantar/ llegue de la tierra hace poco/ allá las cosas andan mal/ Y si quieren les cuento yo/ y si quieren les cuento/ Lo que está sucediendo allá/ lo que está sucediendo”, dice parte de la canción en la que se nombran los artistas Fredy Molina, Armando Moscote, Alejo Durán, Octavio Daza, Cirino Castilla, ‘el viejo’ Pablo López, Héctor Zuleta y Adanies Díaz.

 “CORONAVIRUS FUE UN TSUNAMI” 

Uno de sus hijos, Jorge Antonio Oñate, en medio del dolor que lo embarga, dijo: “El coronavirus para mi papá fue como si le pasara un tsunami por encima, le afectó todos los órganos y todas las cosas que pudo haber tenido en el pasado le resurgieron”.

Señaló que las enfermedades de hace años y las comorbilidades que tenía el ‘Jilguero de América’ se juntaron y fue muy difícil para el artista superar las secuelas del Covid-19. “La diabetes, las comorbilidades… el coronavirus nos dejó sin Jorge Oñate”, dijo visiblemente afligido durante la despedida de su padre.

Sobre un tuit que escribió donde dice que “se pudieron hacer las cosas de una manera diferente”, Jorge Antonio Oñate aclaró que no se refiere al personal médico y que de hecho sabe que hicieron lo humanamente posible por salvarlo, tanto en Valledupar como en Medellín, explicó que se refiere a ellos como hijos.

 “Yo conozco las condiciones de mi papá y él fue un hombre temeroso de Dios, en principio de la pandemia le tuvo mucho respeto a este virus, no salía, no quería tener contacto con nadie”, comentó.

 “Cuando digo que hacerlo diferente, digo que nosotros como hijos fallamos, debimos estar más pendientes de que él estuviera retirado del público, que guardara prudencia porque conocíamos su estado de salud y no lo hicimos (…) Yo me siento culpable de que mi papá no esté, por no buscar detenerlo y hacerlo entrar en razón”, agregó.

Reiteró que su padre era muy fuerte y que “nunca se imaginó en su vida que esta pandemia lo acercara más a Dios, a quien servía día y noche”.

ASÍ LUCE LA BÓVEDA  

Según lo han manifestado las autoridades encargadas de la seguridad, durante las exequias de ‘El Jilguero de América’, alrededor de 4.000 personas lo despidieron.

Lo acompañaron en el homenaje póstumo que las autoridades brindaron en la tarima Jorge Oñate, en la plaza Olaya Herrera en el municipio de La Paz, y luego lo acompañaron al Cementerio Municipal, donde hoy reposan los restos del grande del vallenato.

La bóveda luce repleta de flores, con su nombre visible a todos. Desde ayer muchas personas están acudiendo a visitarlo llevando flores y demostrando la tristeza que esta muerte ha causado al pueblo de La Paz, donde aún siguen las banderas a media asta en señal de luto y dolor.

Vuela alto, Jilguero y arma tu parranda en el cielo. Canta a Dios hasta la eternidad como lo supiste hacer durante los últimos años de tu vida.